Respetable lector, mientras escribo las próximas líneas, ensaye Ud., por favor, el ejercicio imaginativo de ser un profesor, empleado, jubilado, pensionado universitario, el cual debe vivir, sobrevivir, junto a su familia, con un salario mensual de 0,15,20 dólares. No olvidar inclusión de otros compromisos generados por el cargo, como servicios de transporte, textos, cursos especializados, aceptable apariencia. Si logra apretujarse en un autobús universitario, su dignidad va flanqueada por las fotos de sus victimarios, el presidiario Maduro o Lacava, quien reprime a los universitarios, a cada lado del bus, ocurre con la anuencia de autoridades y dirigencia gremial y estudiantil. No hay quien solicite borrarla.
Urgido por la campaña electoral de las llamadas elecciones de medio tiempo, la Guerra con Irán, imbuido de un pragmatismo avaro, Trump ha apelado a nuestra inocultable tragedia, para hacerle creer a la sociedad estadounidense, al mundo, que en Venezuela bailamos bajo una lluvia de dinero, producto de su pericia gerencial y los aprovechados negocios con los entreguistas hermanos Rodríguez y su socio, Betancourt López, solicitado por lavado por varios gobiernos europeos.
Cuesta creer que aún cuando EEUU haya actuado para extraer a Maduro, por razones simplemente pragmáticas, energéticas, seguridad hemisférica, no haya resultado beneficioso para el país la apertura de un proceso de transición democrática, que favorezca un piso de verdadera estabilidad política, jurídica, con la realización cuanto antes de unas elecciones libres, transparentes que consulte la nación soberana. Un proceso de reconstrucción que nos libere de las penurias del Destructivismo del Siglo XXI, en su versión más cínica, represiva y saqueadora como está del Rodrigo-Cabellato, que aun los propios chavistas señalan como de traidores a la patria.
No es otro el propósito de nuestro texto que el de evidenciar la política de estado desarrollada por el modelo Chavista, para destruir la Universidad Venezolana, a sabiendas de que en ella como máxima institución anida la Cultura, el pensamiento político, el caudal científico-tecnológico del país, residía el antídoto liberador que obstruiría, su propósito autoritario, de pensamiento único, control social, para someter a la Nación Venezolana.
Ha sido una Política de Estado, expresa, perversa cuya nuez es el exterminio, lastimar antropológicamente el sector universitario del país como centro de un plan dirigido a su liquidación, casi genocidio, hacerlo inválido para reaccionar frente a la destrucción de la sociedad venezolana y lograr su control definitivo y permanente.
Esta política tuvo varias directrices: 1.Feroz represión, asesinatos, persecución y encarcelamiento de miembros de la Comunidad Universitaria 2.Control de sus autoridades universitarias, salvo escasas excepciones, en la UC, se hicieron aliados del gobierno chavista, con primas especiales a espaldas de la mayoría de la comunidad profesoral y administrativa. 3. Reducción del Presupuesto universitario en un 97%. 4. Sistema Patria para el Control de salarios, uniformidad salarial, bonificación sin incidencia en los sueldos. 5. Sometimiento persuasivo, asalto de Sindicatos y gremios, Incluye organizaciones del Movimiento Estudiantil, FCU, desaparición de los Centros de Estudiantes. 6. Destrucción de la Seguridad Social de los universitarios, entregando sus servicios a Compañías sin solidez ni experiencia, prestan un servicio intermitente. 7. Lo más grave, suprimieron la Autonomía Universitaria, obligando a profesores y empleados a sindicalizarse para ser controlados por el Ministerio del Trabajo. 8. Destrucción, abandono y saqueo de la Planta Física de las Universidades, en la UDO destruyeron su Biblioteca Central y Aula Magna.
Es evidente que la Universidad no tuvo la suficiente claridad para comprender a lo que se enfrentaba, más allá de solicitar aumento de los sueldos miserables, es necesario liderar al país exigiendo CAMBIO DE GOBIERNO ELECCIONES YA!




