Caracas.- La tasa de cambio oficial en Venezuela podría cerrar 2026 alrededor de los 1.270 bolívares por dólar, de acuerdo con las proyecciones de Econométrica.
Francisco Ibarra, economista y director de la consultora, explicó durante una entrevista con Román Lozinski en Circuito Éxitos que el escenario cambiario mantiene un alto nivel de incertidumbre. Las estimaciones también apuntan a una mayor cotización en el mercado paralelo. Bajo ese escenario, el dólar podría ubicarse entre 1.400 y 1.440 bolívares al finalizar el año.
Ibarra vinculó estas perspectivas con el comportamiento de la liquidez en Venezuela. Según explicó, los medios de pago registran incrementos de dos dígitos cada cuatro semanas, una dinámica que mantiene la presión sobre el mercado de divisas.
“Es un sistema muy frágil. El tipo de cambio de mercado se puede disparar en condiciones sin que inclusive el Banco Central necesariamente aumente la cantidad de creación de dinero, porque es un equilibrio de expectativas muy frágil".
La consultora plantea sus proyecciones bajo el supuesto de que no ocurrirán cambios significativos en las políticas monetaria y fiscal durante los próximos meses.
El crecimiento de la liquidez puede aumentar la demanda de dólares y generar nuevas presiones sobre el tipo de cambio. Ibarra destacó además el peso que tienen las expectativas en un mercado que puede reaccionar con rapidez ante cualquier cambio en la percepción de los agentes económicos.
El comportamiento del dólar también tiene consecuencias directas sobre los consumidores. Una mayor cotización de la divisa puede trasladarse a los precios de bienes y servicios, especialmente en una economía donde buena parte de las transacciones y referencias comerciales utilizan el dólar como unidad de cálculo.
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Venezuela crecería 8 %, pero todavía lejos de recuperar los niveles de 2013
Econométrica también proyecta una expansión cercana al 8 % del producto interno bruto (PIB) venezolano al cierre de 2026.
Aunque la cifra supera algunas previsiones realizadas durante los primeros meses del año, Ibarra considera que ese crecimiento todavía resulta insuficiente para recuperar los niveles de actividad económica por habitante registrados en 2013.
El economista también señaló que Venezuela mantiene una recuperación desigual entre sectores. La actividad petrolera concentra buena parte del dinamismo reciente, mientras otras áreas todavía no muestran una expansión comparable.
La industria de los hidrocarburos recibe principalmente capital de empresas privadas que mantienen operaciones en el país. Para Ibarra, la recuperación petrolera necesita inversiones de gran magnitud, recursos que actualmente el sector público no puede aportar en los niveles requeridos.
Por esa razón, el desempeño de la industria depende en buena medida de la llegada de capital privado, aunque la incertidumbre y la lentitud de algunos acuerdos condicionan el ritmo de expansión.
“La inversión por ahora está únicamente circunscrita al área de petróleo y algunas otras áreas… Que son las cosas que uno todavía ve donde se ve algo de dinamismo, pero ese dinamismo necesitamos como país que sea extendido, que no esté enfocado solamente en ciertos sectores y que es lo que, a la larga, va a permitir de verdad la recuperación económica".
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El tipo de cambio también golpea los salarios
El comportamiento del dólar tiene otra consecuencia sobre los trabajadores venezolanos: afecta la capacidad de compra de los ingresos.
Ibarra explicó que el mecanismo cambiario termina funcionando como una forma de financiamiento indirecto que perjudica el poder adquisitivo. Los salarios suelen tomar como referencia la tasa oficial, mientras que los precios de productos y servicios pueden incorporar cotizaciones superiores.
Esa diferencia genera una brecha entre los ingresos y el costo real de vida. Cuando el tipo de cambio aumenta, los trabajadores necesitan más bolívares para adquirir productos cuyos precios responden a referencias cambiarias distintas.
El escenario plantea así una presión adicional sobre los salarios, incluso cuando la economía registra crecimiento en términos del PIB.
Para Ibarra, una reforma laboral tendría que formar parte de una estrategia económica más amplia. La expansión del petróleo, por sí sola, no garantizaría una recuperación generalizada si otros sectores productivos no consiguen atraer inversión y generar nuevos puestos de trabajo.
Las proyecciones de Econométrica dibujan así un escenario con crecimiento económico, pero también con desafíos importantes: mayor presión cambiaria, pérdida de poder adquisitivo, concentración de la inversión y dificultades para ampliar el empleo formal.
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