Para la temporada otoño-invierno 2025, la colección Haute Couture de Stéphane Rolland propone el encuentro de dos imaginarios: el del compositor Maurice Ravel y el de la bailarina Ida Rubinstein, en una mezcla que combina ritmos mecánicos y abstractos con movimientos sensuales y espectrales.

El resultado de esta combinación es una serie de diseños caracterizados por la tensión entre el vigor modernista y evocaciones entonadas. En la colección presentada en París con gran teatralidad, España se impone como gran referencia: es así como el rojo, con su brillo apasionado, destacaron en un desfile donde el célebre tema “Bolero” marcó la pauta de una coreografía de sofisticada inspiración ibérica que se traduce, incluso, en particulares versiones del traje de luces.

La sobriedad del negro se multiplica en opulencia con volúmenes dramáticos, característicos del trabajo de Rolland, elevándose como la hipnótica cadencia de Ravel, sostenidos sobre siluetas alargadas, casi estatuescas, confeccionadas en crepé, satén, gazar y gasa.

Bordados de coral y cristal se imponen con gran garbo. Lentejuelas negras y translúcidas cubren capas de estilo samurái, mientras corolas gigantes y plumas de seda acentúan el carácter monárquico de la colección.

Es así como la colección oscila entre la tensión y la ornamentación, entre la moderación y la opulencia, entre el espíritu del ballet y la máquina. Al igual que Rubinstein y Ravel, es un encuentro de opuestos, una sinfonía de alta costura en la que el rigor moderno, casi japonés en su estilo, se ve superado por la fantasía española.
