El alza del dólar acorrala a los venezolanos: precios en las calles se calculan a tasas superiores a 1.000 bolívares

La divisa estadounidense acumula un incremento superior al 184 % en lo que va de año, mientras el salario mínimo y la pensión equivalen a apenas 0,15 dólares al mes. En zonas como el mercado de Catia, Sabana Grande o el centro de Caracas, comerciantes calculan los precios con referencias muy superiores a la cotización oficial, afectando diariamente el poder adquisitivo

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En las calles del de Caracas, el precio del dólar es un tema recurrente. “¿Cuánto es en bolívares?", preguntan con preocupación muchos compradores ante productos con precios en divisas. Para muchos, salir a comprar se convierte cada día en un ejercicio de supervivencia, entre la necesidad de rendir los bajos ingresos y además buscar comercios donde calculen los precios según el dólar oficial.

“Eso va para arriba. Yo no sé a dónde va a llegar eso, pero es preocupante. Cada día todo aumenta, no solo a la par del dólar, siempre hay un vivo, y los sueldos los pagan a BCV», dijo un empleado público que pidió el anonimato.

El ciudadano, que consultaba precios de alimentos en el mercado de Catia, al oeste de Caracas, se mostró preocupado ante las diferentes tasas que utilizan los comerciantes para calcular sus precios.

“Es un trabajo adicional, porque no sabes si al final te va a alcanzar. En algunos cobran a euro, otros ya están calculando en 1.000 y 1.200, y así tampoco rinde la plata. Si yo tengo 20 dólares, quiero gastar 20 dólares, no 15", manifestó.

En los locales informales de Catia, el casco central caraqueño y Sabana Grande diversos productos básicos, ropa, entre otros, son cotizados tomando como referencia una divisa de entre los 1.000 y los 1.200 bolívares por dólar.

Esta brecha ahonda el deterioro financiero de las familias. Para un trabajador o un pensionado, cobrar a tasa oficial implica que, al intentar abastecerse en la economía informal o en comercios que adaptan sus tarifas a los costos de reposición de calle, el dinero pierde de forma automática su valor de compra inicial. Por otro lado, los comercios que cobran a tasa oficial, no necesariamente utilizan el dólar como moneda de referencia, algunos calculan según la tasa euro.

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Los ciudadanos manifestaron preocupación por el aumento continuo del dólar | Foto: El Pitazo

Pensionados y salarios a la baja

La pérdida de capacidad de compra castiga a los trabajadores y pensionados. El salario mínimo mensual y las pensiones otorgadas por el Instituto Venezolano de los Seguros Sociales (IVSS) continúan congelados en 130 bolívares desde marzo de 2022. Con el indicador oficial rebasando los 857 bolívares por dólar, hasta este 28 de septiembre, ese ingreso legal se redujo a apenas 0,15 dólares mensuales.

“Yo creo que el dólar cierra por encima de los 1.500 bolívares, por decir poco y en la calle lo cobrarán hasta en 2.000″, señaló el pensionado César Vargas.

La estimación de Vargas coincide con la incertidumbre que reina entre los adultos mayores, cuyos ingresos mensuales, a los que se suman los 70 dólares del bono que perciben a través del sistema Patria, resultan insignificantes al ser contrastados con las mediciones del costo de la vida.

De acuerdo con el reporte correspondiente al mes de agosto presentado por el Centro de Documentación y Análisis Social de la Federación Venezolana de Maestros (Cendas-FVM), una familia de cinco personas necesitó 755,36 dólares para adquirir la canasta alimentaria básica de 60 productos. El monto registró un incremento del 3,77 % respecto a los 727,89 dólares requeridos en julio.

Bajo estas cifras, el salario mínimo de 130 bolívares apenas alcanza para cubrir el 0,02 % del costo total de los alimentos indispensables para la nutrición de un hogar. El informe del Cendas-FVM precisa además que solo para cubrir el gasto de agua potable embotellada se requieren unos 12,47 dólares al mes calculados a la tasa del BCV. Aunque el Ejecutivo mantiene la política de otorgar asignaciones a través del Sistema Patria, estos pagos no forman parte del salario ni computan para las prestaciones de ley, dejando desamparados a los pensionados que no perciben la totalidad de dichos complementos.

Comerciantes: entre compras directas y cobros informales

El impacto de la devaluación del bolívar y la distorsión del tipo de cambio se percibe de forma distinta en cada negocio. Por un lado, hay locales con acceso directo a distribuidores de fábrica, que pueden mantener sus precios según el dólar oficial, y, por otro, revendedores que deben pagar la mercancía a tasas superiores.

“Lo que pasa que somos compradores directos de cada marca que representamos aquí, entonces, el volumen que compramos nos permite hacer las ventas a la misma base de compras que tenemos, a BCV", explicó una comerciante de una feria escolar en Sabana Grande. La vendedora explica que la rápida rotación de los productos les permite reponer el inventario a tiempo sin registrar pérdidas.

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Pero unos metros más adelante, una vendedora de ropa explicó que la mercancía que adquiere la calculan a distintas tasas, y la oficial es la menos frecuente, por lo que se ve obligada a fijar los precios de sus productos calculando la divisa entre los 1.000 y 1.200 bolívares para asegurar la subsistencia de su negocio.

“Y no le estoy ganando nada. Esta camisa la vendo en cinco dólares, y lo que le gano es uno cuando mucho. A las más caras, este conjunto de 35, por ejemplo, le gano dos, y así. Imagínate si cobro a BCV", dijo la comerciante.

Los 130 bolívares de salario mínimo y pensión equivalen a 0,15 dólares | Foto: EFE

El incremento acelerado del dólar

El precio del dólar que publica el Banco Central de Venezuela ha acelerado su paso a lo largo de septiembre, hasta cerrar este lunes 28 en 857,88 bolívares. La cifra representa un incremento de 62,89 bolívares en poco más de tres semanas, equivalente a un alza del 7,91 % en comparación con los 794,99 bolívares reportados al cierre de agosto. Este ajuste representa una depreciación de la moneda nacional del 7,33 % en lo que va de septiembre.

La divisa estadounidense dio un salto desde los primeros diez días del mes, cuando la divisa superó la marca de los 800 bolívares al escalar de 794,99 a 827,74 bolívares entre el 31 de agosto y el 10 de septiembre. Entre el 11 y el 15 de septiembre la tasa sumó otros 9,72 bolívares al pasar de 832,48 a 842,20 bolívares.

Al examinar el comportamiento acumulado en 2026, el tipo de cambio oficial reporta una subida del 184,66 %, tras iniciar el año en 301,37 bolívares. Este movimiento se traduce en una pérdida del 64,87 % del valor del bolívar frente al dólar estadounidense en casi nueve meses.

El mercado cambiario oficial también muestra la presión sobre otras monedas. El euro se cotizó el lunes 28 de septiembre en 974,71 bolívares, luego de iniciar el mes en 926,55 bolívares, lo que representa un alza del 5,64 % en el transcurso de septiembre.

Aunque el dólar continúa siendo la divisa de uso generalizado para las transacciones diarias, comerciantes y prestadores de servicios apelan de forma creciente a la moneda europea como referencia alternativa para blindar las estructuras de costos.

En Sabana Grande los buhoneros calculan los precios en 1.000 y 1.200 bolívares | Foto: El Pitazo

Las proyecciones: devaluación y fragilidad financiera

Las firmas de análisis financiero y los economistas advierten que la presión sobre el tipo de cambio continuará durante el último tramo del año debido a la expansión monetaria y la fragilidad de las expectativas del mercado.

La consultora Econométrica estima que la tasa oficial del BCV podría finalizar el año 2026 alrededor de los 1.270 bolívares por dólar. En cuanto al mercado paralelo, las proyecciones de la firma ubican la divisa entre 1.400 y 1.440 bolívares para el cierre de diciembre.

Por su parte, la firma Síntesis Financiera proyecta un tipo de cambio oficial cercano a los 1.070 bolívares al término del año.

«Es un sistema muy frágil. El tipo de cambio de mercado se puede disparar en condiciones sin que inclusive el Banco Central necesariamente aumente la cantidad de creación de dinero, porque es un equilibrio de expectativas muy frágil», apuntó Francisco Ibarra, economista y director de la consultora Econométrica.

Ibarra explicó que el incremento constante de la liquidez monetaria —con medios de pago que aumentan a ritmos de dos dígitos cada cuatro semanas— alimenta la búsqueda de divisas para resguardar el patrimonio. Esta dinámica genera un mecanismo cambiario que actúa como una forma de financiamiento indirecto que castiga el salario de los trabajadores, al cobrar en bolívares a tasa oficial pero enfrentar precios fijados con referentes muy superiores.

Para intentar contener la inflación y frenar el avance de la divisa, el Banco Central de Venezuela aplica un giro en su estrategia monetaria mediante la contracción de la oferta de divisas y una fuerte restricción del crédito bancario. Datos de la firma Ecoanalítica indican que septiembre cerraría con una liquidación de divisas cercana a los 1.400 millones de dólares, lo que supone una caída del 37 % respecto a julio. Esta oferta cubre apenas el 93 % de los 1.500 millones de dólares mensuales que requiere el mercado para satisfacer la demanda de importaciones no petroleras, abriendo la puerta a mayores presiones sobre el precio del dólar.

A esta menor liquidez en divisas se suma un endurecimiento en las condiciones financieras, ya que, con el 73 % de los depósitos bancarios inmovilizados mediante el encaje legal, el BCV fijó administrativamente una tasa mínima del 16 % para créditos indexados y elevó los rendimientos mínimos de ahorro e intereses para los bancos. Frente a este escenario, el tipo de cambio oficial se ubica 11,5 % por debajo del mercado paralelo, donde ronda los 968 bolívares por dólar.

“Entendemos y compartimos el objetivo de estabilizar el tipo de cambio y reducir la inflación. Pero intentar defender un tipo de cambio cada vez más alejado del mercado mediante menos crédito, tasas administradas y un encaje de 73 % puede terminar generando nuevas distorsiones", señaló Alejandro Grisanti, economista y director de la firma Ecoanalítica, quien advirtió que la brecha cambiaria hace más complejo el panorama para el cierre de año e insistió en evaluar la eliminación del control de cambio que se mantiene de facto.

“Con un diferencial de esta magnitud, insistimos en que el BCV debería plantearse seriamente la eliminación del control de cambio, especialmente cuando estamos entrando simultáneamente en un período de menor oferta de divisas y mayor demanda estacional (…) La oportunidad para eliminar el control de cambio existe. Cuanto mayor sea la brecha entre el oficial y el mercado, más costoso será hacerlo después", escribió Grisanto en su cuenta de X.

Especialistas advierten que, sin una reforma estructural que fortalezca el ingreso real, genere empleos formales y logre estabilizar la liquidez monetaria, la brecha entre el dólar oficial del BCV, las cotizaciones de calle de hasta 1.200 bolívares y el costo de la canasta alimentaria seguirá marcando el día a día de millones de venezolanos que intentan hacer rendir sus bolívares.

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