Varios exfuncionarios de la administración de Donald Trump han pasado a ocupar cargos en empresas y firmas de consultoría que buscan hacer negocios en el sector petrolero venezolano, según una investigación publicada este jueves por The Washington Post.
El diario estadounidense señala que el acceso reciente a la Casa Blanca, el conocimiento de la política de Washington hacia Venezuela y los contactos establecidos durante el ejercicio de funciones públicas se han convertido en activos para empresas e inversionistas interesados en las oportunidades que ofrece el sector energético venezolano.
El reportaje, elaborado a partir de entrevistas con más de una docena de personas vinculadas con los gobiernos de Estados Unidos y Venezuela, inversionistas y empresarios, identifica varios casos de antiguos funcionarios que ahora trabajan para compañías con intereses en Venezuela.
Uno de ellos es Michael Jensen, quien hasta mayo ocupó el cargo de director sénior para Asuntos del Hemisferio Occidental en el Consejo de Seguridad Nacional de la Casa Blanca. Tres días después de dejar el puesto, Jensen comenzó a trabajar como vicepresidente de operaciones de salud, seguridad y medio ambiente de Primavera, una empresa energética creada por el inversionista de criptomonedas Fred Ehrsam.
Según el diario, Primavera suscribió en septiembre acuerdos de producción con Petróleos de Venezuela (Pdvsa). La empresa afirmó que las funciones de Jensen no están relacionadas con asuntos gubernamentales y que el exfuncionario consultó con abogados de la Casa Blanca antes de aceptar el cargo.
Funcionarios que promocionan la industria petrolera venezolana
Otro caso señalado por el Post es el de Brittany Kelm, quien dejó en agosto su puesto como asesora sénior de políticas del National Energy Dominance Council de la Casa Blanca y posteriormente se incorporó como vicepresidenta de Política y Programas Comerciales de Sable Offshore.
La compañía mantiene conversaciones con el Gobierno venezolano para desarrollar campos petroleros, de acuerdo con una persona citada por el diario. Kelm había participado desde la Casa Blanca en iniciativas destinadas a reabrir la industria energética venezolana y restablecer las relaciones diplomáticas con Caracas, además de haber viajado tres veces a Venezuela.
Kelm enfrenta ahora solicitudes de información de los senadores demócratas Adam Schiff y Alex Padilla y del representante Salud Carbajal, quienes cuestionan sus vínculos con Sable y sus actividades mientras trabajaba en el Gobierno. Los legisladores pidieron información sobre sus comunicaciones con la empresa y sobre las orientaciones éticas que recibió antes de incorporarse a ella.
El reportaje también menciona a Micah Thomas Ketchel, exasesor sénior del Departamento de Estado, quien después de dejar el Gobierno se incorporó a la firma de lobby Ballard Partners. La empresa creó un grupo de trabajo dedicado a Venezuela y promociona la experiencia de Ketchel en la Casa Blanca, el Congreso y campañas políticas.
Venezuela como nuevo foco de negocios
El movimiento de antiguos funcionarios se produce mientras empresas estadounidenses y otros inversionistas buscan oportunidades en el sector energético venezolano.
En agosto, el Gobierno estadounidense adquirió una participación directa de 35% en North American Blue Energy Partners (NABEP), la segunda mayor compañía petrolera privada de Venezuela, controlada por el empresario venezolano Alejandro Betancourt, según el Washington Post.
El diario también señala que Carlos Trujillo, quien fue asesor de la campaña de Trump y embajador ante la Organización de Estados Americanos durante su primer mandato, fundó en 2021 la firma de lobby Continental Strategy. Actualmente, la empresa representa al menos a una docena de clientes vinculados con Venezuela, principalmente compañías estadounidenses del sector energético, según una persona familiarizada con su actividad.
Asimismo, tres antiguos funcionarios de la primera administración de Trump —el exsecretario de Estado y exdirector de la CIA Mike Pompeo, el exsecretario de Energía Dan Brouillette y la exsubsecretaria de Estado para Asuntos del Hemisferio Occidental Kimberly Breier— participan en un acuerdo para exportar fertilizantes venezolanos hacia Estados Unidos, de acuerdo con tres personas citadas por el diario.
Creciente interés
El exfuncionario Mauricio Claver-Carone, quien ocupó durante el primer mandato de Trump el mismo cargo que Jensen en el Consejo de Seguridad Nacional, también reconoció al Post el creciente interés empresarial por Venezuela.
“Venezuela es el mercado más atractivo en este momento y todos están buscando oportunidades allí”, afirmó, según el diario.
La investigación señala que las leyes federales estadounidenses establecen restricciones para las actividades que pueden desarrollar los exfuncionarios después de abandonar el Gobierno, entre ellas determinadas labores de lobby relacionadas con asuntos en los que participaron durante su gestión.
Los representantes de Jensen, Kelm y Ketchel sostuvieron que los tres han cumplido las normas legales y éticas aplicables a sus respectivas salidas del Gobierno.
El Washington Post señala que el creciente movimiento de exfuncionarios hacia empresas con intereses en Venezuela ocurre en momentos en que Washington impulsa una mayor participación estadounidense en la industria petrolera del país.









