La UEFA ha acogido con satisfacción que la FIFA haya retirado sus planes de vender una participación en el Mundial y reclama con firmeza que "rindan cuentas" los responsables de "planes secretos, que se tramitan por la vía rápida". La decisión marca un punto de inflexión en las tensiones políticas que sacuden la cúpula del fútbol internacional.
En un comunicado difundido este sábado, reseñado por la agencia de noticias EFE, la UEFA apuntó que en los próximos días y semanas trabajará con sus federaciones "y en estrecha colaboración con otras confederaciones, para reflexionar sobre cómo ha ocurrido esto y elaborar un plan que garantice que no vuelva a suceder". Asimismo, recalcó que "esa revisión debe ser exhaustiva y profunda".
Una pérdida absoluta de confianza en la cúpula directiva
El malestar en el fútbol europeo trasciende el episodio comercial reciente. La confrontación institucional pone bajo la lupa los métodos de gestión implementados desde Zúrich.
"No debe descartarse ninguna opción. La actual dirección de la FIFA no solo ha perdido la confianza de la UEFA, sino también la de muchos otros miembros de la familia del fútbol. No podemos seguir así, con planes secretos que se tramitan por la vía rápida, ideados por personas anónimas y de dudoso beneficio para el deporte. Debemos identificar a los responsables y exigirles que rindan cuentas", añadió el organismo europeo.
Horas antes, la FIFA anunció oficialmente que desiste de su intención de crear una filial para comercializar sus competiciones, entre ellas la Copa del Mundo. Ante esto, la UEFA destacó que "la propuesta fue rechazada por unanimidad" por las federaciones nacionales europeas "y por muchas otras federaciones y confederaciones de todo el mundo, independientemente de su tamaño, cuya misión es proteger el fútbol".
La organización continental agradeció públicamente a todos los actores involucrados en la resistencia institucional. "La UEFA agradece a todos los aficionados, ligas, clubes, jugadores, particulares, federaciones y confederaciones que se opusieron a esta iniciativa, así como a los numerosos primeros ministros, jefes de Estado y comentaristas que han demostrado al presidente de la FIFA que el fútbol no está en venta", señaló en su texto.
Gianni Infantino en el centro de las críticas por promesas incumplidas
La ofensiva dialéctica de la UEFA recuperó el archivo político para confrontar la gestión actual con los compromisos asumidos en el pasado.
El organismo recordó y reprodujo las palabras exactas de Gianni Infantino cuando solicitó la confianza y los votos de las federaciones miembro de la FIFA para ser elegido presidente en 2016.
"Por supuesto que debemos ser transparentes. Así he sido durante los últimos 15 años de mi vida en la UEFA. Tendrán que desempeñar un papel cada día en la vida de la FIFA", proclamaba entonces el dirigente ante las asambleas, añadiendo que "el dinero de la FIFA es su dinero. No es el dinero del presidente de la FIFA. Es su dinero. Ustedes son las federaciones nacionales y el dinero de la FIFA debe servir para el desarrollo del fútbol y para nada más".
La respuesta institucional actual contrasta drásticamente con aquellos mensajes. "En ambas promesas, no ha cumplido. El acuerdo cutre, urdido a puerta cerrada y opaco que ideó e intentó imponer fue todo menos transparente. Y con unas reservas que superan los 5.000 millones de dólares, tampoco ha utilizado el dinero de las federaciones en beneficio del fútbol", sentenció la UEFA.
Nuevas vías de financiación y una victoria que no cierra el conflicto
Lejos de conformarse con la retirada del proyecto comercial, la estructura europea proyecta una alternativa inmediata para la redistribución de recursos globales sin comprometer los activos del deporte.
La UEFA anunció que "comenzará a trabajar de inmediato con socios y partes interesadas de todo el mundo y de todos los ámbitos del fútbol para proponer una nueva forma de distribuir los recursos a través del programa 'FIFA Forward' ya existente".
"Debemos empezar a utilizar parte de ese dinero que permanece inactivo en la cuenta bancaria de la FIFA para dar el impulso inicial que necesitan las bases y el fútbol en general en cada uno de los 211 países de la FIFA. Pero no es necesario que vendamos las joyas de la familia para financiarlo", planteó el organismo.
"Esta es una victoria para todo el fútbol. Pero no debe ser el final de la historia. La propuesta ya se ha presentado. La tarea de restablecer la confianza en la FIFA no ha hecho más que empezar", finalizó.
El origen de la crisis y el rechazo unánime
La cronología de los hechos explica la magnitud de la presión ejercida sobre el ente rector mundial durante los últimos días.
La UEFA actuó como la primera confederación en mostrar su rechazo total a la iniciativa del presidente de la FIFA, después de que la prensa desvelara los planes. Tras el anuncio oficial del proyecto, el organismo europeo advirtió que sus federaciones no participarían en las competiciones si la idea seguía adelante.
Posteriormente, tras una reunión formal de las 55 federaciones que integran la UEFA, se ratificó la postura "unánime e inequívoca de rechazar la propuesta de la FIFA de transferir participaciones de propiedad de la Copa del Mundo y de otras competiciones de la FIFA a inversores privados".
El conflicto se desató originalmente cuando la FIFA anunció su intención de vender el 20 % de FIFA Forward Enterprise (FFE), la nueva filial que buscaba crear para manejar las operaciones comerciales y los eventos de la organización, como el Mundial de fútbol, desatando una tormenta institucional que hoy obliga a la directiva a dar marcha atrás.




