El sector porcino venezolano atraviesa una etapa de recuperación después de tocar mínimos de consumo durante los años más duros de la crisis económica. La industria estima que actualmente existen entre 60 mil y 65 mil madres en el país, mientras el consumo per cápita de carne de cerdo se ubica entre cinco y seis kilogramos anuales, todavía por debajo de los niveles que alcanzó antes de 2018.
José Quintero, médico veterinario, CEO y creador del Congreso Internacional Porcino de Venezuela (CIPVE), explicó que el consumo llegó a caer hasta aproximadamente un kilogramo por habitante al año. Isabel Tarín, gerente de ventas de Agro & Negocios, precisó que entre 2018 y 2020 incluso llegó a registrarse una cifra cercana a 800 gramos per cápita.
La recuperación comenzó posteriormente. Tarín señaló que en 2020 el consumo alcanzó 1,7 kilogramos por habitante y que para 2023 había subido a 3,2 kilogramos. Desde entonces, la tendencia se ha mantenido al alza hasta situarse actualmente entre cinco y seis kilogramos, según sus estimaciones.
El dato muestra una recuperación importante para la industria, aunque todavía existe una brecha frente al consumo internacional. Quintero señaló que el promedio mundial ronda los 16 kilogramos por habitante al año, mientras que Venezuela llegó a registrar un máximo cercano a los ocho kilogramos antes de la caída iniciada en 2018.
Venezuela produce
Uno de los datos destacados por los representantes de la industria es el nivel de producción nacional. Quintero aseguró que alrededor de 97% del consumo de carne de cerdo en Venezuela proviene de los corrales nacionales.
El porcentaje, según explicó, deja al país con una alta participación de cría propia, aunque existen intercambios e importaciones en las zonas fronterizas. A su juicio, esas operaciones informales pueden representar riesgos sanitarios para la actividad porcina.
Tarín agregó que en Venezuela existen entre 55 y 60 grandes empresas agroindustriales vinculadas al sector porcino, además de pequeños productores que se abastecen de las principales casas genéticas y agroindustrias.
La estructura productiva también presenta indicadores que, de acuerdo con la gerente de ventas de Agro & Negocios, colocan a empresas venezolanas entre las de mayor desempeño en Latinoamérica en variables como mortalidad y cantidad de lechones por madre.
Uno de los indicadores más llamativos está relacionado con la productividad de las madres. Tarín explicó que mientras una genética convencional puede producir entre nueve y 11 lechones por madre, algunas líneas presentes en Venezuela alcanzan entre 15 y 16 lechones.
80% del costo de producción
El crecimiento de la industria enfrenta, sin embargo, un problema directamente relacionado con los costos. El alimento representa entre 70% y 80% del costo de producción de un cerdo, según las estimaciones aportadas por Quintero y Tarín.
Quintero explicó que la genética tiene un papel fundamental en este punto porque permite mejorar la conversión alimenticia. En términos prácticos, animales genéticamente más eficientes pueden consumir menos alimento para producir una mayor cantidad de carne. "Nutrición significa el 70% del costo operacional. Alimentar un cerdo, engordarlo, 70% del costo es alimento".
La eficiencia genética también se relaciona con otros indicadores productivos, entre ellos la cantidad de lechones destetados, la mortalidad, la reproducción y la resistencia de los animales a las condiciones ambientales.
Tarín detalló que el ciclo productivo también incide en los costos. Una cerda tiene un período de gestación de tres meses, tres semanas y tres días. Después del destete, un lechón puede requerir entre 16 y 20 semanas adicionales para pasar de aproximadamente seis kilogramos a un peso de entre 100 y 110 kilogramos.
A diferencia de otros rubros de proteína animal, la producción porcina requiere además infraestructura, manejo, personal, bioseguridad, almacenamiento y una cadena de frío que se mantiene después del procesamiento.
El consumo crece
La recuperación del consumo tiene varios factores. Los representantes del sector la relacionan con una mejora en el poder adquisitivo, la diferencia de precios frente a otras proteínas y un cambio progresivo en la percepción sobre la carne de cerdo.
Tarín señaló que el precio también ha favorecido el crecimiento de la demanda. Según los valores que manejó durante la entrevista, el pollo continúa siendo la proteína de menor precio, seguido por el cerdo y posteriormente la carne de res.
La industria también busca romper con la percepción de que el cerdo es una proteína perjudicial para la salud. Quintero sostuvo que todavía persisten "mitos urbanos" relacionados con el consumo de esta carne y planteó que debe dejar de asociarse exclusivamente con la temporada navideña.
El comportamiento del mercado muestra, además, que una parte importante del consumo ocurre a través de productos procesados. Quintero estimó que 75% del consumo se concentra en embutidos y otros productos procesados. El resto corresponde al consumo de carne fresca.
Tecnología y crédito
Para Quintero, el crecimiento de la porcicultura venezolana requiere avanzar en tres áreas: tecnología, genética y financiamiento.
El veterinario explicó que los productores buscan incorporar herramientas que permitan mejorar la eficiencia, pero la falta de crédito limita la posibilidad de realizar inversiones con mayor rapidez. "La gente quiere crecer, pero no es fácil hacerlo con recursos propios".
La actualización genética aparece como otro de los puntos centrales. Las nuevas líneas buscan animales con mayor eficiencia alimenticia, mejores índices reproductivos, menor mortalidad y una carne con menor proporción de grasa.
Tarín señaló que el sector venezolano ya cuenta con experiencias de alta productividad en genética porcina, pero considera necesario seguir transfiriendo ese conocimiento hacia pequeños productores.
La estructura del sector también permite que pequeños productores puedan acceder a líneas genéticas provenientes de grandes agroindustrias, lo que amplía el alcance de los avances tecnológicos dentro de la cadena productiva.
Cipve en Valencia, a finales de noviembre
Parte de estas discusiones estarán presentes en el segundo Congreso Internacional de Porcicultura de Venezuela, organizado por la Cipve, que se realizará en el World Trade Center de Valencia entre el 25 y el 27 de noviembre.
La inauguración está prevista para la noche del 25 de noviembre, mientras que las jornadas científicas se desarrollarán los días 26 y 27. El encuentro reunirá conferencias sobre bioseguridad, nutrición, patologías, manejo animal y genética.
Quintero informó que ya existen cerca de 50 empresas confirmadas para participar en el área comercial. Tarín señaló que la organización espera entre 600 y 800 médicos veterinarios y especialistas en las actividades científicas, además de una afluencia general estimada entre 4 mil 500 y 6 mil personas durante los tres días.
El congreso contará con especialistas provenientes de Venezuela, España, Colombia, Estados Unidos, Argentina, Francia y Brasil, entre otros países.
El área comercial será de acceso gratuito, mientras que las conferencias tendrán tarifas diferenciadas para estudiantes y profesionales de la industria.
Más allá del encuentro empresarial, la actividad servirá como punto de intercambio para un sector que busca recuperar los niveles de consumo perdidos, elevar su productividad y ampliar la capacidad de producción nacional.
Las cifras expuestas durante la presentación muestran una industria que todavía se encuentra lejos de sus mejores registros de consumo, pero que ha recuperado terreno desde los mínimos registrados entre 2018 y 2020. El desafío ahora pasa por convertir esa recuperación en crecimiento sostenido, con mayor eficiencia productiva, incorporación tecnológica, actualización genética y acceso a financiamiento.









