Isabel Cristina Solórzano Quero, una contadora pública venezolana de 64 años, fue asesinada la noche del martes 16 de junio en la comuna de Maipú en Santiago de Chile. El presunto victimario, un adolescente chileno de 16 años, fue entregado a la policía por su propia madre. Tenía arresto domiciliario, ya que previamente había cometido otro homicidio.
La noche del crimen, Isabel asistió como de costumbre a su clase de zumba en una sede vecinal de la comuna, en la Región Metropolitana. Con su habitual carisma, compartió con sus compañeras. Entre las 8 y las 9 de la noche, caminaba de regreso a su hogar. Al llegar al sector de la calle Pelarco con Zapallar, en el barrio El Abrazo —a escasos 500 metros de la sede vecinal—, fue víctima del ataque.
Según registros de cámaras de seguridad, el agresor la estaba esperando de forma premeditada oculto entre unos arbustos de la zona. En cuanto Isabel pasó por el lugar, la abordó por sorpresa y la acuchilló en el cuello en al menos tres oportunidades. Las graves heridas cortopunzantes le provocaron la muerte poco después. Tras cometer el delito, el sospechoso corrió y abordó un vehículo que lo esperaba a pocas cuadras.
Horas más tarde, la madre del adolescente lo condujo hasta una unidad policial de Carabineros. Según declaraciones del titular de la Fiscalía Occidente, Luis Vacca, fue la propia progenitora quien alertó a las autoridades sobre la eventual participación de su hijo en el homicidio, permitiendo así que se concretara su detención . El caso pasó a la sala de Responsabilidad Penal Adolescente (RPA), donde el adolescente fue acusado por el delito de homicidio consumado.
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La difusión del caso a través de un video de Chilevisión encendió las alarmas al revelarse el pasado del detenido. De acuerdo con Teletrece, el imputado posee un historial delictivo previo que incluye registros por amenazas y otro caso de homicidio cometido en el año 2025. A pesar de este prontuario, un tribunal modificó su internación provisoria por arresto domiciliario.
El Ministerio Público inició evaluaciones psicológicas para determinar si el procesado presenta alguna enfermedad mental que explique su conducta.
Mientras tanto, funcionarios de la Policía de Investigaciones (PDI) y de la Fiscalía de Chile adelantan las indagatorias para esclarecer este crimen sin descartar ninguna conjetura. Las autoridades buscan identificar a quienes esperaban al menor de edad en el vehículo de escape y determinar si el ataque respondió a un crimen por encargo, odio o un ritual de iniciación criminal, así como verificar si la tesis de enajenación mental es real o una estrategia de encubrimiento.
Conmoción en Turmero y Santiago
Este asesinato provocó estupor tanto en Chile como en Venezuela. Isabel Solórzano era originaria de Turmero, estado Aragua, donde la recuerdan como una mujer intachable, amante de los animales y una madre excepcional, según publicó Crónicas de Chile.
En 2020 había sufrido el duro golpe de perder a su esposo y compañero de vida. Se encontraba en Chile desde hacía pocos meses para visitar a su hijo y reunirse temporalmente con una hermana y un sobrino. Su plan definitivo era regresar a Venezuela, donde la esperaba su otra hija junto a sus dos mascotas, sus perritas Canelita y Bandida.
Quienes compartieron con ella esa última tarde la describieron como una mujer «alegre, cariñosa, carismática, amorosa y respetuosa«. Su instructora de zumba la despidió en redes sociales con un emotivo mensaje en Instagram, bajo la etiqueta #JusticiaParaIsabel. «Hay personas que pasan por nuestra vida y dejan una huella imposible de borrar. Así era Isabel… Hoy mi corazón está lleno de tristeza por su partida«, escribió.
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