El silencio de la líder opositora María Corina Machado sobre el anuncio del acuerdo energético entre la Casa Blanca y Miraflores, del que se han ido conociendo detalles desde que se informó el pasado 28 de agosto, representa un vacío tanto político como comunicacional, dijeron analistas a El Pitazo.
Para el consultor político y presidente de la firma Poder & Estrategia, Ricardo Ríos, la falta de un pronunciamiento genera «incertidumbre» en sus bases, pero agrega que la Nobel de la Paz 2025 estaría entrampada entre criticarlo, lo que la enfrentaría a Donald Trump, o fijar o una posición que no convenza a sus bases.
«En la medida que ella guarde silencio es algo que sin duda alguna afecta su figura y genera incertidumbre, sobre todo entre su base política», explicó vía teléfonica.
¿Quiénes están detrás del acuerdo?
El pasado 28 de agosto Donald Trump anunció el acuerdo petrolero que le daría control a ese país a 21,5 % de las reservas petroleras venezolanas. Secundado posteriormente por Delcy Rodríguez, este lunes 31 de agosto la Casa Blanca explicó en un documento que el chavismo le otorgó a la empresa North American Blue Energy Partners (NABEP) concesiones por 100 años para operar 17 campos petroleros, distribuidos entre la Faja Petrolífera del Orinoco y el Lago de Maracaibo.
Detrás de esta compañía está el empresario venezolano Alejandro Betancourt, contra quien hay investigaciones abiertas en Reino Unido, Suiza, España y Estados Unidos por lavado de dinero, aunque él con su enorme equipo jurídico ha negado las acusaciones y recientemente fue liberado de responsabilidad penal por una causa judicial en Caracas, en medio de cuestionamientos legales sobre esa absolución.
A su vez, Estados Unidos se hará con el control de 35 % de NABEP, pero además gozará de derechos preferenciales para la compra de crudo que extraiga la petrolera, la segunda mayor productora de crudo en el país por detrás de la estadounidense Chevron.
El documento señala que el Departamento de Estado podrá comprar, al costo de producción, 20 % del petróleo producido por los campos actuales y futuros de NABEP.
Ríos dijo que la desesperación de Trump por mostrar que la captura de Nicolás Maduro y Cilia Flores, el pasado 3 de enero, fue favorable para su gobierno lo llevó a firmar con una empresa con una reputación cuestionada ante la negativa de los grandes consorcios petroleros estadoundienses de llegar a acuerdos con el chavismo por su largo historial de incumplimientos y expropiaciones en el país.
«El tema que más preocupa de este acuerdo, Estados Unidos y el gobierno de Trump necesitan urgentemente extracción petrolera, y en particular Trump para que bajen los precios de la gasolina. Eso no es algo que no va a pasar de la noche a la mañana. En todo caso requiere inversión muy grande y muy urgente, eso no lo lograron por la vía de las grandes petroleras por un tema de seguridad jurídica y política, entonces buscaron un atajo», destacó sobre el convenio.
Un dilema para Machado
Sobre la falta de un pronunciamiento de Machado, agregó que ella se encuentra en un dilema. Primero, porque su propuesta ha sido la de convertir a Venezuela en «hub» energético para América, algo que intenta Trump con el acuerdo con Miraflores, pero no bajo las condiciones actuales en las que se cuestiona cómo afectará los ingresos venezolanos.
«Si ella no se pronuncia está dejando un espacio vacío, y en términos políticos los espacios vacíos se ocupan, en términos narrativos también se ocupan, ella está dejando ese espacio vacío, eso es un error», destacó el analista.
Pero el problema es que si rechaza el convenio, estaría entrando en una confrontación directa con el republicano, con el que no mantiene relaciones cercanas como se ha visto desde la captura de Maduro, el rechazo de la Casa Blanca de dejarla en la transición, así como la negativa a su retorno al país después del doble terremoto del pasado 24 de junio.
«¿Cuál es el dilema que tiene ella? Que si se pronuncia en contra está abriendo un frente directo contra la administración Trump, pero si se pronuncia a favor o tibio también pudiera ser mal interpretado por su base política», añadió Ríos.
Sin embargo, cree que hay formas de hablarle al país que espera de ella un pronunciamiento. Recordó que así como lo hizo con la mesa de negociación entre el chavismo y la Asamblea Nacional de 2015, Machado podría fijar posición sin estar a favor del convenio, pero sin atacar a Estados Unidos.
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Es una decisión estratégica, dice Fernández
Para la analista Carmen Beatriz Fernández, CEO DdatastrategIA y PhD Comunicacion Pública, es «prudente» que la líder opositora mantenga ese silencio ante la rimbombancia del anuncio de Trump, quien vendió el acuerdo energético como una victoria de su gestión, aunque en el papel elevar la producción petrolera a la meta de 1,5 millones de barriles diarios como lo han planteado no es algo que ocurra en el corto plazo, lo que no cumplirá la promesa de Trump de bajar los precios de la gasolina en Estados Unidos.
«El no pronunciarse me parece cauto y prudente de su parte, habida cuenta de que es mucha la incertidumbre. Creo que Trump lanza ese tuit incendiario y pone a medio planeta a bailar al son de ese tuit, pero es un tuit que en realidad está en plena campaña», dijo vía Whatsapp.
Agregó que la agenda de Machado está centrada en la recuperación democrática, en el tema electoral, por lo que ella no quiere seguir una agenda sino liderarla, de allí que no haya reaccionado ante este anuncio.
«El no opinar de María Corina Machado pudiera estar ligado a una decisión estratégica de que ella quiere liderar la agenda de los temas y no seguir los temas. Su agenda es prodemocracia, a favor de lo electoral, centrada en las elecciones y la recuperación de la democracia en Venezuela. Reaccionar compulsivamente ante agendas que no son esas también tiene un costo», precisó.
Reiteró que Trump habla para su electorado MAGA en vista del riesgo de que pierda la mayoría parlamentaria en las elecciones de medio término, previstas para noviembre, con un tema central que es el precio de la gasolina y lo presenta como un triunfo de su gestión de que no costará nada para la Casa Blanca porque todo lo pondrá Venezuela.
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La transición desdibujada por intereses económicos
Mientras que Benigno Alarcón, fundador y exdirector del Centro de Estudios Políticos y de Gobierno de la UCAB (CEPyG-UCAB), pone más lejos la transición democrática, como ya lo habían estimado varios analistas consultados por El Pitazo.
«El acuerdo petrolero pasó del anuncio a una arquitectura verificable de control, gobernanza y asignación de rentas. Washington adquiere participación, derechos preferentes sobre la producción y poder de veto antes de que existan hitos políticos equivalentes. De hecho, la mesa de negociación pareciera continuar en el limbo con pausas que resultan difíciles de justificar y que comienzan a generar frustración entre los venezolanos», escribió en su cuenta de X, antes Twitter.
Advirtió que consolidar acuerdos económicos, especialmente petroleros, en un país sin estabilidad y creciente malestar social será contraproducente.
«Esta divergencia eleva el riesgo de que los nuevos intereses económicos choquen con las frustraciones sociales y se intente consolidar una estabilidad sin bases sólidas que puede colapsar en el mediano plazo», destacó.



