El nombre de Nicolás Maduro volvió a ocupar un lugar central en la estrategia de seguridad de Estados Unidos. Un nuevo video difundido por el Departamento de Estado reavivó la campaña internacional contra el mandatario venezolano, destacando las operaciones antidrogas desplegadas en el sur del mar Caribe, una zona donde, según autoridades estadounidenses, varias embarcaciones vinculadas a redes venezolanas han sido interceptadas recientemente.
La grabación, publicada en las plataformas digitales oficiales, combina imágenes de interdicciones marítimas con mensajes contundentes sobre la lucha contra el narcotráfico. Al mismo tiempo, recuerda la millonaria recompensa ofrecida por información que conduzca a la captura de Maduro, a quien Washington acusa de liderar un entramado criminal con alcance continental.
Este movimiento no solo refuerza la presión diplomática, sino que busca subrayar ante la opinión pública internacional el vínculo que Estados Unidos establece entre el régimen de Maduro y el narcoterrorismo.
Recompensa por Maduro: una cifra sin precedentes
Dentro del video, una de las menciones más destacadas es la recompensa de 50 millones de dólares que el gobierno estadounidense mantiene activa por la captura de Maduro. Se trata de una cifra histórica en la lucha contra el crimen organizado, que incluso supera las ofrecidas por figuras emblemáticas como Pablo Escobar, Nemesio Oseguera Cervantes “El Mencho” o Iván Archivaldo Guzmán, heredero del cartel de Sinaloa.
El Departamento del Tesoro y el Departamento de Justicia han calificado al llamado “Cartel de los Soles” como una organización criminal y terrorista. Según las acusaciones, este cartel estaría “dirigido por el corrupto y despreciable Nicolás Maduro”, quien habría permitido durante años el uso del territorio venezolano para operaciones de narcotráfico hacia Norteamérica.
El video también rescata declaraciones de funcionarios estadounidenses que insisten en que la administración de Maduro representa una amenaza directa para la estabilidad regional, al mezclar actividades ilícitas con el poder político.
