El padre Pepe Castañeda

El presbítero José Ramón Castañeda Bermúdez, nuestro querido padre Pepe, falleció el 21 de marzo de 2019, en Barquisimeto

Conocí a Sergio Ramos gracias a la música. Me lo presentó mi amiga de toda la vida, Adriana Salzano. Era el director de una agrupación maravillosa de la que he hablado en otras oportunidades, "Somos Iguales", que cantaba música cristiana y que, con los años, llegó a cantarle al Papa San Juan Pablo II en su primera visita. Me enamoré de todos con la primera canción que les escuché cantar esa noche en mi casa, "Cuando te conocí Señor", de Nelson López y Luis Chivella, quienes después, como el resto de los muchachos, se convirtieron en mis hermanos de la vida.

Muchos de ellos hablaban de la Renovación Carismática Católica y de sus grupos de oración. Contaban cómo para orar se tomaban de las manos y lo hacían a viva voz, y cómo la música estaba muy ligada a las oraciones. De hecho, comenzaron a componer sus propias canciones, pues no les gustaba lo básico de las canciones carismáticas, que tal vez tenían el propósito de llegarle más a la gente por su facilidad melódica. Esto me lleva a pensar que "Somos Iguales", de alguna manera, está ligado a la renovación.

Sergio conoció a los carismáticos cuando apenas tenía dieciocho años. En su primer retiro espiritual, en una casa de retiros de Los Teques llamada "La Macarena", conoció a un cura carmelita oriundo de Los Andes, recién ordenado: Pepe Castañeda, quien era médico y lo dejó todo por seguir a Dios. Tengo entendido que eran varios hermanos y que el padre de la familia soñaba con tener un hijo médico. Él le había manifestado su amor por Dios, pero su padre insistía en que lo más conveniente era que se graduara de médico, y él lo complació. Una vez obtuvo el título, se lo entregó a su papá y entró al Carmelo. Cuando se ordenó en Roma, su padre, que había estado molesto con Pepe por años, asistió orgulloso a la ceremonia de ordenación.

Sergio me contó que una vez sintió que tenía vocación y se fue al convento carmelita donde vivía Pepe Castañeda, en Mérida. Después de estar varios días ahí, el padre Pepe le dijo que no veía en él una vocación sacerdotal, que seguramente su llamado era estar al lado de una mujer, presidiendo una familia, como en realidad sucedió. Le pidió que no olvidara la oración, pero que, como sacerdote, no. Y a mi compadre Francisco Buchart, siempre cercano a Papá Dios, le dijo lo mismo, recordándoles el gran bien que pueden hacer desde sus hogares.

En una oportunidad, cuando ya yo era parte del grupo "Somos Iguales", fuimos al Carmelo en el estado Lara. Habíamos tenido una presentación en El Tocuyo y aprovechamos para visitarlo. Por fin conocería al famoso Pepe Castañeda. Las risas fueron largas y contagiosas cuando del convento salió un personaje de tamaño pequeño, vestido de monje con su capucha puesta, que dio un brinco al estilo "El Chapulín Colorado" y gritó: "¡No contaban con mi astucia!". Luego de quitarse la capucha, entre risas, fue abrazando a sus conocidos y a los nuevos nos saludó con cariño y naturalidad. Recuerdo que, al ver a Sergio, con los brazos abiertos exclamó: "mi montón de carne bendecida", y lo abrazó.

Era indescriptible su humildad, su sencillez y su carisma. Sergio me contó que cuando Pepe oraba, tenía un poder de sanación increíble. Era la época en que el Obispo de Valencia era Monseñor Luis Eduardo Henríquez y, en cada colegio cristiano, había un grupo de oración. En una oportunidad, el padre Pepe Castañeda había sido invitado a orar en varios de esos colegios valencianos y, en el Colegio “Santo Ángel “de El Trigal, una señora paralítica que asistió al grupo de oración, lo hizo en silla de ruedas. Sergio recuerda que la señora salió caminando después de la oración de sanación del padre Pepe.

Supe también de mucha gente que lo visitaba por ese poder sanador de su oración. Dios le concedió ese don; al fin y al cabo, era médico.

Aparte de todo esto, era hermoso verlo tomar un cuatro y cantar con su gente. Y ni hablar de sus poemas, era un poeta sencillo y profundo. A una amiga muy querida, la artista Sonia Osío, quien ha musicalizado poemas de algunos santos, como los de Santa Teresa de Ávila, Pepe le dio algunos de los suyos a ver si se inspiraba y les ponía música, no sé si lo habrá hecho, pero sería maravilloso.

Cuando mi hijo César, el mayor, tenía tres meses de nacido, "Somos Iguales" organizó un retiro con el padre Pepe Castañeda, en la casa de retiro de Carialinda. No tengo espacio físico para contar mi experiencia, algún día lo haré, pero la guardo en mi corazón y, desde ese momento, siento a Jesús a mi lado, así como a su madre, nuestra amada Virgen María. Lo más bonito fue darme cuenta de que mis hermanos, Miguel Ángel y Juan Pablo, que también hicieron el retiro, cada uno tuvo su experiencia religiosa gracias al padre Pepe.

El presbítero José Ramón Castañeda Bermúdez, nuestro querido padre Pepe, falleció el 21 de marzo de 2019, en Barquisimeto. Todavía desconozco la causa. Sus cenizas recorrieron los conventos de la orden de Carmelitas Descalzos de Venezuela por varios días, para que lo despidieran sus hermanos y los fieles que lo amaban. Luego fueron enterradas el 31 de marzo en la “Casa de Encuentro y Oración San Juan de la Cruz”, administrada por los frailes carmelitas descalzos, en su Táchira natal.

En estos momentos en que Venezuela está de fiesta con la maravilla de tener sus dos primeros santos, San José Gregorio Hernández y Santa Madre Carmen Rendiles, podemos pedirle al Señor que todavía no nos bajen de esa bicicleta y se canonicen más santos como la Madre María de San José y la Madre Candelaria de San José, que se acelere la causa de canonización de Monseñor Salvador Montes de Oca y que se abran otras, como la del padre Pepe Castañeda, de la que no me cabe duda que algún día la Iglesia también lo proclamará santo.

Anamaría Correa                                                                                           anamariacorrea@gmail.com

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Las opiniones expresadas en este artículo son exclusivas del autor y no reflejan necesariamente la posición de El Carabobeño sobre el tema en cuestión.

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