Jerry Rivera: Canté canciones sin entender su peso

Más allá de melodías pegadizas, el "Bebé de la Salsa" se convirtió en la voz de un colectivo que encontraba en sus letras el permiso para sentir
Jerry Rivera
El cantante de salsa, Jerry Rivera

Apasionadas e intensas. Viejas pero también vigentes. No importa que sean de 1992 (“Amores como el nuestro”), ni tampoco de 1989 (“Esa niña”). Las letras de Jerry Rivera son una especie de bálsamo para quienes viven el amor desenfrenado. Es una clase de soundtrack para quienes viven aventuras clandestinas. Se escuchan en el transporte público, en las tascas o en la radio. Pese al tiempo, casi todas sus piezas aún se mantienen en la memoria de la gente.

Sus canciones reflejaron a la perfección la esencia de una época cuando la salsa romántica dominaba los diales radiales y las fiestas. Más allá de melodías pegadizas, el "Bebé de la Salsa" se convirtió en la voz de un colectivo que encontraba en sus letras el permiso para sentir, para vivir amores prohibidos y para soñar con pasiones imposibles. Y él lo reconoce.

En entrevista para El Carabobeño, el puertorriqueño le atribuye el éxito a esa vigencia, a su fidelidad con el género, cuyo compromiso mantiene desde que lanzó su primer álbum en la década de los 80. Ahora con la madurez y la experiencia, Rivera reflexiona con la paradoja de haber cantado himnos que ahora comprende en su totalidad; además habla de la relación que mantiene con su hijo Moa Rivera, quien también le sigue los pasos en el género, así como de las metas que se plantea en esta etapa de su carrera. 

—¿Cuál fue su fórmula para mantenerse aún vigente?

—Creo que la clave ha sido la disciplina y el respeto hacia el público. Siempre entendí que esto es más que cantar: es un compromiso con la gente que me abrió las puertas desde muy joven. He tratado de mantenerme fiel a mi esencia, cuidando mi voz, mi estilo y, sobre todo, nunca olvidar que la música es servicio, es dar algo al corazón de los demás.

—En tiempos donde la música urbana está abarcando gran parte del showbiz, ¿Qué le hace mantenerse fiel a la salsa?

—La salsa es parte de mi identidad, es mi idioma musical. No se trata de modas, sino de lo que corre por mis venas. Yo crecí escuchando salsa, me formé en ella y la siento como un compromiso cultural. La música urbana tiene su espacio y la respeto, pero yo sigo defendiendo mi bandera porque la salsa me ha dado todo y siento que todavía tiene mucho que ofrecer.

—Muchas de sus letras más emblemáticas giran en torno al amor, ¿Son piezas que nacieron a partir de sus vivencias?

—En muchos casos sí, aunque no siempre son experiencias personales directas. He vivido el amor, la ilusión, las despedidas y esas emociones inevitablemente se reflejan. Pero también hay compositores que han sabido interpretar sentimientos universales que todos, de alguna forma, hemos sentido. Al final, la gente se conecta porque todos tenemos una historia de amor que contar.

—¿Hay alguna canción en particular de su repertorio pasado que ahora le resulte difícil de cantar, ya sea por la letra o por los recuerdos que evoca?

—Sí, hay temas que me tocan mucho, sobre todo los que canté de joven sin entender del todo su peso. Hoy, con más experiencias vividas, algunas letras me llegan más hondo y se sienten distinto al interpretarlas.

—Con la distancia y la madurez, ¿Cómo ve hoy esas composiciones?

—Hoy las valoro muchísimo más. Con los años uno entiende que esas letras eran casi proféticas, como si hablaran de etapas que todavía me faltaba vivir. Hoy las interpreto con otra fuerza, con otra conciencia, y eso creo que también lo siente el público.

—Hay un dicho que dice hijo de “gato caza ratón”; y en su caso ocurre tal cual. ¿Cómo es la relación con Moa Rivera desde el punto de vista profesional?

—La relación con Moa es muy bonita, porque más allá de ser mi hijo, lo veo como un colega, como un artista que está forjando su propio camino. Me enorgullece verlo crecer, equivocarse, levantarse y seguir. Yo le doy consejos cuando me los pide, pero también aprendo de él, porque las nuevas generaciones traen una visión fresca. Es un intercambio constante y me llena de orgullo.

—¿Qué metas se plantea en esta etapa de su carrera? ¿Falta un sueño por cumplir?

—En esta etapa busco seguir disfrutando la música con la misma pasión de siempre, grabar proyectos que me llenen y mantener una conexión real con el público. He cumplido muchos sueños, pero siempre queda la ilusión de llevar la salsa a nuevos escenarios y generaciones. Ese es un reto constante y un motor que me inspira cada día.

Únete a nuestros canales en Telegram y Whatsapp. También puedes hacer de El Carabobeño tu fuente en Google Noticias.

Jerry Rivera: Canté canciones sin entender su peso

Jerry Rivera
El cantante de salsa, Jerry Rivera