La falta de formalización y variedad deja al turismo carabobeño en pañales

Carabobo busca fortalecer su turismo con formalización, capacitación y servicios de calidad para ofrecer mayor seguridad a los visitantes.
El congreso se realizará en las fechas del 25 al 27 de noviembre. Fotografía: Armando Díaz.

Carabobo atraviesa un momento de expansión turística, pero el crecimiento del sector plantea un desafío que va más allá de promocionar destinos. La formalización de los emprendimientos, la capacitación de los prestadores y la calidad de los servicios aparecen como condiciones necesarias para convertir el potencial turístico del estado en una actividad sostenible.

Durante un encuentro para emprendedores turísticos y gastronómicos organizado por la Cámara de Comercio de Valencia, representantes del sector coincidieron en que Carabobo tiene destinos, infraestructura y atractivos suficientes para ampliar su oferta, pero todavía enfrenta dificultades relacionadas con la preparación empresarial, el cumplimiento de los deberes formales y la profesionalización de quienes trabajan en turismo.

Dey Urena, coordinadora de la Comisión de Turismo y Gastronomía de la Cámara de Comercio de Valencia, explicó que en el contexto actual los emprendedores necesitan dar el paso a la formalidad y necesitan crecer y desarrollar sus negocios porque el desarrollo de cada negocio potencia el mercado, potencia el sector y enriquece al país.

Ganar espacio

Urena considera que Carabobo atraviesa una etapa diferente a la de años anteriores, cuando buena parte de la actividad turística estaba orientada a llevar visitantes hacia otros estados.

La pandemia, explicó, contribuyó a que los propios carabobeños comenzaran a descubrir espacios dentro de la entidad. La aparición de actividades de nicho, como el senderismo, impulsó el interés por destinos que hasta entonces permanecían fuera del circuito turístico tradicional.

“La gente empezó a ver qué hay en Carabobo y de allí empezaron a surgir también iniciativas en Puerto Cabello, los Valles Altos de Carabobo y allí hay un gran nicho que es importante conocer y valorar”.

Sin embargo, la consolidación de esos destinos también depende de la conducta de los visitantes y de la capacidad de los prestadores para administrar los espacios. Urena puso como ejemplo el cierre de un sitio turístico tras situaciones relacionadas con el comportamiento de los visitantes y defendió la necesidad de promover un turismo responsable.

Para la representante gremial, el turismo puede convertirse en una actividad de mayor peso dentro de la economía regional si se mejora la oferta existente y se aprovechan los recursos naturales y culturales del estado.

Formalizar

Noervis Acosta, agente turístico, considera que la formalización es uno de los principales pasos pendientes para consolidar el sector.

La empresaria explicó que en Carabobo existen agencias y prestadores que ya trabajan bajo esquemas formales, mientras otros todavía operan como emprendimientos. El reto, a su juicio, es avanzar hacia empresas plenamente constituidas, con identificación fiscal y mecanismos que permitan al turista comprobar quién está detrás del servicio que contrata.

“Hay que tener formalidad, tener un nombre, un apellido, tener un RIF, eso nos va a permitir darle seguridad a los turistas, ya sean los nuestros dentro del estado, los que vienen de fuera o las personas que vienen del exterior”.

Acosta también señaló que el proceso de formalización puede resultar costoso y complejo para pequeños empresarios. Por ello, considera que las instituciones deben acompañar a quienes intentan regularizar sus actividades en lugar de convertirse en una barrera adicional.

Recordó además dificultades que han afectado a las agencias durante sus operaciones, entre ellas los controles en carretera y cobros que, según afirmó, en algunos casos no estaban acompañados de facturas o comprobantes que permitieran justificar los pagos ante las autoridades tributarias.

Para Acosta, estas situaciones afectan especialmente a empresas que intentan cumplir con sus obligaciones y terminan encontrando condiciones diferentes a las que enfrenta la actividad informal.

El registro de marcas

José Aguilar, coordinador regional del SAPI en Carabobo, explicó que la formalización no se limita a constituir una empresa. También implica proteger legalmente los nombres y productos con los que los emprendimientos llegan al mercado.

Aguilar señaló que uno de los problemas más frecuentes aparece cuando un emprendedor utiliza durante años un nombre comercial sin registrarlo y posteriormente otra persona solicita su registro.

“Hay personas que creen que por estar trabajando con un nombre durante 10 o 20 años ya tienen algún derecho sobre él, pero si no está registrado pueden encontrarse con que otra persona llegue y registre un nombre igual o parecido”.

Naguanagua, Valencia y Libertador son los municipios de Carabobo donde, según Aguilar, han observado mayor movimiento en los procesos de formalización de marcas.

La calidad también depende de la formación

Para Natalia McCarthy, profesora especializada en hospitalidad y calidad de servicios, el crecimiento del turismo carabobeño necesita acompañarse de una formación continua.

Con 45 años de experiencia en el sector, considera que el estado ha desarrollado infraestructura y propuestas que pueden convertirse en productos turísticos, pero advierte que todavía existen dificultades para transformar esos recursos en servicios competitivos.

“Turismo sin cultura no es nada, turismo sin gastronomía no es nada”. Ella considera que la combinación entre patrimonio, gastronomía, conocimiento y creatividad puede ampliar la oferta turística regional.

Uno de los problemas que identifica está relacionado con el desconocimiento de las obligaciones que deben cumplir los empresarios. Señaló que existen numerosos compromisos parafiscales y tributarios que pueden resultar difíciles de comprender para quienes comienzan un negocio.

La experta también relacionó la formalización con la capacidad de establecer precios adecuados. A su juicio, parte de las dificultades del sector proviene de la falta de conocimiento sobre costos y de la poca coordinación entre las distintas áreas profesionales que intervienen en la administración de un negocio.

La consecuencia es que algunos emprendimientos pueden tener dificultades para determinar tarifas que sean competitivas, cubran sus costos y permitan recuperar la inversión.

De emprendedor a empresario

La profesora considera que el sector necesita superar la etapa inicial del emprendimiento para construir empresas capaces de mantenerse en el tiempo.

Esa transición requiere formación permanente, claridad sobre las obligaciones y una visión empresarial que permita comprender el turismo como una actividad económica que involucra alojamiento, gastronomía, transporte, recreación, cultura, patrimonio y atención al visitante.

Además, planteó la necesidad de revisar las condiciones municipales que inciden sobre las empresas turísticas. A su juicio, las diferencias entre municipios pueden influir en la llegada de inversiones y en la posibilidad de desarrollar nuevas propuestas.

La oferta todavía es limitada

Andrea Cabrera, vinculada al sector turístico, considera que Carabobo tiene espacios con potencial, pero todavía carece de suficiente variedad para construir una experiencia turística amplia, especialmente en Valencia a quien la califica de "dormida".

La falta de opciones se refleja, según su percepción, en la gastronomía y en la actividad nocturna. Señaló que existe una concentración de establecimientos y propuestas similares, lo que limita las alternativas para quienes visitan la ciudad.

“La gastronomía ha pasado a hacer un copy paste de los restaurantes". Además cuestionó que durante determinados días de la semana sea difícil encontrar suficientes opciones de entretenimiento.

La situación también está relacionada con la formación. Cabrera considera que existe una escasez de profesionales especializados en turismo y atención al cliente, mientras parte de quienes podrían cubrir esos puestos terminan migrando en busca de mejores condiciones laborales.

La fuga de talento, sostuvo, termina afectando la capacidad del sector para desarrollar servicios especializados.

Más allá de Valencia y Puerto Cabello

El potencial turístico de Carabobo tampoco se limita a Valencia y Puerto Cabello. Cabrera considera que las zonas montañosas, fincas y otros espacios del estado todavía tienen posibilidades de incorporarse a una oferta más amplia.

Acosta, por su parte, explicó que entre los destinos más solicitados por sus clientes están Puerto Cabello, sus espacios históricos y costeros, así como recorridos por el centro histórico de Valencia.

También destacó que algunas experiencias permiten a los propios carabobeños descubrir lugares que desconocían de su ciudad.

El senderismo representa otro nicho con posibilidades de crecimiento, aunque Acosta señaló que la percepción de inseguridad todavía limita la demanda de algunas rutas.

El desafío consiste entonces en ampliar la oferta sin perder de vista las condiciones que hacen posible que una experiencia turística sea confiable: seguridad, formación, infraestructura, atención y formalidad.

El turismo necesita reglas claras

La formalización aparece como un punto común entre las distintas voces. Para Acosta, permite generar confianza en el visitante. Según Aguilar, protege los nombres y productos mediante la propiedad intelectual. Para Macarti, debe acompañarse de educación fiscal y empresarial.

Cabrera también considera que los prestadores deben asumir sus obligaciones si el objetivo es construir una actividad turística sostenible.

Al mismo tiempo, plantea que las instituciones públicas deben participar de manera más coordinada. Señaló que en espacios de discusión sobre turismo deberían estar presentes los organismos directamente vinculados con la actividad para que los empresarios conozcan todas las obligaciones que deben cumplir.

La discusión no pasa únicamente por exigirle al emprendedor que se formalice. También implica que los procedimientos sean comprensibles, que existan canales de orientación y que las instituciones puedan acompañar el proceso.

Carabobo tiene destinos naturales, patrimonio histórico, gastronomía y una infraestructura que puede sostener nuevas experiencias. Pero transformar esos recursos en una industria turística competitiva requiere algo más que promoción.

El reto está en construir una oferta donde el visitante encuentre servicios confiables, personal capacitado y empresas identificables, mientras los emprendedores cuentan con herramientas para cumplir sus obligaciones y crecer.

La calidad del turismo, en ese escenario, empieza mucho antes de que el visitante llegue a un destino. Comienza con quién presta el servicio, cómo está constituido, qué preparación tiene, qué ofrece y qué garantías puede darle a quien decide viajar.

Únete a nuestros canales en Telegram y Whatsapp. También puedes hacer de El Carabobeño tu fuente en Google Noticias.

Newsletters

Recibe lo mejor de El Carabobeño en forma de boletines informativos y de análisis en tu correo electrónico.

La falta de formalización y variedad deja al turismo carabobeño en pañales

El congreso se realizará en las fechas del 25 al 27 de noviembre. Fotografía: Armando Díaz.
[code_snippet id=10 php format]