Hasta el pasado viernes la mayoría de los guayaneses no conocía a Nayibet Morales, pero en tan solo 48 horas su rostro protagonizó titulares y lleva más de 1 millón de vistas en redes sociales. ¿La causa? El atropello que se cometió contra esta educadora al removerla de su cargo como directora de una escuela en Primero de Mayo, San Félix, por su participación en protestas ciudadanas que exigen democracia en el país.
El equipo de Correo del Caroní conoce a Nayibet, ya que todos los miércoles protesta junto a un grupo de pensionados en el ya reconocido Muro de los lamentos (adyacencias de la Corporación Venezolana de Guayana). Ha alzado su voz en portones de empresas básicas. Ha acompañado reclamos a los tribunales de Puerto Ordaz y respaldado a diferentes agrupaciones en sus exigencias.
Pero Nayibet es aún más conocida en Primero de Mayo, comunidad donde está la Escuela Simón Rodríguez, de donde es directora desde el año 2021. En los últimos cinco años, Morales trabajó para lograr la recuperación del plantel de la mano de los representantes: adquirió mobiliario, contribuyó en reparaciones menores, se involucró en el proceso educativo de los estudiantes y asegura que sacó a la institución de un gran retraso administrativo.
Sin embargo, hoy la sacan del puesto que le permitió demostrar su gran vocación sin ninguna causa más allá de que no se alinea ideológicamente con las autoridades regionales.
“Estoy siendo víctima de una violación de los derechos humanos. La libertad de expresión está contemplada en nuestra Constitución. Mi lucha siempre ha sido social. Yo vivo levantando la voz por las reivindicaciones laborales, por la situación que acontece en Guayana, por el padecer que tienen las madres de los hogares, la necesidad en los hospitales. Eso es lo que reclamamos”, expuso la educadora ante una concurrida rueda de prensa ofrecida este lunes.
Removida por impulsar la prosecución escolar en San Félix
Para Nayibet la notificación de la Zona Educativa del Ciudad Guayana fue una puñalada. El pasado viernes se le pidió acudir ante las autoridades, posteriormente se le notificó su remoción del cargo bajo la premisa de que se le hizo una evaluación -de la que nunca tuvo parte- y se consideró que su participación en actividades vinculadas a la oposición constituye un desconocimiento a las autoridades nacionales y, por ende, no puede seguir desempeñándose como directora.
“El argumento que me dieron es que mi cargo es de libre remoción y eso es verdad; pero desde Caracas a mí me evaluaron y cumplí con los requerimientos para ser directora del plantel. ¿Cuál es mi delito? ¿Colocar la escuela a funcionar cinco días a la semana cuando veíamos clases un solo día en una cancha? Sacamos a flote una institución donde jamás estuvo ninguna de las autoridades para darnos auxilio. No había agua. ¿Mi delito es garantizarle a la comunidad una escuela que tuviese un bachillerato completo?”, denunció.
La entrevistada aseguró que durante su gestión frente a la escuela ha impulsado la prosecución escolar y el apoyo a los estudiantes vulnerables. A su vez aclaró que en estos años se ha sentido aún más motivada a la protesta al ver la descomposición social que hay en las barriadas de Guayana.
“A mí me duele que los muchachos que estoy educando en el plantel para ser de ellos muchachos integrales, resulta que me dicen que no quieren estudiar por los bajos salarios. Dicen que prefieren irse a la mina, estamos perdiendo a nuestra juventud por la desidia que hay en las instituciones del Estado”, expresó.
Presiones a la orden del día
Nayibet explicó a este medio que, durante su trayectoria en la institución, fue sometida a múltiples presiones como la asistencia obligatoria a marchas pro gobierno. Asimismo indicó que muchos educadores y personal de la administración pública viven con miedo de hacer reclamo por la retaliación política.
“Cumplí con todas las políticas educativas, pero yo no me presto a ir a concentraciones para apoyar al gobierno, yo no me arrodillo ante nadie. ¿Cuándo comienza la persecución? Cuando supieron que soy opositora radical y hasta el final. Yo les resolví el problema administrativo en la institución. No debo nada. Entregué resúmenes finales, títulos de bachiller, todo… No les debo nada. Ellos sí me deben a mí mi calidad de vida”, lamentó la entrevistada.
Asimismo rechazó que, durante los últimos años, las autoridades educativas exhorten a los maestros a iniciar emprendimientos como la venta de chichas o helados para poder sostenerse ante la precarización salarial.
“Yo soy educadora no vendedora de empanadas. Yo soy una licenciada de la República. A mí no me pueden humillar a hacer emprendimientos. Yo estudié para algo. Amo mi profesión y entré aquí no por necesidad, sino por vocación. Soy yo quien le va a enseñar a mis alumnos que la libertad es lo primordial en una patria para poder desarrollarnos”, sentenció.









