La organización no gubernamental (ONG) Cáritas Venezuela activará un sistema de monitoreo nutricional en los albergues transitorios habilitados para atender a las familias afectadas por los terremotos del 24 de junio, con el objetivo de detectar de manera temprana posibles casos de desnutrición infantil.
ONU estima que se requieren 98 millones de dólares para ampliar la respuesta humanitaria
La organización de la Iglesia católica pondrá en marcha el Sistema de Alerta, Monitoreo y Atención en Nutrición y Salud (Saman), una herramienta que permitirá evaluar el estado nutricional de los niños y hacer seguimiento a su evolución durante la emergencia.
La directora ejecutiva de Cáritas Venezuela, Janeth Márquez, indicó que los insumos necesarios para desarrollar el programa fueron proporcionados por la Organización de Naciones Unidas (ONU), de acuerdo con una nota de prensa difundida el 28 de julio.
Según explicó, el sistema permitirá contar con información actualizada sobre las condiciones de salud de la población infantil y orientar la entrega de apoyo alimentario según las necesidades identificadas.
La organización informó que inició una segunda etapa de su plan de respuesta humanitaria, luego de culminar las primeras acciones de atención inmediata posteriores a los terremotos.
Esta fase contempla un diagnóstico más detallado de las familias afectadas para determinar cuántas personas perdieron sus viviendas, cuáles inmuebles presentan daños estructurales y cuántas familias permanecen en refugios temporales o reciben alojamiento en casas de familiares.
Cáritas señaló que la atención estará enfocada en las necesidades prioritarias de las comunidades afectadas y que ajustará sus acciones según cambie la situación en los sectores más vulnerables.
Además del monitoreo nutricional, la organización mantiene acciones de acompañamiento comunitario y atención a las familias que enfrentan las consecuencias de la pérdida de sus viviendas y pertenencias.
OIM alerta sobre familias que permanecen cerca de viviendas destruidas
La Organización Internacional para las Migraciones (OIM) advirtió que miles de familias continúan cerca de sus viviendas destruidas o con daños severos, mientras esperan información sobre sus seres queridos y buscan recuperar algunas pertenencias entre los escombros.
María Moita, directora de Respuesta Humanitaria y Recuperación de la OIM, señaló que muchas personas permanecen en estas zonas debido al impacto emocional de la emergencia y la incertidumbre sobre su futuro.
“Muchas personas siguen viviendo junto a edificios derrumbados o gravemente dañados con la esperanza de que aún se pueda rescatar a sus seres queridos, o tratando de salvar las pocas pertenencias que les quedan. El impacto emocional es enorme”, declaró en una entrevista con El Nuevo Herald.
La representante de la organización destacó que la respuesta humanitaria debe incluir no solo refugio, alimentos y servicios básicos, sino también atención psicosocial para niños, adultos y personas mayores afectados por la emergencia.
Actualmente, la OIM gestiona cinco refugios temporales y ha brindado asistencia a más de 8.000 personas, mientras coordina acciones junto con agencias de Naciones Unidas y organizaciones humanitarias.
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