Quienes vuelen desde el Aeropuerto Internacional Arturo Michelena de Valencia, desde el 13 de julio, deben pagar una nueva tasa antes de abordar. Se llama Sefop, Servicio Especializado de Facilitación Operacional al Pasajero, y su monto depende del destino.
Debe ser cancelado en el aeropuerto por quienes hayan comprado su pasaje antes del 23 de julio de 2026. Los boletos emitidos después de esa fecha ya lo incluyen o se rigen por la política de cada aerolínea.
Así lo confirmó el presidente de la Cámara de Turismo de Carabobo, Argenis Sánchez. Este cobro corresponde a las tasas aeroportuarias reguladas por las autoridades locales y nacionales para el uso de las instalaciones. Se trata de cinco euros para vuelos nacionales y 25 euros para los internacionales, o su equivalente en bolívares. Están exonerados de este pago los niños menores de 2 años y los pasajeros en tránsito o en conexión.
La tasa fue establecida mediante la providencia administrativa P-2026/002, publicada en la Gaceta Oficial Extraordinaria número 10843, y estará vigente durante un año.
El momento de la aplicación de esta medida no es menor. El Arturo Michelena lleva semanas operando como el principal aeropuerto del país tras la suspensión de Maiquetía por los terremotos del 24 de junio, y el volumen de pasajeros que maneja hoy no tiene precedentes en su historia.
Miles de euros al día
El mismo día de la entrada en vigencia de esta medida, el gobernador del estado Carabobo Rafael Lacava, anunció la activación de dos salas para 370 pasajeros para embarque y desembarque en el Aeropuerto Internacional Arturo Michelena (AIAM) del municipio Valencia. Estos espacios asumieron funciones de contingencia debido a la suspensión temporal de operaciones en el Aeropuerto Internacional de Maiquetía a raíz de los sismos registrados el pasado 24 de junio.
“En 17 días hemos manejado a 61 mil 606 pasajeros, que han entrado y salido de aquí del Aeropuerto Internacional Arturo Michelena, Hemos atendido y despachado 718 vuelos entre llegada y salida, 718 aviones, en medio de una situación como la que tenemos “, dijo Lacava en esa oportunidad.
Si ese ritmo se mantiene, se trata en promedio de tres mil 623 pasajeros diarios. De acuerdo con las cifras de la Cámara de Turismo de Carabobo, en el Arturo Michelena el 60% de los vuelos son internacionales y 40% nacionales. Esto quiere decir que diariamente se mueven dos mil 174 pasajeros para vuelos internacionales, que en la suma pagan por la tasa 54 mil 350 euros o 46 millones, 805 mil 133 bolìvares diarios.
Los alrededor mil 458 pasajeros de rutas nacionales pagan por este concepto el equivalente a siete mil 290 euros al día o 6 millones 278 mil bolívares al día.
Según lo publicado en Gaceta Oficial en el artículo 11 de la normativa, la fijación de este cobro responde a un estudio técnico-económico, sustentado en la estructura real de costos que demanda la prestación del nuevo servicio.
Aeropuerto de contingencia
Los números del Arturo Michelena en modo contingencia son difíciles de ignorar. Un promedio de 24 vuelos diarios, con variaciones según la jornada. Y una lista de aerolíneas que creció con la incorporación de Iberia y TAP Portugal, dos operadoras europeas que antes no volaban a Valencia y que llegaron precisamente porque Maiquetía dejó de estar disponible.
En el terminal nacional, el crecimiento también es notable. Llegadas y salidas diarias conectan ahora a Valencia con Barcelona, El Vigía y Puerto Ordaz, destinos que normalmente operaban desde Maiquetía y cuya demanda se trasladó al Arturo Michelena desde los terremotos.
Demandas de los pasajeros
Con toda la expansión operativa, el aeropuerto de Valencia todavía tiene deudas con la experiencia del pasajero. Sánchez identificó dos puntos críticos pendientes de mejora. El primero es el área de espera externa, que necesita más carpas y sillas, especialmente para personas de la tercera edad o con condiciones de salud que no pueden permanecer de pie durante largos períodos bajo el sol carabobeño.
El segundo, y el que más quejas genera entre los viajeros, es la entrega de maletas. El proceso sigue siendo lento y los pasajeros reclaman mayor fluidez y rapidez.









