Ecomuseo del Caroní sucumbe ante la indiferencia estatal

Este recinto diseñado por Esther Fontana y Lisette Ávila fue premiado por su arquitectura en 1999. Hoy tras más de ocho años con las puertas cerradas, las generaciones más jóvenes que buscan espacios de recreación en la ciudad añoran el Ecomuseo.
Foto cortesía Correo del Caroní

Tras casi 28 años de la inauguración del Ecomuseo del Caroní, en Ciudad Guayana, se desconoce el estatus actual de las piezas y obras que reposan en estos espacios debido a que no se cuenta con reportes ni registros públicos que vislumbren su estado. Este simbólico lugar es recordado por contar la historia de los pueblos originarios de la ciudad y su gente.

Este recinto diseñado por Esther Fontana y Lisette Ávila fue premiado por su arquitectura en 1999. Hoy tras más de ocho años con las puertas cerradas, las generaciones más jóvenes que buscan espacios de recreación en la ciudad añoran el Ecomuseo.

Juan Manuel Carvajal, periodista cultural y coordinador general de Cultura de la Universidad Católica Andrés Bello, extensión Guayana, considera que es una pérdida “muy grande” que el Ecomuseo del Caroní tenga sus puertas cerradas por el crecimiento de centros poblados como San Félix y Puerto Ordaz desde el último proyecto de desarrollo urbano local en 2007.

Aunado a ello, Carvajal agregó que “estamos en desconocimiento del estatus de estas piezas arqueológicas que dan cuenta de esos primeros habitantes de las tierras guayanesas, que fueron encontradas cuando se diseñó todo lo que es el embalse de Macagua y el Parque La Llovizna, incluso, estaban allí algunos implementos utilizados por los indígenas”.

Además Carvajal reconoció que la creación de más espacios para el encuentro con el arte, con la comunidad y el centro cultural que representaba, realmente, en este tiempo, es muy necesario, sobre todo por la cantidad de artistas que hay en la ciudad y las propuestas que han crecido.

Asimismo afirmó que es fundamental la reactivación de este lugar por “la cantidad de espacios con los que cuenta (…) había tres sótanos, más de seis salas de exhibición, tenían una especie de mini cine, las áreas verdes donde se hacían las exposiciones de las orquídeas, la Bienal de Arquitectura”.

Aunque se han ejecutado desmalezamientos de zonas cercanas o reparaciones en la Plaza del Agua, parte de este complejo; el Ecomuseo “sigue estando apagado y no se ha reactivado, no ha habido una intención directa”, aseveró Carvajal.

Su valor para Ciudad Guayana

Por otro lado, Ana Escalona, extrabajadora del Ecomuseo del Caroní, recordó que contaba con otros espacios fundamentales como el atrium, el auditórium, el Centro de Información y Documentación y una biblioteca a la que “asistían niños o estudiantes durante la semana, sobre todo por las tardes”.

Escalona explicó que al ser un Ecomuseo no operaba como un museo tradicional, dado que no adquiere ni atesora colecciones permanentes de obras, aunque tenga una sala institucional, en la cual “se guardaba, se narraba a través de sus paredes, de sus maquetas, las fotografías, la historia del desarrollo hidroeléctrico, apoyándose en documentos, recursos museográficos y recortadas maquetas de las centrales hidroeléctricas”.

“Su gran patrimonio era el territorio, el río Caroní, su ambiente, su gente, la historia de Guayana y el desarrollo hidroeléctrico de la región”, enfatizó Escalona.

También se exhibían importantes testimonios arqueológicos procedentes de los rescates realizados en las zonas como Macagua y Caruachi, con cerámicas, herramientas de piedra, hachas.

Aunque era “innumerable” la cantidad de piezas arqueológicas encontradas en ese espacio y sería “imposible” nombrar todos los recuerdos, las fotografías y exposiciones que se realizaron, según Escalona, reconoció algunas que marcaron un hito importante fueron la Llanura de Improsulta y la exposición de Thea Segall.

En estos espacios también se exhibieron obras de Carlos Cruz Diez y Alejandro Otero, lo que dio un lugar al arte cinético. 

En el pasado sus pasillos contaron la historia del desarrollo hidroeléctrico de Guayana, exposiciones de arte y arquitectura de renombre internacional y un invaluable patrimonio arqueológico.

“Verlo hoy deteriorado nos duele como extrabajadora, duele como habitante de Ciudad Guayana. Y por eso cuando se deteriora un espacio como el Ecomuseo del Caroní no estamos perdiendo solamente un edificio, estamos perdiendo una parte de nuestra historia, de nuestra cultura y de nuestra memoria colectiva”, afirmó.

Por lo tanto, Escalona, que ya es jubilada, asegura que sigue llamando a este espacio: “Mi Ecomuseo del Caroní”.

Finalmente, los planes actuales de inversión para la recuperación del sistema eléctrico generan esperanza ante la posibilidad de rehabilitar este lugar emblemático de Ciudad Guayana, del cual era responsabilidad directa de CVG Edelca y ahora de Corpoelec, según el Catálogo de Patrimonio Cultural Venezolano. Así como de “una importante colección de arquitectura de la parte arqueológica encontrada cuando se construyó el embalse de Macagua”, indicó Carvajal.

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Ecomuseo del Caroní sucumbe ante la indiferencia estatal

Foto cortesía Correo del Caroní
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