Las trece rosas

El fusilamiento de las 13 rosas trascendió las fronteras. La mayoría de ellas eran menores de edad, lo que elevó el rechazo
Luis Alonso Hernández

Luis Alonso Hernández

Hace unas semanas ví nuevamente un documental sobre el franquismo en España, en el cual se resaltaba las lucha femenina en contra de este nefasto régimen, causante de muerte, miseria y destrucción en todos los sentidos. El video me conmovió grandemente, en especial, al recordar la ola de maldad desatada durante la guerra civil española (1936-1939) y la posterior dictadura de Francisco Franco que gobernó hasta su muerte en 1975.

En ese contexto resalta la historia de 13 mujeres luchadoras, algunas de ellas militantes de las juventudes socialistas. Eran mujeres inconformes con la realidad política que vivían, marcada por la represión a opositores. Manifestaban su rechazo al sistema y eso les costó la vida. La historiografía las recuerda como las 13 rosas, fusiladas por la dictadura el 5 de agosto de 1939, a cuatro meses de finalizada la guerra civil. Se les acusó de adhesión a la rebelión y por ese delito fueron condenadas a muerte.

El fusilamiento de las 13 rosas trascendió las fronteras. La mayoría de ellas eran menores de edad, lo que elevó el rechazo. Incluso, una hija de la científica Marie Curie organizó una masiva protesta en Paris, lo que visibilió las barbaries cometidas por el régimen, que apenas iniciaba el terror al que sometería a la sociedad española. Con los años, fueron cientas las personas asesinadas por la dictadura, bajo la mirada muchas veces silenciosa de líderes mundiales que preferían las relaciones económicas a cuestionar la falta de humanidad.

Una de las trece rosas antes de ser fusilada gritó “qué mi nombre no se borre de la historia”. Carmen Barrero, Martina Barroso García, Blanca Brisac Vázquez, Pilar Bueno, Julia Conesa, Adelina García Casillas, Elena Gil Olaya, Virtudes González García, Ana López Gallego, Joaquina López Laffite, Dionisia Manzanero Salas, Victoria Muñoz García y Luisa Rodríguez de la Fuente, fueron estas valientes mujeres. La historia mantiene viva su memoria en libros, películas y canciones, como ejemplo de esos hechos nefasos que jamás debieron ocurrir y no deben seguir ocurriendo.

Así las trece rosas se convirtieron en un símbolo de resistencia, tenacidad, lucha, amor por la patria y fuente de inspirción para las miles de mujeres en el mundo, que se resisten a los poderes totalitaristas presentes en países como Venezuela, en donde decenas de opositoras al régimen madurista permanecen en las cárceles incomunicadas de familiares y abogados, vulnerándose sus derechos humanos solo por pensar distinto y, cuestionar a un gobierno usurpador que se arropa bajo el amparo de militares con el uniforme manchado. Vaya el abrazo para las rosas venezolanas que permanecen privadas de libertad y que la memoria de todas las atrocidades cometidas por el régimen, no se olviden jamás.

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Las trece rosas

Luis Alonso Hernández