González Urrutia cumplió un año en el exilio lleno de compromiso por Venezuela  

Para González Urrutia, la libertad en el exilio tiene un costo por la ausencia de su familia que está en Caracas y la cotidianidad
Edmundo González Urrutia (Foto EFE)

El 8 de septiembre de 2024, Edmundo González Urrutia inició un camino inesperado al salir de Venezuela, un viaje que, más que un refugio, se ha convertido en un espacio de planificación, encuentros y acciones que marcan la situación política del país. Lo que en su momento pareció una salida forzada, hoy se entiende como una misión de gran alcance, con consecuencias políticas y morales visibles.

“Hoy, exactamente hace un año, salí de Venezuela. No fue una salida prevista con calma ni mucho menos planificada. Un avión de la aviación militar española había partido desde Madrid y aguardaba en República Dominicana. Allí esperaba que se firmara un acuerdo político que nunca se cumplió. Fue en ese punto donde comenzó mi exilio”, relató González Urrutia a El Mundo.

Subió a ese avión acompañado por su esposa Mercedes, sin saber qué les depararía el tiempo. Solo al poner un pie en la escalerilla y ver a los militares españoles saludarlos comprendió la magnitud del momento. Para él, aquel gesto simbolizaba la protección de la voluntad de casi ocho millones de venezolanos que exigían un cambio.

Familia y cercanía en medio de la distancia

El destino de González Urrutia fue España, donde lo esperaban su hija y sus nietas. “Cuando aterrizamos en Madrid vi a mi hija correr hacia el avión, llorando. Me abrazó. Ese momento le dio sentido al camino”, afirmó. Para él, la fuerza de la familia ha sido un sostén clave durante este año de exilio.

A los 75 años, la experiencia del exilio se vive de manera intensa y diferente. El contacto con la gente en las calles, los abrazos y agradecimientos inesperados, lo han motivado profundamente. Sin embargo, la distancia también ha traído dolor. Su yerno Rafael sigue desaparecido en Venezuela, secuestrado por cuerpos de seguridad del Estado, un recordatorio de las ausencias que pesan más en el exilio.

Tiempo de estrategias políticas para González Urrutia

Llegó con lo esencial en una pequeña maleta, reflejo de la experiencia de millones de venezolanos que se han visto obligados a marcharse. Desde su arribo, España lo recibió con respeto. Recuerda la primera reunión con el presidente Pedro Sánchez en La Moncloa: “Me dijo que en su país yo era un hombre libre; libre de hablar, de andar, de reunirme. Ese mensaje me ha acompañado durante todo este año”.

Para González Urrutia, la libertad en el exilio tiene un costo. La ausencia de los rincones familiares de Caracas y de la rutina cotidiana pesa, pero la convicción de que su labor tiene un propósito lo mantiene firme. Ese propósito está ligado a los ocho millones de votos que representa, un mandato legítimo que ha protegido incluso desde la distancia.

Acciones internacionales y consolidación de un equipo

El exilio de González Urrutia no ha sido reposo. Ha sido un constante movimiento de viajes, entrevistas y reuniones. Ha llevado la voz del pueblo venezolano a parlamentos europeos, cancillerías y organismos internacionales, dialogando con líderes políticos, presidentes y comunidades venezolanas, mientras denunciaba las violaciones de derechos humanos del régimen.

Cada encuentro forma parte de una estrategia para mantener viva la legitimidad democrática y sumar aliados a la causa de la libertad.

Este año también ha permitido consolidar equipos y planes. Junto a María Corina Machado, González Urrutia ha trabajado en la preparación de la transición política, fortaleciendo la coordinación y la confianza dentro del grupo que acompaña su lucha democrática.

Reflexión sobre un mandato legítimo

El año en el exilio ha sido transitorio, pero con un objetivo concreto: representar a un país que confió en él. “La confianza del pueblo venezolano, expresada también en la Plataforma Unitaria y en dirigentes políticos de distintas tendencias, ha sido clave. La ruta no es la de las aspiraciones personales, sino la del pueblo que exige un cambio democrático”, afirmó González Urrutia.

Al cumplirse un año, Edmundo González Urrutia hace un balance de sacrificios, aprendizajes y compromisos. “No defiendo un cargo ni un nombre; defiendo un mandato legítimo que pertenece al pueblo venezolano. Cada día de exilio ha servido para fortalecerlo y preparar el regreso. Cuando llegue ese momento, Venezuela sabrá que nunca dejamos de trabajar por su libertad y por la legitimidad que le dio sentido a esta lucha”.

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González Urrutia cumplió un año en el exilio lleno de compromiso por Venezuela  

Edmundo González Urrutia (Foto EFE)