¿Elecciones para cuándo?

Es evidente la ausencia  del país, de salarios miserables, de presos políticos, torturados del sistema eléctrico naciona

Dos de los grandes rasgos de la visión pragmática son el sentido utilitario y la búsqueda de resultados prácticos, no  teorías exhaustivas, abstractas. En EE.UU, bajo su instrumentalismo práctico, el Pragmatismo se desarrolló como visión teórica, como cultura, desde el siglo XIX, a partir de  los planteamientos de Charles Peirce y William James.

Esta cultura pragmática ha desembocado en un modo predispuesto a uniformar análisis, conductas, diseño de modelos, categorías, deshacerse de elementos  complejizantes, asumir la solución de problemas de distinta envergadura, incluye  geopolíticos, de "manera eficaz”. Esta visión pragmática tiende a aplanar realidades, desconocer especificidades,  terminan descomponiendo,  complicando los resultados buscados, son desbordados por el tiempo, los ingredientes previstos.

Tal modo de ver, según analistas, conlleva a que nuestro país sea considerado, dentro de los esquemas pragmáticos categoriales, desde su liderazgo, como "país de tercer mundo", expuesto a riesgos políticos, conflictos, cuya estabilidad  arriesga  también la de países  geopolíticamente aledaños, como EE.UU, su seguridad hemisférica, energética.

Sobre tal supuesto político, cultural, se levanta un tinglado de intereses diversos, fuerzas, menos los intereses mayoritarios que constituyen la voluntad soberana expresada el 28 J. del 2024, representada por Edmundo González y María Corina Machado.

Allí están quienes representan el gobierno del Destructivismo, la miseria, los carceleros de los presos políticos, los comisarios del silencio  del país, quienes traban sus piernas para la libertad, quienes  conspiran y retardan la transición, los administradores del calendario  de la lentitud, la opacidad, la incertidumbre del cambio democrático, hacer espacio para la maniobra que estire  el tiempo del poder. 

Es evidente la ausencia  del país, de salarios miserables, de presos políticos, torturados del sistema eléctrico nacional. La gran paradoja: no están quienes  están urgidos de un proceso de transición que acelere el nombramiento de un nuevo CNE, que bajo la luz de la transparencia acelere un proceso electoral. Para revertebrar al país, armar, consolidar su institucionalidad para desembocar en un país  libertario, democrático, próspero, con oportunidades para todos.

¿Por qué hacer elecciones pronto?

Si existe una forma rápida, precisa y legítima de articular un nuevo país, es a través de un proceso electoral.

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Las opiniones expresadas en este artículo son exclusivas del autor y no reflejan necesariamente la posición de El Carabobeño sobre el tema en cuestión.

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¿Elecciones para cuándo?

Luis Enrique Vizcaya
Luis Enrique Vizcaya
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