Efecto de lo inevitable y desafío al control: lo que genera anuncio de viaje de Machado para recibir Premio Nobel
Comité del Premio Nobel dice esperar asistencia de Machado a ceremonia del 10 de diciembre

La líder opositora María Corina Machado dijo que viajará a Oslo, Noruega, para recibir personalmente el Premio Nobel de la Paz 2025 que ganó el pasado 10 de octubre, en reconocimiento a su lucha democrática en Venezuela. También pidió a presidentes como Daniel Noboa, de Ecuador, y José Raúl Mulino, de Panamá, que la acompañen a recibir el galardón.

El anuncio ha generado interrogantes sobre la intención del mismo, a sabiendas de que uno de los objetivos del chavismo es que la dirigente de Vente Venezuela abandone el país para terminar de neutralizar al liderazgo que condujo a la victoria electoral del 28 de julio de 2024. También apuesta sobre la inminencia de un cambio político y hasta una “negociación” que le permitiría a la exdiputada salir y regresar al territorio nacional sin inconvenientes. 

Desde el poder también se enviaron mensajes contradictorios, al advertir el fiscal Tarek William Saab que si Machado sale de Venezuela será declarada “prófuga” por estar involucrada en varias investigaciones penales por “conspiración, instigación al odio, terrorismo”, así como llamados a “invadir el país”.  

Politólogos consultados por Efecto Cocuyo hablan de un doble efecto que busca crear el optimismo de Machado por ir a buscar el Nobel en la ceremonia del 10 de diciembre, con el apoyo de Jefes de Estado, tanto en las filas opositoras como en las chavistas. También se señalan los riesgos de que los resultados, una vez más, no sean los esperados. 

Desafío a la narrativa oficial

“Con el viaje a Oslo, María Corina Machado activa el efecto de inevitabilidad: al hablar del Nobel como un hecho consumado, reduce la disonancia cognitiva de sus seguidores: “Si ella va tan tranquila, es porque el cambio viene”. Al mismo tiempo provoca en las audiencias oficialistas  ansiedad anticipatoria de pérdida de estatus porque ese Nobel convierte a la víctima en un personaje de notoriedad internacional. La narrativa oficial se engatilla en un dilema de reactancia: si la deja salir, confirma una posible debilidad; si la apresa, dispararía una posible empatía mundial y una potencial culpa moral interna”, señala el politólogo, Joaquín Ortega. 

El pasado 14 de noviembre, el Comité Nobel noruego confirmó que Machado viajará a Oslo para recibir el premio. Sin embargo, el líder del Comité, Jørgen Watne Frydnes, advirtió que se trata de un “viaje peligroso” por posibles intenciones del  régimen de Venezuela “por quitársela de en medio». Dichas declaraciones contrastan con lo expresado por Machado un mes antes, al condicionar su viaje a la salida del poder de Maduro por “amenazas directas contra su vida”. 

Este anuncio desafía la narrativa de Maduro y su grupo sobre su control absoluto. La situación en la embajada de Argentina y el grupo de las guacamayas -que por cierto anunciaron que también irán a Oslo – que logró salir a pesar del asedio y de haberlos convertido en rehenes,  fracturó la percepción de que la cúpula, a través de sus cuerpos de inteligencia, saben y controlan todo (…) Esta es una declaración personal, pero también refleja la certeza de que la libertad y la democracia en Venezuela son posibles y que su lucha la trasciende: no es individual, sino colectiva”, es la lectura de una politóloga que pidió mantener la reserva de su nombre para esta nota. 

A juicio de la también investigadora, el anuncio de Machado fortalece su papel como figura unificadora, subraya que la lucha por la libertad de Venezuela continúa, inclusive bajo todas estas amenazas y presiones y proyecta su mensaje de transición indetenible.

¿Miraflores quiere que se vaya? 

Ambos politólogos consideran que la amenaza del fiscal, además de victimizar a Machado y reafirmar la vulnerabilidad de la disidencia en general, no es creíble, por lo que también deben calcular el riesgo de cualquier acción en su contra. 

“Es una táctica de manual de terror psicológico diluido: la amenaza es vaga y reversible, diseñada para activar aversión a la pérdida irreversible en María Corina -su exilio permanente es igual que abandonar  la lucha en Venezuela – Al mismo tiempo intenta inducir parálisis por análisis en su entorno. Sin embargo, al verbalizarlo, la narrativa oficial le regala a Machado el rol de víctima sacrificial, lo que aumentaría la polarización moral y la cohesión opositora por indignación”, sostiene Ortega. 

Desde la perspectiva de la politóloga, en momentos de tensiones militares con EEUU, tener a Machado fuera del país le generaría a Miraflores una pérdida de capacidad de influencia sobre la líder opositora, reconocida internacionalmente como el principal actor político de Venezuela. Por lo que más bien considera que la permanencia de la Premio Nobel de la Paz 2025, aun en la clandestinidad, es más conveniente para la administración de Maduro, por ahora.

Este lunes 24 de noviembre, Cabello fue consultado por la prensa de medios del Estado sobre el eventual viaje de la Nobel de la Paz 2025. Al respecto, el número dos del chavismo ironizó con el hecho de que Machado quiere cobrar “el millón de dólares” para salir a disfrutar y aprovechar el dinero por la época decembrina. También tildó de “chulos” y “flojos” a  Jefes de Estado como el de Ecuador, Daniel Noboa, que han expresado disposición a acompañarla.

“Todo eso está por verse, si es verdad. Ojalá consigan pasaje para viajar”, se limitó a decir Cabello. 

Recientemente, el presidente panameño dijo haber sido invitado por Machado al recibimiento del Nobel y expresó su deseo y emoción de poder acompañarla por ser una “guerrera de la democracia”.

Vente Venezuela convoca a movilización mundial el 6 de diciembre

Marchas por la paz  y la libertad 

Vente Venezuela también ha convocado a marchas “por la paz y la libertad”, el 6 de diciembre, en diferentes países con el propósito de que el Nobel se convierta en un «megáfono internacional» que visibilice la «resistencia cívica del pueblo venezolano y legitime la ruta electoral escogida en 2024».

El llamado de Vente es a un tiempo simbólico y estratégico. Internamente, es principalmente una movilización simbólica y de valores: existe un compromiso de la sociedad con la democracia, un llamado a fortalecer la unidad de quienes viven bajo amenaza y mantener viva la esperanza. Externamente, busca conectar a los millones de venezolanos que se han visto forzados a migrar, reconociendo no solo a la diáspora sino también el ambiente de represión radical y de terrorismo de Estado que hay dentro de Venezuela”, apunta la politologa.

Para Ortega, la convocatoria es un ritual de reencuadre y de refrescamiento de narrativas que busca transformar la derrota de no poder acceder al poder en una victoria moral, intentar restaurar la eficacia colectiva percibida y romper el ciclo de parálisis por miedo. 

“La joya de la corona, es decir, el premio Nobel, funge como un ancla que mantiene la ilusión de éxito político opositor vivo y tolerable, frente a una realidad económica intrasegable”, añadió el profesor de la Universidad Central de Venezuela.

Persiste campaña de intriga 

A casi año y medio de los comicios presidenciales del 28 de julio de 2024 y más de tres meses del despliegue militar de Estados Unidos en el Caribe, Machado mantiene un discurso de intriga que no suelta prenda sobre estrategias y acciones tras bastidores, pero alienta expectativas sobre un cambio político inminente pero sin plazos. Su anuncio de viaje a Noruega es una muestra.

“Es una estrategia de creación de dos sesgos simultáneos: en las audiencias oficialistas crea un hipertareísmo, una hipervigilancia paranoide que desgasta. Cada rumor podría provocar purgas, más desconfianza y desgaste interno. En la narrativa de la oposición crea sesgo de confirmación más euforia anticipatoria. Los mensajes ambiguos, el algo está pasando, activan altas dosis de dopamina de esperanza sin necesidad de pruebas, manteniendo la movilización emocional a bajo costo”,  analiza Ortega. 

El mayor riesgo de mantener esa estrategia -advirtió- es que la esperanza repetida sin cumplimiento, genera el esquema de la “fatiga profética», mermando la credibilidad del liderazgo opositor.

“Son mensajes que combinan intriga, expectativas, pero no hay detalles explícitos. Eso proyecta que posee no solo información, sino interlocución con actores que trascienden lo nacional y lo inmediato. También transmite que la situación venezolana no está aislada y es relevante. Nos dice que el liderazgo tiene una lectura privilegiada del momento político y que están conectados con dinámicas nacionales e internacionales que el ciudadano común todavía no puede conocer. Eso crea una especie de halo de expectativa, refuerza su liderazgo y tiende a cohesionar emocionalmente a quienes buscan señales de avance como motivos de esperanza”, opina la politóloga. 

Pero también alerta sobre los riesgos, entre ellos, un nivel de estrés político muy alto y si esa intriga, añade en coincidencia, se llegara a percibir  desconectada de resultados o se extiende demasiado pudiera erosionar la credibilidad. De momento, aclara, la ciudadanía se identifica con los grandes costos y riesgos asociados a su liderazgo y comprende que también se trata de un esfuerzo colectivo para lograr un cambio político.