VIH SIDA desinformación

Si tienes poco tiempo, lee los tres hallazgos clave que desmienten las narrativas virales sobre el VIH en 2025:

  • No existe una “nueva pandemia de VIH en 2025”: las cadenas virales usaron proyecciones futuras de OnuSida como si fueran cifras actuales y confundieron datos acumulados con casos nuevos
  • Los recortes de financiación de EE. UU. sí afectan programas clave, pero su impacto es progresivo: limitan pruebas y tratamientos prevención, sin generar aumentos inmediatos de contagios como aseguran los contenidos desinformativos
  • En Venezuela no hay brotes recientes: las cifras que circularon correspondían a registros históricos, como los 5.000 casos de Carabobo, y no a incrementos de 2025

En 2024, el mundo cerró el año con 40,8 millones de personas viviendo con VIH, 1,3 millones de nuevas infecciones y 630.000 muertes relacionadas con el sida (Síndrome de inmunodeficiencia humana adquirida), lo que se interpreta como más de una muerte por minuto, como explica France 24

Aunque es cifra alarmante, el Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre el VIH/sida (OnuSida) destaca que desde 2010, las nuevas infecciones por VIH (virus de inmunodeficiencia humana) han disminuido un 40%, bajando de 2,2 millones anuales a 1,3 millones en 2024. 

En 2025 el panorama cambió por una crisis de financiación sin precedentes, marcada por la pausa y los recortes de la ayuda internacional de Estados Unidos y otros donantes. Esa crisis fue el caldo de cultivo perfecto para que en redes sociales se hablara de una “nueva pandemia de VIH”, de “brotes” en Venezuela o de cifras infladas en Colombia y México que no aparecen en ningún boletín oficial

Por ello, en torno al Día Mundial del sida (fase más avanzada de la infección por el VIH), conmemorado cada 1° de diciembre, en Cocuyo Chequea decidimos desmentir aquellas narrativas que pretenden causar alarmismo en vez de contribuir a la concientización sobre esta enfermedad, en torno al recorte internacional de fondos para tratar esta infección.

Te recordamos que puedes consultar nuestro artículo sobre mitos y desinformaciones sobre el VIH-Sida, así como escribirle a nuestro chatbot de verificación La Tía del WhatsApp, que también se encuentra en Telegram, ante cualquier duda sobre temas de salud, sociedad, política, entre otros de interés público. 

Este chequeo es el resultado del apego riguroso a nuestra metodología de verificación, tras el análisis y contraste con las evidencias disponibles y no representa opiniones o juicios de valor, tal como lo establecemos en nuestra Política de Neutralidad y Apartidismo, en la que advertimos las limitaciones al ejercicio del periodismo en Venezuela. Así que te contamos los detalles.

EE.UU. sí recortó su financiación a programas de VIH/sida

Durante dos décadas, la iniciativa llamada Plan de emergencia del presidente de los Estados Unidos para el alivio del sida (Pepfar) y los fondos canalizados por la Agencia de EE.UU. para el Desarrollo Internacional (Usaid) habían sido el pilar de la financiación contra el sida en más de 50 países, apoyando el tratamiento de más de 20 millones de personas y evitando millones de muertes.

Tras asumir su segundo mandato presidencial, Donald Trump anunció el 20 de enero de 2025, a través del Departamento de Estado de EE.UU., una pausa de 90 días en toda la asistencia exterior, incluidos los programas apoyados por Pepfar, porque “Estados Unidos era el mayor donante de ayuda exterior, pero pocos [países] nos dan algo».

Sin embargo, el 29 de enero de 2025, el Secretario de Estado de los Estados Unidos, Marco Rubio, aprobó una «Exención Humanitaria de Emergencia«, para que las personas continúen accediendo al tratamiento del VIH financiado por EE.UU.

No obstante, esta exención humanitaria solo incluía actividades como el “tratamiento y atención del VIH, prevención de la transmisión de madre a hijo, profilaxis previa a la exposición para mujeres embarazadas y lactantes, y pruebas del VIH. No se permiten otros servicios, incluida la PrEP [un medicamento que toman las personas que no tienen VIH para reducir significativamente el riesgo de contraer el virus] para cualquier otra persona (incluidos aquellos que ya toman PrEP), y la prevención del VIH en general, así como programas para huérfanos y niños vulnerables”, explica la Fundación Kaiser Family (KFF), una organización estadounidense dedicada a la investigación de políticas de salud.

Con el recorte del financiamiento estadounidense se dejaron a un lado componentes claves a nivel global para la prevención de esta infección, como el suministro de preservativos y lubricantes que en países como Nigeria cayó un 55%, así como el acceso a la medicina preventiva en países como África subsahariana.

Además, interrumpió programas de concientización y/o tratamiento de esta infección, afectando tanto a beneficiarios como a empleados, como a los 15.374 trabajadores de Sudáfrica que dependían de Pepfar.

Por si fuera poco, el 27 de febrero de 2025, OnuSida recibió una carta de Usaid indicando que rescindirían su acuerdo con efecto inmediato, mientras que el 28 de marzo de 2025, la administración notificó al Congreso su intención de disolver permanentemente Usaid.

Las proyecciones de OnuSida

Tras el recorte de financiación estadounidense en respuesta al VIH/sida en el mundo, OnuSida realizó un análisis del impacto global respecto al tratamiento y prevención de esta enfermedad. Sin embargo, estas proyecciones son desde el año 2025 hasta el 2029, es decir, no tendrían un efecto inmediato como sugerían contenidos virales, de los cuales hablaremos en la siguiente sección.

Entre los años 2025 y 2029 OnuSida pronostica:

  • Otros 6,6 millones de nuevas infecciones por VIH:
    • Alrededor de 2.300 nuevas infecciones adicionales por VIH por día.
    • Un total de 5.800 nuevas infecciones por día hoy en comparación con 3.500 en 2023.
    • 660.000 nuevas infecciones adicionales por VIH entre niños entre 2025 y 2029.  
  • 4,2 millones de muertes adicionales relacionadas con el sida:
    • Más de 600 muertes adicionales relacionadas con el sida por día.
    • Un total de 2400 muertes por día en 2025 en comparación con 1700 en 2023.
    •  Otros 300.000 niños morirán por causas relacionadas con el sida entre 2025 y 2029. 
  • 3 millones de niños más huérfanos a causa del sida.

Objetivos a futuro

Un dato a tener en cuenta, es que la campaña del Día Mundial del sida 2025 tiene el lema “cero muertes por sida para 2030”, como parte de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) que pretende poner fin a la epidemia de sida. Aunque la cifra objetivo era “llegar a menos de 370.000 nuevas infecciones y menos de 250.000 muertes relacionadas con el sida para 2025”, el recorte de presupuesto ha alejado aún más este objetivo, que ya proyectaba como “lejos” OnuSida en 2024. 

Aunque otros países donantes han incrementado parcialmente sus aportes, diversos análisis coinciden en que hay una caída global de la financiación cercana al 20–25% para 2025–2026, es insuficiente para sostener las metas de 2030.

Además, en la presentación del informe del Día Mundial del Sida 2025 del 25 de noviembre, OnuSida “señaló que la ayuda internacional ha disminuido drásticamente y que, según las previsiones de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), la financiación externa para la salud podría reducirse entre un 30 % y un 40 % en 2025 en comparación con 2023”.

De las proyecciones al alarmismo: cómo nació la “nueva pandemia de VIH”

Con estas proyecciones no tardó en viralizarse en redes sociales una frase: “Ya estamos viviendo una nueva pandemia de VIH en 2025”.

En varios países de América Latina incluyendo a Venezuela, Colombia y México, comenzaron a circular imágenes con cifras infladas o sacadas de contexto: decenas de miles de «nuevos casos» en pocos meses, supuestas declaraciones de la ONU y mensajes que hablaban de una “pandemia silenciosa”.

Al revisar el origen de estas cadenas, en Cocuyo Chequea y otros medios verificadores latinoamericanos como Verificado de México y Lupa Media de Ecuador, encontramos un patrón.

Se citaban frases de Winnie Byanyima, directora ejecutiva de OnuSida, donde advertía que si no se restituía el financiamiento, las infecciones podrían multiplicarse y las muertes aumentar hasta diez veces en los próximos años. Aunque este testimonio es verdadero,  describía escenarios futuros de riesgo, pero los desinformadores lo reinterpretaron como si fueran descripciones de una supuesta pandemia ya declarada en 2025.

Aunado a ello, en México se tergiversaron tablas oficiales con casos acumulados de los últimos 10 años, presentándolas como si fueran “casos nuevos de este año”.

Y, aunque los datos sí muestran aumentos en los casos reportados en algunos países, como el 12,42% de incremento registrado por el informe de la Situación del VIH en Colombia por parte de la Cuenta de Alto Costo en Colombia entre 2023 y 2024. Sin embargo, este documento aclara que el aumento de casos se trata sobre todo de mejor detección tras los años de pandemia de Covid-19, no de un salto brusco en infecciones. 

Venezuela en 2025: cifras reales y vulnerabilidades

La información disponible sobre VIH en Venezuela es fragmentaria, pero hay algunos puntos de consenso en fuentes académicas y de organismos internacionales.

Según datos citados por la oenegé Once trece, enfocada en la prevención y tratamiento de infecciones de transmisión sexual en el país, en Venezuela viven aproximadamente 102.000 personas con VIH, de las cuales el 64% conoce su diagnóstico y el 94% de quienes lo conocen están actualmente en tratamiento antirretroviral. 

“Esto significa que, por cada 200 personas en el país, 1 vive con el virus”, detalla Once trece, aclarando que en el año 2024 se diagnosticaron 7.334 nuevos casos en el país, prevaleciendo en la población entre los 25 y 49 años de edad, “la etapa productiva, reproductiva y social más activa de la vida humana”.

En comunidades específicas, como la población indígena Warao, se han documentado prevalencias cercanas al 9,6%, muy por encima del promedio nacional estimado.

Es importante tomar en cuenta factores estructurales del país como interrupciones recurrentes en el suministro de antirretrovirales, crisis económica y migración masiva de personas que viven con VIH, lo que complica conocer la magnitud real de la epidemia en Venezuela y sostener una respuesta continua. 

En 2025, las cadenas sobre un supuesto “brote” en el estado Carabobo fueron parte del escenario desinformativo. Difundieron la cifra acumulada a lo largo de varios años, la cual registra aproximadamente 5.000 -5.500 personas con VIH en el estado presentándola como si fueran “5.000 casos nuevos en 2025”; pero en Cocuyo Chequea nos encargamos de verificar y desmentir ese contenido.

Mitos viejos, contextos nuevos

En este artículo desmontamos mitos clásicos sobre el VIH: que se contagia por abrazos, que se puede “ver” quién lo tiene, que toda persona con VIH desarrollará sida o que es una enfermedad exclusiva de ciertos grupos.

En 2025, esos mitos no desaparecieron: se reciclaron y se mezclaron con el tema de los recortes de fondos. Algunos ejemplos de narrativas con creencias erróneas son:

  • Si EE. UU. quitó los recursos, es porque todo era una farsa”: La decisión de recortar o pausar fondos responde a agendas políticas y presupuestarias, no a una súbita “desaparición” de la epidemia. Las propias proyecciones oficiales advierten que el recorte puede causar millones de nuevas infecciones y muertes adicionales. 
  • “Estamos en una pandemia peor que la del VIH de los 80”:  Las cifras actuales, 1,3 millones de nuevas infecciones y 630.000 muertes en 2024, siguen siendo muy altas, pero están muy por debajo de los picos de décadas anteriores.

Cuida tu salud sexual y tu consumo informativo

Para disminuir el riesgo de contraer el VIH, la Organización Mundial para la Salud sugiere las siguientes medidas preventivas:

  • Utilizar preservativos masculinos o femeninos de manera consistente y correcta durante cualquier tipo de acto sexual.
  • Realizarse pruebas regulares de detección del VIH y otras infecciones de transmisión sexual (ITS) para conocer tu estado de salud.
  • Considerar la circuncisión médica masculina voluntaria, ya que se ha demostrado que reduce el riesgo de transmisión del VIH en hombres.
  • Es fundamental utilizar servicios de reducción de daños, como el intercambio de jeringas, compartir agujas y otros equipos de inyección.

En Cocuyo Chequea somos creyentes de que informarse también es prevenir, por lo que instamos a evitar creer y difundir las narrativas desinformativas que convierten advertencias técnicas en pánico, y situaciones crónicas en rumores de “nuevas pandemias” que no existen. 

  • Desconfía de cadenas que hablan de “brote”, “pandemia nueva” o “millones de contagios en semanas” sin citar fuentes oficiales.
  • Revisar siempre los contextos: ¿son casos nuevos o acumulados?, ¿es un dato real o una proyección de riesgo?
  • Consultar fuentes confiables como OnuSida, la OMS y organizaciones de sociedad civil especializadas, antes de compartir contenidos alarmistas.

Conclusión

Tras aplicar nuestra metodología de verificación, comprobamos que las afirmaciones sobre una “nueva pandemia de VIH en 2025”, supuestos brotes repentinos en Venezuela y el uso distorsionado de proyecciones de OnuSida fueron interpretaciones erróneas y descontextualizadas de este año. 

Los recortes internacionales impulsados por Estados Unidos sí representan un riesgo real para la continuidad de programas de prevención y tratamiento del VIH-sida, pero no implican un aumento inmediato de casos ni justifican el alarmismo difundido en redes sociales. En Venezuela, las cifras disponibles siguen correspondiendo a registros acumulados y no a incrementos recientes.

Desde Cocuyo Chequea te invitamos a consultar fuentes confiables, a verificar cualquier información relacionada con salud sexual, tratamiento del VIH o recortes internacionales, y a evitar la difusión de narrativas que generan miedo sin sustento. 

Ante cualquier duda, puedes escribirle a la Tía del WhatsApp o la Tía del Telegram, los chatbots de verificación de Efecto Cocuyo, donde siempre podrás verificar la veracidad de un contenido antes de compartirlo.