Con la apertura de los centros de votación en todo el territorio nacional, Brasil inició una jornada de elecciones generales para definir la Presidencia de la República, las gubernaturas de los 27 estados, la totalidad de la Cámara de Diputados y dos tercios del Senado Federal.
De acuerdo con los datos consolidados del Tribunal Superior Electoral (TSE), el padrón para esta contienda asciende a 158,7 millones de ciudadanos habilitados —un incremento de dos millones respecto a la cita de 2022—, además de 919 mil electores registrados en el exterior.
El estado de São Paulo se ratifica como el principal colegio electoral del país con el 21 % del electorado (34 millones de votantes), seguido de Minas Gerais con el 10 %, Río de Janeiro con el 8 % y Bahía con el 7 %. La jornada logística cuenta con un despliegue de medio millón de urnas electrónicas distribuidas en 92 mil centros de votación a lo largo de los 5.570 municipios de la nación amazónica.
Despliegue técnico y escenario de segunda vuelta
El órgano electoral prevé que la transmisión de los primeros boletines oficiales se concrete con fluidez pocas horas después del cierre de mesas, fundamentado en la consolidación del sistema de escrutinio electrónico implementado en el país desde hace tres décadas.
En el plano político, el proceso concluye tras una campaña marcada por una marcada polarización mediática y la ausencia de debates directos entre las principales opciones. Los estudios de opinión pública de la firma Datafolha reflejaron un empate técnico en la intención de voto, situando al candidato Luiz Inácio Lula da Silva con un 45 % y al mandatario Jair Bolsonaro con un 42 %.
De acuerdo con el marco normativo electoral, de no alcanzar ninguno de los aspirantes presidenciales la mayoría absoluta de los votos válidos (más del 50 %), las dos candidaturas con mayor votación deberán medirse en una segunda vuelta pautada para el domingo 25 de octubre.
Con información de EFE









