Viernes, 09 de octubre de 2026
Valencia, VE
Porque la música no solamente conserva recuerdos individuales. También conserva recuerdos colectivos. Un país tiene soundtrack. Una ciudad tiene sonidos propios
La esperanza no consiste en negar las heridas ni en fingir que todo volverá a ser como antes. Consiste en descubrir que las heridas no siempre tienen la última palabra.
Mientras escribo estas líneas, mi país atraviesa una de las tragedias más dolorosas de su historia reciente. Miles de personas han perdido a familiares, amigos, vecinos, sus casas, sus recuerdos, sus esperanzas
La música que se escucha en las tribunas, en las calles, en las reuniones y en los balcones de las casas. La música que acompaña los mundiales sin que nadie la haya contratado para hacerlo
Nadie disfrutaría una conversación con una persona que hablara sin parar durante una hora a toda velocidad
Vivimos en una época en la que podemos convivir diariamente con personas que ya no existen físicamente
La mayoría de las personas oye música. El músico, en cambio, muchas veces no puede dejar de escucharla y analizarla inconscientemente
El artista que hace del escenario su hábitat —músico, bailarín, actor— termina inevitablemente convirtiéndose en amigo del aplauso.
La historia está llena de relatos donde la inspiración aparece, irrumpe, sorprende








Vivimos en un tiempo extraño. Un tiempo donde pareciera que el valor de una persona depende de cuántos seguidores tiene, cuántas reproducciones acumula o cuántas veces aparece su nombre en una pantalla. Y en medio de todo eso, el mundo artístico no escapa a la regla. A veces

