El esperado debut de Glenn Martens como director creativo de Maison Margiela ha cumplido con las expectativas de varios de los más reputados cultores de la moda. Durante la semana de la Haute Couture otoño-invierno 2025/2026, el diseñador belga que ha sustituido al reverenciado John Galliano presentó su primera colección de la línea Artisanal, inspirada en la arquitectura y el ambiente medievales de Flandes y los Países Bajos.

Como entidades que permanecían camufladas en los muros y que de pronto surgen entre pasillos mientras conservan la texturas de las paredes y los cuadros que los adornan, los trajes recrean superficies inspiradas en los brochazos del pintor expresionista Gustave Moreau y el troquelado floral del cuero con el que tapizaban las paredes en el Flandes del siglo XVI.


Siluetas alargadas ricas en texturas subrayan la inspiración estatuesca que Martens toma de las esculturas religiosas y las fachadas de iglesias góticas. La corsetería, los drapeados y las ilusiones ópticas acentúan la anatomía y esculpen el físico.
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Glenn Martens ha empezado con buen pie su trayectoria en Maison Margiela, sabiendo imprimir una sensibilidad que toma distancia de su predecesor, al mismo tiempo que retoma los conceptos de la casa. Se reutilizan materiales sencillos y reciclados: forros de tela reciclados, chaquetas de cuero vintage, bisutería desechada y el plástico translúcido que se refiere a los diseños fundacionales de la maison.


Además de confeccionarse en tules y encajes, las características máscaras de Maison Margiela, que desplazan la atención de los modelos y la concentra en el diseño, fueron esculpidas a partir de cajas metálicas como objetos encontrados, y también en plástico traslúcido y papel ordinario.

Las emblemáticas botas Tabi, objeto de culto en el mundo de la moda, se reencarna en una bota de cuero con puntera en forma de garra y una sandalia de plástico con cuña, y las botas Santiago aparece sin tacón.

La atmósfera del desfile, tan importante para transmitir el mensaje de un desfile, estuvo llevada por los collages del empapelado que cubría paredes y pisos con fragmentadas imágenes de palacios, mientras una deconstrucción de canciones de Smashing Pumpkins subrayaban la idea del gótico moderno.
