Miércoles, 07 de octubre de 2026
Valencia, VE
Hay cosas que siempre deben recordarse. Y la historia de Luis Gerardo Núñez, sin duda, es una de ellas.
Estas historias, entrelazadas por el azar y la geografía, nos recuerdan que Venezuela no estuvo al margen de los grandes dramas del siglo XX.
A veces el olvido no es solo no acordarse de un nombre, sino dejar de tender la mano a quienes nos dieron tanto
A César le debo la primera oportunidad. A Guillermo, la risa que me sanó la espalda y el alma. Y a los dos, la certeza de que las mentes verdaderamente brillantes no se apagan
William, te fuiste en silencio, como solo saben irse los grandes, pero tu voz grave y aterciopelada aún resuena en los teatros del mundo
Poco se profundiza en el impacto más profundo y devastador de los apagones: el deterioro progresivo de la salud mental de quienes vivimos bajo esta contingencia perpetua.
Ver el altar ser ungido, las reliquias ser colocadas y sentir la presencia de tantos santos intercediendo, era como presenciar el nacimiento espiritual de un lugar que ya considerábamos nuestro hogar
Saberlo en la Gloria de Dios es un consuelo inmenso y vuelve el pensamiento de la felicidad
El fútbol, al final, me dio la lección más hermosa: se puede vibrar con Argentina, con España, e incluso alegrarse por un gol de Inglaterra







Qué razón tenía el filósofo de la canción Alberto Cortez cuando en su tema La Vejez asevera que es la antesala de lo inevitable. ¿Querría decir, lo que antecede a la muerte, que es lo único absolutamente seguro que tenemos? Recuerdo que en una oportunidad mi querido amigo Wilfredo Moreno,


