No pudo llegar a la ceremonia para recibir el Premio Nobel de la Paz en Oslo; pero la madrugada de este 11 de diciembre, la líder opositora María Corina Machado salió al balcón del Grand Hotel en la capital noruega para saludar a la diáspora venezolana que la aguardó con gran expectativa durante al menos dos días.
Este 12 de diciembre, la ganadora de las primarias 2023 ofreció sus primeras declaraciones a la prensa en las que admitió que recibió ayuda de Estados Unidos para salir, pero que regresará a Venezuela “para entregarle su premio”, en alusión al galardón que reconoce su lucha por el retorno de la democracia y del respeto a los derechos humanos a su país natal.
Tras su llegada a Oslo, el entusiasmo de seguidores por verla a salvo y junto a su familia, los vítores, saludos, abrazos y también críticas iniciales por su salida del país, son inevitables nuevas expectativas e interrogantes. ¿Qué viene ahora? ¿Qué significa su aparente exilio? ¿Podrá regresar a Venezuela? ¿Cuándo?
Analistas consultados por Efecto Cocuyo descartan que sea un “exilio similar” al del expresidente interino, Juan Guaidó, y del exdiplomático Edmundo González Urrutia, por lo diferente de las circunstancias. También desestiman que el chavismo quede “más relajado” con su partida.
Sobre un posible regreso de la líder política a Venezuela consideran que puede estar atado a una estrategia de cambio político coordinada o no con el gobierno estadounidense, que incluyen negociaciones con apoyo internacional.
Salida estratégica
“La salida de María Corina es, ante todo, un movimiento de alta carga estratégica, no una retirada. Ocurre en el momento en que EEUU eleva la presión militar y legal contra el régimen de Maduro, cuando la comunidad internacional reconfigura su postura y actores regionales -incluido Colombia- empiezan a exigir garantías electorales reales. Lejos de debilitar su liderazgo, su llegada a Oslo la consolida como interlocutora internacional válida en un escenario donde la transición venezolana dejó de ser un tema doméstico y pasó a ser un asunto hemisférico de seguridad”, sostiene el consultor político Luis “Toty” Medina Gil.
A su juicio, solo se puede sentir temor de que se repita la historia de Guaidó o González Urrutia, entre otros opositores que tuvieron que irse, si su llegada a Oslo se interpreta como un exilio definitivo.
Considera que en el caso de la Premio Nobel de la Paz el contexto es distinto, es decir, sale mientras crece la presión externa, no cuando se retrae, y sale hacia un espacio de mediación internacional, no hacia la irrelevancia política. Asimismo, afirma que la legitimidad interna de la exdiputada y su conexión con la ciudadanía no se han erosionado y que más bien se amplifica con su capacidad de influir desde un escenario de negociación real.
“En términos estratégicos, su viaje es un indicador de que el tablero se está moviendo hacia una fase de definiciones. Su salida, lejos de cerrar el ciclo político, lo acelera”, señaló el fundador de la Asociación Venezolana de Consultores Políticos.
Machado aseguró en el encuentro con medios venezolanos e internacionales que era su «deber» ir por el premio «para llevarlo de vuelta a los venezolanos». Prometió que volverá «pronto» a su país, “lo antes posible» y «cuando se den las condiciones propicias» para su seguridad.
De momento, no hay fechas ni detalles.

No alimenta desesperanza
La primera mirada de la politóloga Nastassja Rojas es que la llegada tardía de Machado a Noruega y la preocupación del comité, familiares y asistentes en Oslo, por su seguridad, sirvieron para denunciar al mundo la persecución y represión política que padece la disidencia en Venezuela y en general la violacion de derechos humanos por parte de la administración de Maduro.
“Algo que ha tratado de hacer María Corina Machado, desde antes del 28 de julio, con los anuncios, es que van con el día a día, sin anticiparse o al menos sin decirlo públicamente. En estos momentos no creo que su salida esté alimentando la desesperanza, porque es un escenario de gran visibilidad y muy importante porque puede tener acercamientos con distintos actores de la comunidad internacional”, expresó.
La también internacionalista coincide con Medina Gil en que la salida de Machado de Venezuela se da en un contexto distinto al de otros opositores como Leopoldo López, Guaidó o González Urrutia.
“Ha construido una confianza muy fuerte con la población venezolana que confía en cada una de las decisiones que ella toma y que son adecuadas para el proceso político”, añadió.
El chavismo tildó de “fracaso” el “show de Oslo” por la inasistencia de Machado, que la vicepresidenta Delcy Rodriguez atribuyó al “miedo” y por supuestas protestas contra la entrega del Nobel de la Paz a la opositora. Tanto Maduro como Rodríguez señalaron que el premio estaba “bañado en sangre”.
El mes pasado, el fiscal general, Tarek William Saab, advirtió que de salir de Venezuela, Machado sería considerada “prófuga” por estar en curso investigaciones en su contra por delitos como traición a la patria por “llamados a la invasión” de Venezuela.
¿Podrá regresar?
“En términos estrictamente políticos, sí existe la posibilidad de que regrese, pero su retorno dependerá de factores que no controla totalmente: la evolución del conflicto entre EEUU y el régimen de Maduro, el grado de riesgo físico-personal y la apertura -o cierre- de canales de negociación con garantes internacionales”, responde Medina Gil.
Señala que un inmediato retorno de la opositora sería “extremadamente arriesgado”, por lo que ningún actor internacional serio -afirmó- esperaría que Machado vuelva sin mínimas garantías, es decir, un eventual regreso estaría condicionado a cambios políticos específicos.
“Desde el punto de vista simbólico, un eventual regreso sería un punto de inflexión y por eso el régimen de Maduro intentará impedirlo o encarecerlo. Lo que sí está claro es que María Corina Machado no ha roto con su base social y su narrativa de retorno tiene un valor movilizador importante”, sostuvo el consultor político.
Para Rojas, hay que tomar en cuenta que los planes políticos en la actual coyuntura pueden cambiar rápidamente, por lo que un eventual regreso de Machado podría ocurrir en similares circunstancias que su salida: en medio de la incertidumbre sobre el cómo y el cuándo.
“Los venezolanos no están esperando un exilio similar al de Guaidó y al de Edmundo González, son condiciones bien complicadas y que juega un poco con este nivel represivo que ha aumentado por parte del régimen de Maduro”, añadió.

¿El chavismo se queda más tranquilo?
La noche del 11 de diciembre, el ministro del Interior y Justicia, responsable de la seguridad en Venezuela, Diosdado Cabello, aseguró, sin dar detalles, que “pusieron” a Machado en Europa.
“Si supieran cómo fue eso (…) Yo solo puedo decir que nosotros la pusimos en Europa, pero nada más”, dijo en su programa semanal por el canal del Estado, VTV, alimentando intrigas sobre una salida del país de la opositora negociada con Miraflores.
Pero el consultor político descarta que haya habido conversaciones de por medio para facilitar el traslado y salida de Machado del territorio nacional, por lo que la operación parece haber tomado por sorpresa a la administración de Maduro, tal como ocurrió con la salida de los cinco miembros de Vente Venezuela de la embajada de Argentina en Caracas, en el mes de mayo.
“Una lideresa-opositora de peso moviéndose con libertad fuera del país, en un escenario internacional volcado hacia la presión y la negociación, evidencia que el régimen no controla todos los factores. Eso erosiona su capacidad de mostrarse fuerte hacia dentro y hacia fuera. La salida de María Corina no deja al gobierno más relajado; lo deja más incómodo y expuesto (…) No es un alivio para Maduro, sino un recordatorio de que su margen de maniobra se reduce mientras aumenta la legitimidad internacional de su adversaria”, subrayó Medina Gil.

Las primeras informaciones, filtradas por el Wall Street Journal, apuntan a que Machado abandonó el país en una embarcación «discreta», el pasado martes 9 de diciembre, rumbo a Curaçao, y de allí habría seguido su periplo (se desconoce qué países tocó) hasta Noruega. El retraso que le impidió finalmente llegar a tiempo de recibir en persona el Nobel habría resultado de malas condiciones meteorológicas en la zona.
Rojas coincide en parte en el probable elemento sorpresa en la salida de Machado, en el sentido de que el gobierno sí lo esperaba y por eso se adelantaron a afirmar desde antes que Machado ya no estaba en el país, pero no manejaban todas las opciones. Esto, sostuvo, puede generar una sacudida interna en el chavismo.
“Seguramente ahora tendrán los ojos muy puestos sobre la agenda de María Corina afuera, con quiénes se reúne, qué va a hacer y cada uno de sus pasos, por eso también se habla de un tema de seguridad en cualquier lugar donde se encuentre”, añadió.

