Caracas.- El polémico empresario venezolano Alejandro Betancourt reapareció este viernes 23 de octubre en un acto oficial en el estado Zulia junto a la encargada de la administración de Venezuela, Delcy Rodríguez, y el encargado de negocios de Estados Unidos en Venezuela, John Barrett. Se trata de su primera aparición en el terreno desde que se suscribió el pacto petrolero entre Washington, Pdvsa y North American Blue Energy Partners (Nabep), compañía que Betancourt dirige.
Durante la inspección a Petrozamora, en la Costa Oriental del Lago de Maracaibo, Betancourt tomó la palabra para exhibir cifras de extracción. “Hoy pudimos constatar con personal del Departamento de Estado, con el personal de Pdvsa, estuvimos en el módulo de compresión Bachaquero Lago 2, que vimos cómo estaba comportándose. Estamos viendo los avances en Bachaquero 3, en Ceuta 4, que esperamos que los próximos cuatro meses también se incorporen a la producción de Petrozamora", manifestó Betancourt, quien aseguró que se rompió un “récord de 115.000 barriles" y celebró los resultados como “logros para el país y para el acuerdo binacional entre los dos países".
Delcy Rodríguez afirmó que desde agosto se han suscrito 17 acuerdos orientados a “drenar 65.000 millones de barriles de la reserva de Venezuela, de los cuales ocho son campos verdes". Por su parte, John Barrett celebró la alianza y dijo que “Venezuela es un gran socio, un gran acuerdo y estamos muy entusiasmados y muy impresionados con todo el desempeño".
Sin embargo, la aparición pública desde Zulia consolida el cambio de perfil de Betancourt, un contratista señalado durante años por presunta corrupción que ahora funge como socio estelar en la nueva arquitectura petrolera binacional.
De Derwick a Nabep
La reaparición de Betancourt revive uno de los capítulos más cuestionados del manejo de fondos públicos en el país. Conocido como uno de los “bolichicos", Betancourt forjó su fortuna como accionista de Derwick Associates durante la emergencia eléctrica decretada entre 2009 y 2010 bajo el gobierno de Hugo Chávez.
Pese a carecer de experiencia en obras termoeléctricas, Derwick obtuvo a dedo cerca de una docena de contratos estatales por unos 2.000 millones de dólares. Investigaciones periodísticas y de organizaciones como Transparencia Venezuela documentaron que la firma subcontrató a la estadounidense ProEnergy Services facturando sobreprecios millonarios. En la planta de Picure, por ejemplo, el presupuesto de ProEnergy rondaba los 32,6 millones de dólares, pero Derwick cobró al Estado unos 79 millones.
Quince años después, la crisis eléctrica sigue castigando a la población, mientras los sobreprecios de aquella emergencia quedaron impunes judicialmente en el país.
A nivel internacional, Betancourt fue investigado en España y Suiza por presunto blanqueo de capitales vinculado al caso Atlantic, por un desfalco a Pdvsa de 4.850 millones de dólares. En Estados Unidos, su perfil generó alarma en el Congreso: senadores como Elizabeth Warren, Jeanne Shaheen, Jack Reed y Martin Heinrich lo describieron como “un oligarca venezolano que se enriqueció durante los regímenes de Chávez y Maduro", exigiendo al Departamento de Estado explicaciones sobre cómo este operador terminó convertido en el interlocutor privilegiado para el crudo venezolano.
Campos a dedo y un contrato blindado
La consolidación de Nabep en la industria energética arrastra denuncias de ilegalidad tanto en Caracas como en Washington. En primer lugar, la administración de Delcy Rodríguez adjudicó a Nabep bloques estratégicos en el lago de Maracaibo y la Faja del Orinoco de manera directa, sin licitación pública, al margen del Parlamento y violando normas de transparencia.
A ello se suman las alertas de Oikos Research. En un informe publicado en octubre, la consultora demostró que el pacto adolece de vicios de nulidad concurrentes. En Washington, la Oficina de Capital Estratégico (OSC) del Pentágono carece de mandato estatutario en la ley federal para adquirir participaciones de capital en empresas privadas (posee el 35 % de Nabep), recurriendo al artificio de penny warrants. En Caracas, el anuncio de la Casa Blanca de una concesión a 100 años vulnera la Ley Orgánica de Hidrocarburos, que fija un tope de 25 años prorrogables por 15 adicionales.
Para agravar el cuadro, una investigación de ProPublica desnudó los desequilibrios del contrato de 18 páginas firmado por los secretarios Marco Rubio y Pete Hegseth. El texto concede a Estados Unidos la opción de comprar el 20 % del crudo de Nabep a un precio preferencial de 30 dólares por barril y prioridad de compra durante 50 años.
ProPublica agregó que el acuerdo no contiene obligaciones vinculantes que garanticen los 200.000 millones de dólares en regalías e impuestos anunciados por la Casa Blanca para Venezuela. Asimismo, el pacto fue estructurado a través de una matriz en la jurisdicción opaca de Barbados con cláusulas que blindan a Betancourt como consejero delegado y fijan tribunales de Texas para resolver controversias, dejando los recursos nacionales bajo un esquema de opacidad empresarial y arbitraje foráneo.



