La Fundación Venezolana de Investigaciones Sismológicas (Funvisis) mantiene un despliegue técnico y científico en distintas regiones del país para documentar las evidencias geológicas dejadas por el sismo del pasado 24 de junio, un trabajo que, según el organismo, permitirá mejorar el conocimiento sobre la deformación del terreno y contribuir a la actualización de la cartografía sísmica nacional.
A través de una serie de videos educativos denominada “Memorias del campo cosísmico del sismo del 24 de junio de 2026”, publicados en la red social You Tube, Funvisis comenzó a divulgar parte de los resultados obtenidos durante las inspecciones realizadas por investigadores del Departamento de Geología de Terremotos, con participación de especialistas de la Universidad Central de Venezuela (UCV), Universidad Simón Bolívar (USB) y del Instituto Nacional de Geología y Minería (Ingeomin).
La primera entrega estuvo a cargo de Luz Rodríguez, directora del Departamento de Geología de Terremotos de Funvisis, quien explicó algunos de los principales efectos geológicos observados durante las jornadas de campo, entre ellos la ruptura de superficie, la relajación lateral del terreno y la licuación de suelos. El organismo señaló que estas labores comenzaron desde el primer día posterior al evento sísmico y continúan en diferentes zonas del país.
En una segunda entrega, el asesor del Departamento de Geología de Terremotos Franck Audemard explicó que las evidencias recopiladas son relevantes para la actualización de la cartografía nacional. Entre los elementos que deben incorporarse al análisis figuran la ruptura de superficie y sus efectos inducidos, particularmente la licuación de suelos y la relajación lateral (lateral spreading).
Evidencias en varias regiones
Los trabajos de campo han permitido identificar diferentes manifestaciones asociadas al sismo en varias entidades.
En Yaracuy, una comisión de Funvisis e Ingeomin inspeccionó sectores de los municipios Albarico y Veroes, donde encontró evidencias de licuación de suelos, relajación lateral y ruptura de superficie. El equipo utilizó además drones para registrar la continuidad de una ruptura superficial desde las inmediaciones del puente de La Llanada, en el sector Río Taría, hasta la Hacienda La Bananera.
En La Guaira, investigadores del Departamento de Geofísica emplearon equipos de Radar de Penetración Terrestre (GPR) para registrar la deformación sísmica en la zona de ruptura y obtener información sobre las alteraciones producidas bajo la superficie.
Las inspecciones también abarcaron sectores costeros de Aragua, donde los investigadores documentaron desprendimientos de bloques rocosos y, en lugares como Cepe y Chuao, evidencias de relajación lateral y licuación de suelos, incluida la presencia de pequeños volcanes de arena asociados a este último fenómeno.
En Barlovento, estado Miranda, Funvisis reportó evidencias de relajación lateral asociada con licuación de arena en Bahía de Buche, así como focos de arena identificados en Playa de Carenero que catalogó como manifestaciones de licuación de suelos.
Un registro para reducir riesgos
Más allá de documentar los efectos inmediatos del terremoto, Funvisis sostiene que el levantamiento de evidencias cosísmicas permitirá comprender mejor el comportamiento de los diferentes tipos de suelo frente a un evento sísmico y aportar información para el ordenamiento territorial y la reducción del riesgo ante futuras amenazas sísmicas.
La fundación ha señalado que sus equipos continúan desplegados en otras zonas del país, por lo que las “Memorias de campo” constituyen un registro progresivo de los hallazgos obtenidos durante la investigación posterior al sismo del 24 de junio.









