En estos días estábamos hablando varios amigos, de diferentes generaciones, y se me ocurrió echar un chiste que me había contado, hace muchos años, Raquelita Castaños. Todos rieron y noté que los jóvenes no sabían de quién hablaba. ¿No conocen a Raquel Castaños? —pregunté— y los tres jóvenes presentes dijeron que no. En cambio, los mayores de cuarenta y cinco sí lo sabían. Y continué mi investigación: ¿Y al Pollo Sifontes, lo conocen? La reacción fue la misma: unos labios que mostraban ignorancia acompañados de una cabeza que se movía de un lado a otro, negándolo.
No lo podía creer. Canté un fragmento de "Anhelante" y uno de ellos habló con seguridad: "de Aldemaro". ¡No! —dije tajante— "Anhelante es de José 'Pollo' Sifontes".
El tiempo no puede olvidar a personajes como Raquelita Castaños y el Pollo Sifontes. Raquel Castaños se entregó a Venezuela cuando, desde los cinco años, comenzó en Radio Caracas, en un programa infantil. Luego, dos años más tarde, Renny Ottolina materialmente la adoptó, pues la convirtió en artista exclusiva de su programa, el Show de Renny. En 1965, filmó una película mexicana llamada "Me ha gustado un hombre", mostrando sus dotes histriónicas.
Pero en 1967, la voz de Raquelita comenzó a escucharse en todas partes: la había contratado la disquera Discomoda, y “Claveles de Galipán” y “Besos y Cerezas” nos acompañaban siempre. Después firmó con el Palacio de la Música y seguimos escuchando sus canciones. En el año setenta, participó en el II Festival de la Voz de Oro de Venezuela, en Barquisimeto, y obtuvo el tercer lugar. Su voz era inconfundible y muy agradable.
En esa década de los setenta, aunque siguió cantando, disminuyó un poco su producción musical, porque fue en aumento su rol como actriz de telenovelas.
A todas estas, un compositor conocido como el Pollo Sifontes había enamorado al país con canciones hermosísimas como "Ciudad Bolívar" y "Cumpleaños Venezolano", entre otras, interpretadas por Serenata Guayanesa, además de "Anhelante" en la voz de Gualberto Ibarreto.
En 1978 el Pollo y Raquelita contrajeron matrimonio. Tuve la dicha de conocerlos en el primer “Festival Pre OTI Venezuela", organizado por Venezolana de Televisión. Como 1979 fue el Año Internacional del Niño, VTV determinó que las canciones que concursaran en el festival pre OTI debían tratar como tema la infancia. Concursé con "José", una canción que le dediqué a un niñito que llegó pidiendo trabajo a mi casa, y clasifiqué. Ahí conocí a mucha gente, como a un Guillermo Carrasco que se iniciaba como solista; a Wendy Ruescas, quien interpretó mi canción, "José"; a Delia, —la chica que cantaba en la propaganda de un cigarrillo que nadie recuerda, pero la canción causó furor: "Un poquito más"— quien sería la intérprete de la canción del Pollo Sifontes, “Cuando era niño”.
Y conocí al Pollo Sifontes y a Raquelita Castaños, una de mis más admiradas artistas de toda la vida. La canción de Delia fue la que ganó, es decir, la del Pollo Sifontes, "Cuando era niño". Después el Pollo me contó que en realidad la había compuesto para que la cantara Henry Stephen, porque la letra se refiere a que "era marroncito y tostado por el sol porque la noche se durmió sobre su piel". Una belleza que tenía que ganar.
Luego, en 1982, nos volvimos a encontrar en el Primer Festival de la Canción “El Ávila” en el Teatro de la Academia Militar de Venezuela. Ahí concursamos los tres, Raquelita, el Pollo y yo. La canción de Raquel la cantaba Alberto Araujo y se llamaba “Cállate”; la del Pollo la cantó Mirna Ríos y se llamaba “Mis motivos” y la mía, “Pueblos”, la canté yo. El festival lo ganó Alberto Acuña con “Y todo sigue en su lugar”.
Hace unos años el Pollo fue operado de un cáncer de próstata, del cual fue extirpado con éxito, pero actualmente enfrenta dificultades para recibir su monitoreo y tratamiento médico continuo, debido a una situación económica delicada, cosa muy común en el venezolano de hoy en día. El caso es que amerita seguimiento médico constante y tratamientos de control que tuvieron que ser interrumpidos por la misma causa: falta de recursos.
Lo peor es que Raquel Castaños tampoco está bien. A Raquelita, en 2023, por una por una hidrocefalia normotensiva, le fue implantada una válvula cerebral. A partir de esa intervención, requiere tratamiento y terapias de manera permanente para preservar su bienestar, frenar el deterioro de la memoria y favorecer la recuperación de su salud neurológica.
Estos cuidados son indefinidos en el tiempo y representan un costo económico elevado. Aun así, resultan indispensables para su mejoría. Lamentablemente, según familiares, cubrir la totalidad de estos gastos ha sido una tarea muy difícil: durante varios meses no pudo recibir las terapias de rehabilitación, y solo con un gran esfuerzo ha logrado costear, en los últimos meses, una parte de su nuevo tratamiento.
Cuando no recibe las terapias y los medicamentos con la regularidad necesaria, su condición se deteriora: el cerebro deja de responder como debería y, con ello, se afectan también su marcha y sus movimientos. Esto se traduce en pérdida de equilibrio y de memoria, además de mareos constantes.
Retomando el tema, no podemos olvidarnos de este par de artistas que tanto dieron por Venezuela. Y no me refiero solo a recordarlos con nostalgia, sino a algo más urgente: acompañarlos ahora, cuando más lo necesitan.
Raquelita, la niña que Renny adoptó y que se convirtió en la voz inconfundible de una época, hoy libra una batalla silenciosa. El Pollo, el hombre que le puso música a la infancia venezolana con "Cuando era niño" y que enamoró al país con "Anhelante", hoy enfrenta su propia lucha. Los dos, juntos, como han estado desde 1978, siguen resistiendo con la misma dignidad con la que cantaron.
La memoria es frágil, lo sabemos. Por eso escribo esto: porque a veces el olvido no es solo no acordarse de un nombre, sino dejar de tender la mano a quienes nos dieron tanto. Que este artículo no sea solo un homenaje, sino también un llamado. Que la canción y la poesía que ellos sembraron en el corazón de Venezuela vuelvan, de alguna manera, convertidas en ayuda, en solidaridad, en un gesto concreto.
Porque recordar a Raquel Castaños y al Pollo Sifontes no debería ser un ejercicio de melancolía, sino un acto de justicia. Y la justicia, cuando se trata de arte y de cariño, se paga con presencia.
Quienes deseen colaborar con su tratamiento pueden hacerlo:
Plataforma internacional: https://www.gofundme.com/f/campana-de-salud-para-raquel-castanos-y-pollo-sifontes
Zelle: A nombre de María Jesús Sifontes Oliveros, correo: mariajesussifontes@yahoo.es
Pago Móvil (Venezuela): Banco Banplus (0174), teléfono 0412-3124134, C.I. V-3024094.




