Tras el inicio del año escolar, los representantes de los estudiantes de la Unidad Educativa Nacional Nuestra Señora de Coromoto, en la comunidad homónima vía La Entrada de Naguanagua, exigieron a las autoridades las reparaciones necesarias para que la escuela sea segura.
Adriana Suárez, madre de una pequeña, explicó que hay aproximadamente 135 niños expuestos a riesgos, especialmente en las alas que ocupan la etapa inicial y el primer grado. “Este deterioro viene desde hace muchos años. Nuestro colegio tiene una historia escolar de 76 años y no se han hecho los debidos mantenimientos a la infraestructura”.
Aunque los principales daños existían antes del terremoto del 24 de junio, Suárez aclaró que el doblete sísmico sacó a flote todas las necesidades de la institución: pisos en mal estado, paredes agrietadas, pintura caída, falta de ventilación, inodoros inhabilitados. “Los aires acondicionados no funcionan y no hay ventiladores. Y en los baños hay pocetas partidas ,sin tanques. Es imposible que los niños, docentes o el personal administrativo las usen”.



Sin agua ni techos
La representante también denunció que los techos de la UEN Nuestra Señora de Coromoto se encuentran sucios y oxidados, lo que genera filtraciones con las lluvias y agrava la humedad de las paredes. Además, la bomba de agua no funciona y los tanques tienen la base agrietada, al borde del colapso.
Informó que esta semana sostuvieron una reunión con la jefa del distrito escolar, Mildred Sánchez, para mostrar la problemática y buscar oportunas soluciones. Asimismo, indicó que tras la última visita de un equipo técnico de ingenieros, la edificación se clasificó en el color amarillo. “Eso quiere decir que hay que hacer las reparaciones respectivas para que el plantel pueda funcionar”.
Aseguró que los padres y madres siempre han estado dispuestos a colaborar, pero hay situaciones de envergadura mayor que escapan de las manos de la autogestión y requieren la intervención urgente de las autoridades.
No hemos llevado a nuestros hijos al colegio porque la institución no está apta para recibir a los niños. Hay que hacer las reparaciones respectivas para que el plantel pueda funcionar y abrir las puertas, porque si no se hacen estas reparaciones puede haber daños estructurales y pérdidas de vida”, advirtió Suárez.










