“La presión de un poder externo no solo cambia lo que el hombre hace, sino que termina por reescribir lo que el hombre cree ser."
Michel Foucault
El comportamiento humano, esa amalgama de hábitos, creencias y reacciones, rara vez es el resultado de una evolución interna puramente autónoma. Por el contrario, suele ser el reflejo de las tensiones enérgicas que ocurren en la superficie del poder.
En la Venezuela de hoy, febrero de 2026, se está asistiendo a una de las transformaciones sociopolíticas y conductuales más rápidas y profundas de la historia contemporánea.
Este fenómeno, que puede denominársele como el proceso de conversión (piedra Angular del Tiempo de Cuaresma), no es un simple cambio de opinión, sino una reconfiguración de la psique colectiva ante un nuevo orden de fuerzas que se hizo explícito el pasado 3 de enero.
El catalizador: la ruptura del 3 de enero
Lo que ocurrió en la madrugada del 3 de enero de 2026 no fue sólamente una operación militar de precisión quirúrgica en Fuerte Tiuna, Caracas; fue la demolición de un ecosistema simbólico.
La captura de las figuras centrales del régimen imperante hasta ese instante y la instauración de una "transición gestionada" bajo la mirada de un poder externo preponderante -Estados Unidos de Norteamérica- actuaron como un reiniciador (“reset”) conductual; es decir: ese algo que establece un escenario nuevo al que toca adaptarse.
Cabe recordar la máxima de Carlos Darwin: “¡Sólo los mejor adaptados sobrevivirán!” (Teoría de la Evolución Natural de las Especies).
El individuo, que durante décadas navegó entre la resistencia ideológica y la adaptación por subsistencia, se vio súbitamente arrojado a un escenario donde los viejos axiomas (el "antiimperialismo" como eje de identidad) perdieron su utilidad práctica en apenas 47 segundos. La conversión del comportamiento comenzó ahí: el reconocimiento de una fuerza externa tan incontrastable que la única respuesta evolutivamente viable fue, es y seguirá siendo la adaptación pragmática.
El petróleo como el nuevo tablero del poder
Sin embargo, el cambio no fue puramente militar. El verdadero motor de la conversión humana en esta nueva etapa histórica ha sido el desplazamiento del juego de fuerzas hacia el terreno de la producción y comercialización de hidrocarburos.
Tras el 3 de enero, el poder en Venezuela dejó de ser un ejercicio de control territorial y represivo para convertirse en una dinámica de gestión de activos energéticos. El monstruo herido, agonizante, se sacude, da señales endebles de vida... queriendo simular vitalidad sana.
La entrada masiva de capitales extranjeros, simbolizada por la reciente reforma de la Ley Orgánica de Hidrocarburos (aprobada a finales de enero), ha forzado una mutación en el comportamiento del ciudadano y del político. Ya no se trata de "lealtad política", sino de "eficiencia operativa".
El lenguaje ha cambiado: términos como "soberanía" han sido desplazados por "seguridad jurídica" (aún: inexistente) y "flujo de caja".
Este cambio en el tablero ha generado un comportamiento social que algunos analistas llaman "el giro del pragmatismo":
-La élite burocrática: muchos de los antiguos cuadros, ahora bajo la tutela de personajes que se mueven en el Palacio de Misia Jacinta y dentro de este nuevo esquema de “cooperación”, van saliendo de la retórica confrontativa (que -a pesar de verse refrenada, sometida intencional y obedientemente- se asoma casi a diario, incontrolablemente -debido al fragor de la esencia subyacente en la personalidad ideologizada de los protagonistas- recordando las erupciones intermitentes de los “geisers”, esas fuentes termales que entran en erupción periódicamente, expulsando una columna de agua caliente y vapor a alta presión:) y van pasando hacia una colaboración técnica casi febril. Que nadie se equivoque: su aparente conversión es una estrategia de supervivencia institucional.
-El ciudadano común: el fin del aislamiento petrolero y la promesa de una estabilización monetaria han transformado el "deseo de cambio" en una "aceptación del tutor". El comportamiento ya no se rige por la esperanza de una utopía, sino por la métrica del consumo y el acceso a servicios.
La arquitectura del alma ante el poder externo
La conversión del comportamiento humano en la Venezuela actual es un testimonio de cómo la arquitectura del alma se redibuja ante la necesidad. Cuando el poder externo -en este caso, la combinación de la fuerza militar estadounidense y el control del mercado petrolero global- se vuelve el único proveedor de orden y recursos, el individuo tiende a internalizar las reglas de ese poder como propias.
No es que los venezolanos hayan olvidado el pasado, sino que el comportamiento se ha vuelto funcional: toca sobrevivir. En un país donde la producción de crudo busca recuperarse hacia unos enclenques 1,5 millones de barriles diarios bajo nuevas licencias, la conducta social se alinea con la productividad. El "juego de las fuerzas" ahora se gana en la bolsa de valores y en los contratos de exportación a las refinerías del Golfo de México, y… ¡la gente lo sabe!
Conclusión: ¿conversión o camuflaje?
Parece que se está frente a un proceso de conversión que, en esencia, se muestra como una transición del comportamiento ideológico al comportamiento económico. El 3 de enero marcó el fin de una era de polarización de discursos para dar inicio a una era de polarización de intereses. Todo parece señalar que, ante la imposibilidad de otros ingresos que lo sostengan, el poder político ya no reside en el búnker ni en quienes debieron accionar una actuación en contra de lo acontecido (absolutamente: nada hicieron) , sino en el oleoducto.
La gran incógnita que queda en este 2026 es si esta conversión es genuina o si es un camuflaje histórico. Lo cierto es que, mientras el petróleo siga fluyendo bajo las nuevas reglas de comercialización impuestas tras la incursión, el comportamiento humano seguirá plegándose al cauce que abre la fuerza. Como decía Foucault: -“El poder no solo prohíbe, sino que produce realidad”. Y la realidad actual de Venezuela es una de pragmatismo forjado en el calor de los acontecimientos de enero.
Nuestros contactos: e-mail: gerenciaenaccionve@gmail.com; X: @genaccion; instagram: @gerenciaenaccionve; facebook: gerenciaenaccionvzla; y whatsapp: +58424 411 5051.




