La cotidianidad de la familia Sánchez Rodríguez cambió por completo el 12 de enero de 2025. Eloy Mayckoll, de 40 años, padre de dos hijas y sin ningún tipo de antecedente penal o vinculación política, fue arrestado en Sabana Grande, Caracas, mientras realizaba unas compras junto a su novia. De acuerdo con denuncias de sus familiares, los responsables del procedimiento fueron funcionarios del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebin).
Reseña la web de El Pitazo que, para esos días de enero, los organismos de seguridad del Estado mantenían un despliegue en la capital con motivo de la toma de posesión presidencial del 10 de enero. En entrevista con El Pitazo, Randy Rodríguez, hermano de la víctima, asegura que Mayckoll estuvo “en el sitio equivocado y a la hora equivocada”.
El caso guarda semejanza con el de Víctor Hugo Quero Navas, arrestado en la misma zona y fechas bajo un perfil similar, quien falleció posteriormente. Así lo destaca Randy Rodríguez.
Una condición médica en riesgo extremo
Lo que convierte este caso en una urgencia humanitaria es el delicado estado de salud de Sánchez Rodríguez. Se trata de un paciente psiquiátrico diagnosticado con una condición severa que amerita medicación diaria y permanente. Sin el tratamiento adecuado, Eloy Mayckoll experimenta un estado de desconexión profunda similar al autismo severo. Su hermano alerta que pierde el habla de forma absoluta y mantiene la mirada fija en el vacío.
La primera señal de alerta institucional ocurrió el 12 de febrero. Al marcar al número telefónico de Eloy Mayckoll, la llamada fue atendida por un hombre que simplemente dijo que “había encontrado el aparato en el suelo”.
Sin embargo, cuando la familia le explicó desesperadamente que el dueño era un paciente psiquiátrico bajo tratamiento de urgencia, el interlocutor apagó el teléfono de manera definitiva.
Contradicciones en el sistema
A pesar del hermetismo de las instituciones, la familia ha logrado recopilar información gracias a canales no oficiales. Según detalla Randy Rodríguez, han recibido más de 20 confirmaciones anónimas de funcionarios policiales que aseguran que su hermano estuvo recluido inicialmente en la sede del Sebin en El Helicoide, antes de ser trasladado a las celdas de “La Tumba”, ubicadas en Plaza Venezuela. Quienes reportaron haberlo visto describen un deterioro físico alarmante. Aseguran que fue fuertemente golpeado y parece “un esqueleto forrado en piel”.
En el plano legal, el caso transita por un laberinto de irregularidades. Formalmente, el ciudadano no figura como presentado ante ninguna fiscalía. No obstante, allegados a los cuerpos policiales suministraron a la familia fotografías tomadas directamente a las pantallas del sistema interno de las delegaciones.
En dichos registros, Sánchez Rodríguez aparece imputado por los delitos de “terrorismo, financiamiento al terrorismo e incitación al odio”. Paradójicamente, cuando se consulta de forma pública o regular el estatus de la denuncia, el sistema arroja únicamente la palabra: “Desaparecido”.
La única evidencia física obtenida hasta el momento es una fotografía filtrada donde se observa a Eloy Mayckoll esposado a bordo de una motocicleta identificada con matrícula oficial del Sebin.
El fin del temor: una exigencia directa al Estado
Tras meses de angustia e incertidumbre, la familia ha decidido dejar atrás el miedo a posibles represalias para exigir justicia de manera abierta. Randy Rodríguez, en representación de su entorno, responsabiliza directamente al Sebin, al Poder Judicial, al Sistema Penitenciario y a la Defensoría del Pueblo, por la integridad física y mental de su hermano.
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