Un siglo de luz lasallista en Valencia

La historia formal del Colegio La Salle comenzó el 14 de septiembre de 1925, cuando los Hermanos Francisco, Gelasio Juan y Ginés Luis llegaron a Valencia

El pasado 13 de noviembre, nuestra patrona, la Virgen del Socorro, se vistió de gala para una celebración histórica, ataviada con un majestuoso vestido azul marino con bordados en hilos de plata, donado por los padres y representantes del Colegio La Salle Guaparo. La confección estuvo a cargo de algunas integrantes de la Cofradía de la Virgen del Socorro. De esta manera, el colegio honró a nuestra patrona y, la convirtió en un símbolo palpable del centenario que esta institución celebra este año, verdadero homenaje de toda una comunidad a un siglo de educación y fe.

Mi historia personal con La Salle comenzó en 1965, cuando mi familia llegó a la urbanización Guaparo. Las visitas de mis tíos, Luisa Elena Codecido de Paz y Miguel Paz, venían cargadas de anécdotas. Ellos, como padres lasallistas, recordaban los días en que su hijo, mi primo Sebastián, estudiaba en la sede del centro y debían traerlo a jugar a los terrenos de Guaparo, pues el colegio original no tenía canchas. Para entonces, esos mismos campos los utilizaba “Agua Mineral El Castaño” para guardar sus camiones, un detalle que dibuja una Valencia de otra época.

Con el tiempo, mi hermano Miguel Ángel estudió allí. Conservo con cariño los rostros de los Hermanos Gaspar, Leandro y Evaristo. Las verbenas del colegio eran legendarias, con la incansable Nany Dünzelman de Buchart liderando los stands. Mi padre, experto en ensartar botellas con aritos, hacía que volviéramos a casa con regalos, especialmente con los pollitos que donaba Protinal.

La historia formal del Colegio La Salle comenzó el 14 de septiembre de 1925, cuando los Hermanos Francisco, Gelasio Juan y Ginés Luis llegaron a Valencia, recibidos por el obispo Monseñor Francisco A. Granadillo, primer obispo de Valencia, acompañado por el padre Torres Coronel, vicario general de la recién estrenada Diócesis valenciana; el padre Fierro, director del Colegio Don Bosco y mi pariente, el maestro Francisco Codecido González.

Los Hermanos lasallistas habían comenzado en Venezuela en el estado Lara, en Barquisimeto, en 1913. Allá se establecieron los Hermanos Facundo Tomás, Juan, Luis y Nectario María. En 1921, pasaron a Puerto Cabello y un año más tarde, llegaron a Caracas. Después de tres años ya estaban en Valencia. Tras un inicio exitoso en un local entre las calles La Paz con Cúcuta -hoy Montes de Oca con Vargas-, el crecimiento los obligó a mudarse en 1929 a la Avenida Urdaneta. Esta expansión fue posible gracias al apoyo de valencianos ilustres como Miguel Giménez Fumero, Enrique Branger, Augusto Viso, Matías Paz, Pedro J. Tinoco, Leopoldo Castillo Fuentes, Mauricio y Pedro Berrizbeitia, Diego Ortega, Doña Amalia de Perdomo y el presidente del estado, Ramón H. Ramos, entre muchos otros.

De esas aulas salieron generaciones de profesionales que forjaron la ciudad, nombres como los hermanos Bacalao Lara, Enrique y Julio, Luis Augusto Peña, Oswaldo Degwitz, Javier Baquero, Emiliano Azcúnez, José Alvarado, José Manuel Cárdenas, Julio Ramírez Borges, los hermanos Feo La Cruz, Salvador y Manuel, Pedro Amaré del Castillo, Oscar de Guruceaga, Humberto y Aldo Giugni, Luis Azcúnez, José Muci Abraham, Juan Vicente Seijas, Eduardo Divo, los hermanos Rincones, Luis Guada, Manuel González Acevedo, José Antonio Gubaira, Armando Arcay Solá, Jorge Domínguez, Leopoldo Íñiguez, José Maziota, por mencionar solo algunos.

Años más tarde, el fundo Guaparo, que perteneció al General Santos Matute Gómez, fue el lugar elegido para el gran salto. Rafael Yanes, después de haberlo comprado, donó el primer terreno, pensando en una escuela primaria, pero los hermanos lo destinaron para las canchas, y una parcela colindante de 15.000 mts2, que el Gobierno del Estado cedió a los Hermanos gracias a un gesto de generosidad de las Hermanas de Tarbes del Colegio Lourdes, se convirtió en el solar definitivo donde construirían el nuevo colegio.

El sueño de una sede única se materializó entre 1966 y 1967, cuando la del centro se unificó con la flamante sede de Guaparo, la que hoy conocemos.

Pero los Hermanos no se limitaron a la educación de los valencianos de la zona norte, también se fueron al sur. El 02 de diciembre del 1953 inauguraron, en el populoso Barrio Los Taladros, Parroquia Santa Rosa, una escuela primaria gratuita. Comenzaron con ciento cincuenta estudiantes del sector que, para aquel entonces, debían ser solo varones. En 1981 comienza a ser colegio mixto y, diez años más tarde, egresa la primera promoción de Técnicos Medios Mercantiles mención Contabilidad.

No se puede hablar de La Salle sin recordar el rumor de los tambores de su banda, que por años animó los desfiles de Valencia bajo la batuta del recordado tambor mayor, Miguel Alejandro "Mijandro" Pérez. Tampoco sin celebrar su evolución, al abrir sus puertas a las niñas a principios de los setenta, -comenzando con los dos últimos años de bachillerato- integrando por completo a la familia valenciana.

Los Hermanos de La Salle llegaron a Valencia con la misión de formar "buenos cristianos y honrados ciudadanos". Cien años después, ese faro sigue encendido. El vestido azul de la Virgen del Socorro, con sus estrellas de plata, no solo mira a un pasado glorioso, sino que bendice un futuro lleno de promesas para las nuevas generaciones de lasallistas en Valencia.

Anamaría Correa

anamariacorrea@gmail.com

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Las opiniones expresadas en este artículo son exclusivas del autor y no reflejan necesariamente la posición de El Carabobeño sobre el tema en cuestión.

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