«Las familias han buscado refugio en campos de desplazados, iglesias, escuelas y familias de acogida, y miles de personas están en las carreteras buscando seguridad en la ciudad de Goma», capital de la provincia de Kivu del norte, indicó la ONG en un comunicado.
Este éxodo se ha sumado a la enorme cifra de desplazados internos que existe en el país, lamentó Save de Children.
Combates del rebelde M23 en RD Congo
«Los niños de la RDC no sólo son testigos de los horrores del conflicto, sino que también están siendo reclutados por los grupos armados. Es imperativo adoptar medidas urgentes para romper el ciclo de sufrimiento de estas vidas inocentes», señaló el director de Save the Childen en el país, Greg Ramm.
La organización humanitaria afirmó, además, que «muchos niños han sido separados de sus familiares» por culpa de la violencia y la huida precipitada de miles de personas al mismo tiempo, aunque aún se desconoce el número de menores perdidos.
Tras la pista de Goma
Los insurgentes han tomado el control de las carreteras principales que unen el resto del país con esa estratégica capital provincial, de más de un millón de habitantes y base de numerosas ONG internacionales e instituciones de las Naciones Unidas.
Tensiones con Ruanda
A su vez, Ruanda y el M23 acusan al Ejército congoleño de cooperar con las rebeldes Fuerzas Democráticas para la Liberación de Ruanda (FDLR), fundadas en 2000 por cabecillas del genocidio de 1994 y otros ruandeses (hutus) exiliados en RDC para recuperar el poder político en su país.
Esa colaboración también ha sido confirmada por la ONU.
Desde 1998, el este de la RDC está sumido en un conflicto alimentado por milicias rebeldes y el Ejército, a pesar de la presencia de la misión de paz de la ONU en el país (Monusco).































