«Más que los sesgos, es la falta de capacitación la que posibilita un resultado desfavorable como consecuencia del uso de la Inteligencia Artificial Generativa». — Arístides A. Flores M.
En la cotidianidad organizacional, la irrupción de la inteligencia artificial generativa (IA-G), uno de los tantos tipos de inteligencia artificial, ha dejado de ser una promesa de ciencia ficción para convertirse en el nuevo eje gravitacional de la gestión estratégica.
Aunque la inteligencia artificial abarca un espectro vasto de ciencias del cómputo, es precisamente su vertiente generativa -aquélla capaz de procesar, sintetizar y articular volúmenes masivos de datos e información del contexto propio- la que está redefiniendo cómo diagnosticamos y actuamos sobre los emprendimientos (profesionales, industriales, comerciales, y un larguísimo y etcétera policromático).
El verdadero valor de estas plataformas informáticas no reside en la automatización de tareas superficiales, sino en su capacidad para extraer e interpretar el conocimiento imbuido en la información interna y externa de cada emprendimiento.
Al aplicar esta tecnología en la construcción de la matriz FODA (Fortalezas, Oportunidades, Debilidades y Amanezas), la IA-G actúa como un lente hiperanalítico que descubre matices organizacionales que el ojo humano, cegado por la rutina o el sesgo de confirmación, suele pasar por alto.
Sin embargo, el diagnóstico no es más que una fotografía del presente (situación “uno”); la verdadera magia estratégica ocurre cuando ese conocimiento se traduce en las cuatro maniobras del modelo CAME: Corregir debilidades, Afrontar amenazas, Mantener fortalezas y Explotar oportunidades.
Todo lo anterior para tener el mapa que conducirá hacia la situación “dos” (la deseada, la necesitada, la mejor). La IA-G no solamente mapea el terreno, sino que proyecta escenarios dinámicos para que cada decisión ejecutiva responda con precisión quirúrgica a su entorno.
Para comprender la magnitud y el riesgo de este proceso, conviene posar la mirada en el sector de las instituciones proveedoras de servicios conexos con el cuidado médico de la salud.
Este escenario es, en honor a la verdad, un verdadero campo minado. En la Medicina, un paso en falso genera un fenómeno destructivo con complicaciones irreversibles o incluso la muerte. A los ojos del común de la gente, las presentaciones farmacéuticas se perciben como «simples pastillitas», cremas, inhalaciones, supositorios o inyecciones. Es habitual ver cómo las personas se recomiendan medicamentos entre sí, ignorando por completo las complejas leyes de la bioquímica, la farmacología y la terapéutica médica. Un error en la administración de un fármaco no perdona y... ¿quién asume la culpa, la responsabilidad por lo provocado?
Si trasladamos esta metáfora al ámbito de la consultoría y la dirección empresarial, la dinámica es exactamente la misma. En el sector industrial, comercial o de servicios, la prescripción estratégica equivocada -un mal diagnóstico FODA o una maniobra CAME mal calculada- se paga con la complicación del negocio, el deterioro acelerado del prestigio institucional y, en el peor de los casos, la quiebra y desaparición definitiva de la organización. ¡El remedio: peor que la enfermedad!
La IA-G potencia exponencialmente el diseño de respuestas tácticas en estos entornos de alto riesgo, pero… no actúa en el vacío.
Imaginemos a un médico actuar como en el pasado (que aún se ve que es así) sin entrar en lo que se conoce como “Medicina 4P” (Predictiva, sabiendo anticipar lo que puede venir como consecuencia de lo que se hace y/o lo que se deja de hacer; Preventiva, actuando para evitar lo indeseable; Participativa, en donde todos -enfermo, familiares, cuidadores y demás personajes del escenario- actúen proactivamente; y Protagónica; procediendo todos en rol principal). Ahora, traslademos esta verdad indiscutible a los otros tipos de emprendimientos: se reduce el riesgo, el error, la incoordinación y más.
Ante la proliferación desordenada de herramientas digitales, surge una necesidad imperiosa: la capacitación formal impartida por profesionales con décadas de trayectoria en la creación e implementación de estas plataformas tan poderosas.
Existe un debate encendido sobre los sesgos de los modelos algorítmicos; no obstante, la realidad operativa demuestra que el verdadero peligro no es el algoritmo en sí, sino la ignorancia sumada a la imprudencia de quien lo opera sin el criterio adecuado.
Confiar el destino de una organización a la IA-G sin la formación formal correspondiente es tan temerario como automedicarse una sustancia desconocida ante una dolencia grave.
Exclusivamente a través de una capacitación rigurosa y experta podremos transformar los datos brutos en la información que notifica el conocimiento útil, validado, asegurando que cada maniobra estratégica guíe a las organizaciones no hacia el abismo de un error fatal, sino hacia la sostenibilidad y el éxito a largo plazo.
Cada escenario y sus personajes han de adaptarse a los cambios del entorno y afrontar los retos complejos que convierten a la IA-G en la herramienta estratégica para el crecimiento de todo emprendimiento de escenarios competitivos, teniendo siempre presente que todo esto y más ha de ser hecho... ¡hasta el final!
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