Más de 24 horas sin electricidad en Prebo por dos fallas en cables subterráneos

La realidad que viven cientos de familias en el norte de Valencia dista mucho de la promesa del gobernador Rafael Lacava de estabiliza el servicio elèctrico en la entidad
Los cuadrilleros tuvieron que solicitar ayuda a los vecinos para los materiales de trabajo. Fotografía: Armando Díaz.

Cuando el gobernador de Carabobo, Rafael Lacava, presentó el plan para estabilizar el servicio eléctrico en la entidad, hizo una distinción entre dos tipos de interrupciones: las administraciones de carga programadas y las fallas inesperadas. Sobre estas últimas fue enfático. Aseguró, mirando al presidente regional de Corpoelec, que cualquier avería debía ser atendida de inmediato para evitar que los ciudadanos permanecieran más tiempo del necesario sin electricidad.

La realidad que viven cientos de familias en el norte de Valencia dista mucho de esa promesa. Habitantes de sectores de Prebo se acercan a las 24 horas continuas sin servicio eléctrico, luego de una falla registrada el domingo a las seis de la tarde que todavía no ha podido ser resuelta.

En la esquina detrás del centro comercial Shopping Center, una cuadrilla de Corpoelec trabaja bajo un toldo improvisado para protegerse del sol. Llegaron cerca de la 1:30 de la tarde, varias horas después de iniciarse la avería, y parte de los materiales utilizados fueron adquiridos por los propios vecinos, quienes realizaron una colecta para comprar cinta aislante, cables y otros implementos necesarios para la reparación.

La escena contrasta con la rapidez prometida por las autoridades. Mientras los trabajadores permanecen dentro de una tanquilla manipulando el cableado subterráneo, decenas de residentes observan con expectativa, pendientes de cualquier señal que indique el regreso de la electricidad.

Una rutina marcada por los apagones

Liliana Dacosta ya había aprendido a convivir con las administraciones de carga. Cuando suspendían el servicio entre las seis y las ocho de la noche, caminaba hasta la casa de un vecino ubicada a una cuadra de distancia para utilizar internet y distraerse viendo televisión mientras esperaba que regresara la electricidad. Esta vez todo fue diferente.

"Eran la una de la madrugada y ya no podía seguir molestando. Me tuve que regresar a mi casa y tratar de dormir en medio del calor, sin internet y sin señal".

A la mañana siguiente repitió la misma estrategia. Permaneció varias horas fuera de su vivienda y regresó cerca de las dos de la tarde esperando encontrar el servicio restablecido. La respuesta volvió a ser la misma: el apartamento seguía completamente a oscuras.

Otra falla de electricidad

En el sitio de la avería, los trabajadores estimaban que el problema estaría resuelto alrededor de las cuatro de la tarde. Uno de los técnicos envolvía cuidadosamente un cable de gran tamaño con cinta aislante negra antes de realizar la prueba definitiva.

Por unos segundos pareció funcionar.

Los bombillos se encendieron y varios vecinos celebraron anticipadamente el regreso de la electricidad. Sin embargo, la alegría duró apenas un instante. Las luces volvieron a apagarse.

"Eso significa que hay otra falla", explicó uno de los técnicos antes de anunciar que el trabajo tendría que continuar porque era necesario localizar un segundo punto afectado dentro del circuito.

La espera, una vez más, volvía a comenzar.

Taquilla cerrada

Mientras la cuadrilla seguía trabajando, Martín Valdivieso decidió aprovechar la tarde para realizar una diligencia bancaria en el Shopping Center. Llegó cerca de las 2:00 de la tarde y esperó pacientemente en una larga fila.

Cuando finalmente estaba a pocos minutos de ser atendido, ocurrió otro corte de electricidad. En esta oportunidad no obedecía a la avería del circuito Viña I, sino al esquema de administración de carga que afectó al centro comercial.

La trabajadora bancaria no tuvo otra opción que suspender la atención. "Sin luz no hay sistema y no pueden revisar mi situación", le explicó antes de pedirle que regresara al día siguiente.

Para Valdivieso la frustración fue doble. Primero por las horas perdidas haciendo cola y luego por la incertidumbre de no saber si al día siguiente volvería a repetirse la misma situación.

Trabajar desde casa

La crisis eléctrica también golpea a quienes dependen completamente de internet para trabajar. Andrés Reverón, residente de Prebo, experimentó recientemente otro apagón que se extendió durante más de doce horas.

Al principio creyó que se trataba de una administración de carga habitual. Sin embargo, horas después supo, a través del grupo de WhatsApp de su edificio, que la causa era una avería en un cable subterráneo cercano.

Durante toda la madrugada el servicio intentó regresar varias veces sin éxito. Al despertar, las plantas eléctricas de los edificios vecinos seguían funcionando y comprendió que la falla continuaba. "Mis jefes no entienden que aquí se fue la luz. Ellos necesitan que el trabajo salga".

La única alternativa consiste en trasladarse a cafeterías, panaderías u otros establecimientos con conexión a internet, una solución que también implica nuevos gastos, ya que permanecer varias horas en esos lugares obliga a consumir alimentos o bebidas.

Carabobo a la espera

La prolongada falla ocurre pocas semanas después de que el gobernador Rafael Lacava informara sobre la recuperación parcial de la capacidad de generación de Termocarabobo, afectada por el terremoto del pasado 24 de junio.

Antes del sismo, el Ejecutivo regional había anunciado la incorporación de 600 megavatios al sistema eléctrico. Sin embargo, tras los daños ocasionados por los movimientos telúricos, esa capacidad volvió a perderse y posteriormente solo pudieron recuperarse 150 megavatios.

Eso significa que todavía permanecen fuera de servicio alrededor de 450 megavatios, una situación que ha impedido consolidar la estabilidad que durante algunas semanas experimentó el estado.

Hasta ahora no existe un cronograma oficial que indique cuándo será recuperada completamente la capacidad de generación de la termoeléctrica.

En pronunciamientos anteriores, Lacava también atribuyó parte del problema al elevado consumo eléctrico y a operaciones ilegales de minería de criptomonedas instaladas cerca de circuitos protegidos, especialmente aquellos destinados a hospitales y otros servicios esenciales.

Según explicó, Carabobo ha llegado a registrar consumos cercanos a los 1.600 megavatios, cuando lo habitual sería alrededor de 800. De allí surgió el llamado a utilizar de forma más racional los equipos de alto consumo, especialmente los aires acondicionados.

No obstante, para quienes permanecen casi un día completo sin electricidad, ese discurso pierde fuerza frente a una realidad marcada por averías que tardan horas en ser atendidas, interrupciones cada vez más frecuentes y una infraestructura que continúa mostrando las secuelas del terremoto ocurrido hace poco más de un mes.

Para tortura de Da Costa cuando falta poco para cumplir las 24 horas sin servicio le llega otro mensaje. Su zona pasará a estar bajo administración de carga durante el turno de la noche.

Únete a nuestros canales en Telegram y Whatsapp. También puedes hacer de El Carabobeño tu fuente en Google Noticias.

Newsletters

Recibe lo mejor de El Carabobeño en forma de boletines informativos y de análisis en tu correo electrónico.

Más de 24 horas sin electricidad en Prebo por dos fallas en cables subterráneos

Los cuadrilleros tuvieron que solicitar ayuda a los vecinos para los materiales de trabajo. Fotografía: Armando Díaz.
[code_snippet id=10 php format]