El deslizamiento de tierra que sepultó más de diez edificios el pasado 17 de julio en el municipio central chino de Chongqing han dejado, por el momento, un total de 41 víctimas mortales, luego que los equipos de rescate rescataran un total de 30 cuerpos durante la jornada.
Reseña la agencia suiza SwissInfo, basada en un despacho de EFE, que el accidente geológico se produjo a las 09:08 hora local (01:08 GMT) de ese día, cuando una gran cantidad de rocas y tierra se desprendió ladera abajo y provocó el colapso de varios edificios residenciales situados al pie de la montaña, donde residentes quedaron atrapados y se debió evacuar a unas mil 100 personas.
Las autoridades locales informaron el pasado jueves de que el número de muertos había ascendido a once, con cincuenta personas desaparecidas, pero este martes han actualizado el recuento con la identificación de treinta víctimas más, informó la agencia estatal Xinhua.
La treintena de fallecidos quedó confirmada tras pruebas de ADN e identificación de restos realizados en los últimos días, mientras que la verificación de otros restos recuperados sigue en curso y las labores de búsqueda continúan.
Cálculos preliminares compartidos por las autoridades estimaban que el deslizamiento tenía unos 60 metros de longitud, 30 de altura y 10 de espesor, con un volumen total de aproximadamente 18 mil metros cúbicos, mientras que la roca de mayor tamaño rondaba los 3 mil metros cúbicos, equivalentes a algo más de una piscina olímpica.
Miembros del operativo subrayaron a medios locales la dificultad de las labores de rescate debido a que el lugar, situado entre montañas, laderas y cursos de agua, dificulta la entrada de maquinaria pesada, a lo que se sumaron lluvias registradas durante el fin de semana siguiente al deslizamiento.
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