Christa Gail Pike nació el 10 de marzo de 1976 en Beckley, West Virginia, Estados Unidos. Más tarde pasó parte de su infancia entre su estado natal y Carolina del Norte antes de trasladarse a Tennessee, donde asistió al programa de asistencia estudiantil Job Corps en Knoxville. Sus padres eran Carissa Hansen y Emil Glenn Pike, una pareja inestable, con separaciones y conflictos frecuentes, problemas de alcoholismo y otros trances personales, por lo que la infancia y adolescencia de Christa Pike fueron extremadamente traumáticas, hasta siendo víctima de abusos sexuales durante la niñez y la adolescencia, y también sufrió malos tratos físicos por parte de varios adultos de su entorno. Además, pasó por numerosos cambios de domicilio y de escuela, lo que contribuyó a una vida muy inestable. Ante esta circunstancia, buscó refugio y cariño en su abuela paterna, la persona con la que mantenía el vínculo afectivo más fuerte. Cuando ella murió en 1988, Christa, que apenas tenía 12 años entonces, intentó suicidarse.
Ya de 18 años mantenía una relación amorosa con Tadaryl Shipp, un año menor que ella. A pesar del nombrecito, que más bien parece de alguna pastilla para el sueño o algo así, el joven como que tenía otra enamorada de nombre Colleen Slemmer, una estudiante de 19 años, lo que motivó rabiosos celos en Christa. De manera que ella, su novio y otra acompañante, el 12 de enero de 1995 llevaron a Colleen a una zona apartada, y allí la golpearon y apuñalaron hasta dejarla sin vida.
Investigado el crimen, fueron arrestados dos días después y acusados del asesinato; en marzo de 1996, un jurado los declaró culpables. Christa fue condenada a muerte y Tadaryl a cadena perpetua, por ser éste menor de edad: sólo tenía 17 años.
Es importante señalar que los antecedentes de Christa no fueron considerados una justificación legal para el asesinato de Colleen; sin embargo, han sido uno de los principales argumentos de su defensa para sostener que no debería haber sido condenada a muerte.
Tras la condena, sus abogados presentaron apelaciones, revisiones, impugnaciones y otros procedimientos legales, por lo cual el caso se hizo muy conocido: se convirtió en la única mujer en el “corredor de la muerte” de Tennessee durante muchos años. El 30 de septiembre de 2026 en la prisión de máxima seguridad de Riverbend en Nashville, Tennessee, recibió dos dosis de pentobarbital mediante inyección letal, pero sobrevivió al procedimiento y fue trasladada posteriormente a un hospital. Actualmente está viva, consciente, sigue hospitalizada y recuperándose del fallido procedimiento de ejecución, pero su estado de salud sigue siendo delicado y con un pronóstico aún no definido.
Christa Pike es ya una mujer de 50 años, de los cuales ha pasado 30 en prisión. Y, jurídicamente, sigue en el “corredor de la muerte”. Pero tras sobrevivir a la ejecución fallida, existe una batalla legal sin precedentes sobre su vida (o muerte) futura.
Y no puede uno dejar de comparar el caso con la justicia ¿o injusticia? venezolana, donde las leyes no contemplan la pena de muerte, pero existe por otros métodos como la tortura, el hacinamiento, la insalubridad, etc. En fin, la violación de los derechos humanos en todos los sentidos para quienes han sido secuestrados por anónimos (y hasta encapuchados) hombres armados, por atreverse a manifestar su descontento con el estado ruinoso del país. Y no faltan los casos de algunos que saben de la muerte de un familiar “desaparecido” muchos meses después del hecho.




