María Corina Machado es una mujer con guáramo. Ha sido la única líder opositora constante, con un discurso firme contra el régimen venezolano, enfrentándose sin miedo al fallecido Hugo Chávez y a los poderosos de la dictadura madurista. Lejos está de los fiascos adecos, del tira y encoje de Capriles y de la estafa más grande a la esperanza de un pueblo representada en un tipejo de apellido Guaidó.
Ella, fiel representante de las mujeres aguerridas, sacrificó absolutamente todo para proseguir en su lucha por una Venezuela libre de la tiranía, donde reine la paz. Tiene años sin el abrazo de sus hijos, quienes tuvieron que migrar por amenazas constantes a su integridad física. De ellos se ha perdido cumpleaños, graduaciones y ese contacto familiar que tanta falta hace en tiempos de incertidumbre. Quizá por esta razón, miles de madres se identifican con ella, las madres de esos hijos de la patria que se fueron en busca de mejores oportunidades.
Además, le arrebataron sus derechos civiles. En 2014, por iniciativa de un brabucón al frente de la Asamblea Nacional, fue destituida del órgano legislativo, responsabilizándola de las muertes durante las protestas en contra del gobierno, cuando los verdaderos responsables vestían el uniforme de la menguada Guardia Nacional y otros organismos de seguridad.
A pesar de la adversidad se mantuvo firme. Aguantó persecuciones y golpizas, pero siguió denunciando. Dio la cara, salía al frente exigiendo el retorno de la democracia y castigo para el dictador y sus secuaces. La misma oposición muchas veces la traicionó, pero María Corina siguió adelante, con fuerza, tenacidad y firmeza. Conocía del apoyo masivo en las calles y eso la cubrió con el manto de la legitimidad, ese que el régimen, a pesar de los intentos por desacreditarla, no ha podido desmantelar.
Su voz se hizo mundial y las elecciones realizadas en julio de 2024 terminaron de mostrar la delincuencia electoral del país. Ante la imposibilidad de María Corina, el candidato fue Edmundo González, a quien ella acompañó en todo momento, por lo que obtuvo un rotundo apoyo popular, pero el ente organizador de los comicios dio la victoria a Maduro y a estas fechas, no ha mostrado las actas totalizadoras de votos, lo que representa quizá, una de las burlas más nauseabundas a la voluntad popular en todo el planeta.
Así que el Premio Nobel de la Paz 2025 conferido a esta gran mujer llena de júbilo a los venezolanos de bien. Llena de júbilo a quienes amamos la paz, la democracia y el sistema de libertades, ese en donde pensar diferente no es un crimen. Este Nobel es un guiño a todo ese movimiento emprendido en el país para rescatar la dignidad y limpiar los poderes públicos, inundados de corrupción y complacencia. Con este premio, se reconoce la lucha de María Corina y el sufrimiento de un pueblo que, en su mayoría, vive de migajas o huyó para escapar del hambre, la miseria y la persecución política. ¡Dios bendiga a María Corina!




