La administración del presidente Donald Trump incrementó la presión sobre el magnate petrolero de Florida y donante clave del Partido Republicano, Harry Sargeant III, con el objetivo de obligarlo a retirar de manera definitiva todas sus inversiones en Venezuela.
De acuerdo con una publicación de la agencia Bloomberg, la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) del Departamento del Tesoro congeló las operaciones de Bluewave Properties Ltd., una empresa offshore propiedad de Sargeant.
Fuentes cercanas a la medida indicaron que la firma fue sancionada por violar una orden ejecutiva de 2018 que bloquea los bienes de entidades vinculadas al gobierno anterior de Nicolás Maduro. De manera simultánea, el gobierno estadounidense otorgó al empresario una licencia especial que le permite realizar un proceso ordenado de desinversión en dicha filial.
De manera simultánea, el gobierno estadounidense otorgó al empresario una licencia especial que le permite realizar un proceso ordenado de desinversión en dicha firma.
Segundo mayor productor privado de petróleo en Venezuela
Bluewave Properties, que tiene su sede en las Islas Vírgenes Británicas, posee una participación minoritaria en North American Blue Energy Partners (NABEP). Esta corporación es el segundo mayor productor privado de petróleo en Venezuela, superada únicamente por Chevron Corp. Es responsable de procesar el crudo que posteriormente se transforma en el asfalto utilizado para pavimentar las calles de los Estados Unidos.
Aunque hasta el momento la firma no figura públicamente en la lista de sanciones del Tesoro, las fuentes confirmaron que la empresa ya opera bajo la premisa de estar formalmente bloqueada.
Durante años de profunda hostilidad diplomática, Sargeant, un expiloto de la Infantería de Marina estadounidense, se movió con total naturalidad entre el club de golf de Palm Beach de Donald Trump y el palacio presidencial en Caracas.
En ese periodo, fungió como un canal de comunicación clave entre ambos bandos, manteniendo reuniones regulares con Nicolás Maduro —actualmente bajo custodia de EE. UU.— y con la actual presidenta interina, Delcy Rodríguez. El ejecutivo aprovechó este acceso de alto nivel para intercambiar mensajes clave e, incluso, ayudar a liberar a rehenes estadounidenses retenidos en territorio venezolano en 2025.
Sin embargo, el rol de Sargeant dio un giro radical cuando la Casa Blanca tomó un control estricto sobre la política hacia Venezuela bajo un nuevo gobierno interino respaldado por Washington. En ese momento dejó al empresario sin el respaldo político del que gozaba. La tensión se hizo pública en febrero, cuando el propio Trump declaró en sus redes sociales que Sargeant no poseía ningún tipo de autoridad para actuar en nombre de los Estados Unidos.
Sin comentarios
Al ser consultados sobre esta medida de presión, tanto Harry Sargeant III como los voceros oficiales del Departamento del Tesoro declinaron emitir comentarios aclaratorios.
Por su parte, un funcionario de la administración Trump defendió las acciones señalando bajo estricto anonimato que la estrategia estadounidense para Venezuela se rige por un enfoque de tres fases: estabilización, recuperación y transición, bajo la promesa de continuar promoviendo inversiones únicamente transparentes y responsables en la región.
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