Abigail Quintero, una venezolana de 27 años, estaba en su oficina cuando un terremoto de 7,4 de magnitud azotó a Colombia este lunes 10 de agosto. De inmediato, Venezuela vino a su mente y fue inevitable recordar el terror que vivieron sus connacionales en La Guaira, zona cero de los terremotos del 24 de junio que dejaron más de 5.000 muertos.
Aunque ella no estuvo presente en el país, nunca dejó de estar conectada con lo que ocurría en su tierra natal: “Me removió todo”, dijo en entrevista telefónica con El Pitazo, en un reportaje replicado por la web del medio larense El Impulso.
“Estaba normal, trabajando, y de repente siento que se mueve el piso, pero pensé que eran cosas mías. Luego mi jefe empezó a decirnos que saliéramos porque estaba temblando”, contó Quintero, quien reside en Cali (Colombia).
Dijo que la impresión de haber sentido la fuerza con la que se movió la tierra la dejó paralizada una vez que desalojó el edificio. “Nos quedamos en la calle y ahí sentí todo el temblor. Me quedé estática mientras veía el piso moverse y los edificios. A mi lugar de trabajo no le pasó nada, pero cerca sí hubo algunos daños”, aseguró la venezolana.
Abigail Quintero y su núcleo familiar en Cali no sufrieron pérdidas materiales ni resultaron heridos.
El Gobierno colombiano declaró este lunes la situación de «desastre nacional» por el terremoto, que dejó al menos 111 personas fallecidas en el país, 29 de ellas en ciudades capitales, y decenas de edificios derrumbados, principalmente en la región cafetera y en el suroeste.
Pereira, Cali, Manizales, Quibdó y Armenia concentran las situaciones más críticas, con personas fallecidas, heridas y atrapadas, así como edificios colapsados y afectaciones en infraestructura hospitalaria, aeropuertos, servicios públicos y sistemas de transporte.
Los sorprende en el hospital
A Carlos Ramírez y Leidy Cabrera, una pareja de venezolanos que vive en Ibagué en el departamento de Tolima, los sorprendió el terremoto en el primer piso de un laboratorio donde ella necesitaba hacerse unos exámenes médicos.
Ramírez contó a El Pitazo que mientras su esposa iba a pagar en el área de administración, a su teléfono le llegó una alarma y él se sorprendió. Sin embargo, una persona que también esperaba para realizarse exámenes le advirtió que iba a temblar y duro.
“Fueron segundos interminables, vivimos todo el movimiento. Salimos del laboratorio y en la calle vimos como una construcción de tubos estructurales se movió muchísimo. Afortunadamente donde vivimos no hubo muchos daños, solo paredes agrietadas en algunas edificaciones”, contó.
Tolima es una región de la zona andina central de Colombia que está a unos 300 kilómetros de la población de Chocó, epicentro del terremoto de magnitud 7.4.
Así se vivió el temblor en Bogotá
Nohemi Barrios, estaba junto a su esposo en una panadería de Bogotá esperando que se hiciera la hora para asistir a consulta por sus 18 semanas de embarazo, pero de repente las lámparas del establecimiento comenzaron a moverse cada vez más fuerte.
“Uno en ese momento dice: tiembla, pero en un segundo se pasa. Pasó un minuto y no se acababa y pasaron dos minutos y no se acababa. Comenzó a sentirse más fuerte, la gente empezó a salir. Teníamos incertidumbre de qué hacer en ese momento y pues con la situación que pasó en Venezuela, uno solo piensa en tragedia y pues salir a correr, salir del lugar.”, explicó la joven de 26 años a El Pitazo sobre el temblor este 10 de agosto.
Ella solo dio gracias que no estaba en su departamento en un piso 17 cuando pasó el movimiento telúrico, inusualmente este día le correspondía consulta prenatal, cuando llegó el edificio no había sufrido daños y corrió a buscar a su mascota, un perro que considera como de la familia y estaba bastante agitado.
“Se sintió muy fuerte, mucho rato seguido como cuatro, cinco minutos de terremoto. Creo que a pesar de lo que pasó en Venezuela uno no termina de estar preparado para estas situaciones”.
Daniela Orozco, oriunda del estado Táchira, estaba en Bogotá al momento del temblor. Lo percibió en el piso cuatro de un edificio y quedó paralizada del miedo. “No entendía que sucedía, me quedé inmóvil esperando que pasara el movimiento. No fue tan fuerte pero sí muy largo. Parecía interminable”, contó.
Después del temblor, la tachirense de 31 años siguió con el miedo de que pudiese registrarse otra réplica. Optó por no salir en todo el día porque percibe que: “todo está como raro”.
El temblor se sintió con fuerza en el norte del Valle de Aburrá y en la zona de la frontera. En Bello, Antioquia, Mercedes Ocanto relató cómo se vivió el momento: «Fue un susto horrible, se sintió súper fuerte. Todos salimos a la calle y, afortunadamente, por lo que veo aquí cerca, no hubo daños».
Venezolanos en Medellín asustados
Lérida Giménez, venezolana residenciada en Medellín, Colombia, junto a sus hijas y nietos, relató los momentos de angustia que vivió durante el sismo. «El terremoto fue horrible. Nos tocó salir de la casa. Me paré trastabillando porque fue muy fuerte. Todo sonó muy duro: las paredes, los vidrios. Los niños están en las escuelas, pero los están despachando por la situación», contó Giménez.
Giménez señaló que, hasta el momento, no se han registrado daños en su vivienda. «Gracias a Dios no se desplomó nada, pero estamos muy asustados», expresó.
María José Andrade, una zuliana de 28 años, estaba durmiendo en su casa en Medellín cuando ocurrió el temblor y la alarma de su celular le alertó del sismo. “Yo estaba durmiendo. El teléfono empezó a sonar una alarma fuerte, pero no lo conseguía y de pronto empezó a temblar. Ni siquiera me dio tiempo de salir, se movían las paredes muy fuerte. Fue horrible, quedé paralizada. No sabía qué hacer. La niña no le prestó atención”, contó la joven, quien reside desde hace 8 años en Colombia y es el primer temblor fuerte que percibe.
Andrade también recordó la tragedia de La Guaira: «Gracias a Dios aquí estamos bien, pero si esto fue horrible, no quiero imaginar lo que vivieron los venezolanos con los dos terremotos».
En Cúcuta, el sismo tomó por sorpresa a los habitantes comenzando el día. Jenny Goncalvez, una venezolana oriunda de Mérida que vive en la ciudad, contó su experiencia a El Pitazo: “El sismo me sorprendió durmiendo y fue mi hijo quien me avisó que estaba temblando. Todos salimos de inmediato a la calle; estamos muy nerviosos”.









