Septiembre llegó, y en pocos días Venezuela tendrá su regreso a clases para el periodo 2025-2026, un momento de ilusión y desafíos para miles de niños, niñas y adolescentes que dan un paso más en su camino escolar y de gran incertidumbre para muchos padres y representantes.
Este reporte resume sugerencias y consejos de expertos en Educación, que, entrevistados por Efecto Cocuyo, brindaron sus experiencias para que esos alumnos y sus padres estén preparados para el nuevo reto que afrontarán:
Preparación emocional
Patricia Benítez, madre de un adolescente, habitante de Paulo VI del municipio Sucre del estado Miranda, afirma que siempre dedica las semanas previas al primer día de clases a hablar con su hijo sobre lo que le espera en el nuevo curso que protagonizará.
“Le cuento cómo será conocer nuevos amigos y aprender cosas interesantes. Eso lo emociona; más ahora que va a segundo año de bachillerato”, dice mientras dobla el uniforme que usará su representado.
Sobre ello, la psicóloga infantil Ana Rodríguez, orientadora de un colegio privado, enfatiza la importancia de escuchar: “Los niños y adolescentes pueden sentir ansiedad por el cambio de grado. Hay que preguntarles qué les preocupa y validar sus emociones. Eso les da seguridad”.

Cómo retomar hábitos y rutinas
La experta recomienda actividades como dibujar cómo imaginan su primer día o leer cuentos sobre la escuela para los más pequeños. Para adolescentes, Rodríguez sugiere fomentar metas personales: “Que se propongan algo concreto, como mejorar en una materia o unirse a un club escolar”.
Asimismo, la psicóloga invita a retomar los hábitos y rutinas, como acostarse temprano y despertarse no tan tarde, de manera gradual y varios días antes del primer día de clases.
«Esos niños que en vacaciones se acostumbraron a despertar luego de las 9 o 10 de la mañana pueden estar más reacios; pero poco a poco pueden retomar esa rutina y no sufrir los primeros días de clases», añadió.
Alumnos, padres y docentes en paz
Con ese inicio del año escolar a la vuelta de la esquina, la profesora Luisa Pernalete, coordinadora de Educación para la Paz de Fe y Alegría, subraya la importancia de la educación en paz y comparte estrategias para hacer de este nuevo ciclo escolar una oportunidad de cambio y resiliencia.
Pernalete recuerda que “sin educación, no hay presente ni futuro para los niños, niñas, adolescentes y jóvenes, ni para el país”. Al citar a Nelson Mandela y a Malala, enfatiza que la educación es la solución para transformar realidades. Invita a los docentes a reconocer su valor, incluso en un contexto donde los bajos salarios desmotivan, porque “sin maestros no hay escuela”.
La experimentada docente sugiere a los educadores reflexionar sobre su estado emocional y profesional. “¿Estamos cansados? ¿Queremos seguir educando? ¿Nos gusta nuestro rol actual?”, plantea. Propone considerar cambios de grado, materia o enfoque si es necesario, y buscar el apoyo de equipos directivos para explorar nuevas oportunidades.

La profesora recomienda también analizar qué funcionó bien y qué no en el ciclo pasado. “Echarse flores por los logros es válido e inteligente”, afirma, al igual que identificar errores para aprender de ellos. Esta autoevaluación fomenta la resiliencia, clave en la profesión docente.
Pernalete destaca la importancia de valorar no solo a los docentes, sino también al personal administrativo y obrero. “Son esenciales para el funcionamiento de la escuela”, subraya, animando a proponer mejoras colectivas que involucren a todos los actores del centro educativo.
La educadora invita a los docentes a compartir sus temores sobre el nuevo año escolar, desde los reales hasta los imaginados. “Miedo compartido toca menos por cabeza”, dice.
La profesora aboga por incluir a los padres y representantes como aliados clave. Programas como el curso de Madres Promotoras de Paz de Fe y Alegría, que capacita a las madres para mejorar su rol y apoyar a otros niños, son ejemplos de iniciativas que fortalecen la comunidad educativa y mejoran el rendimiento escolar.
Pernalete insiste en la necesidad de formación continua, no solo en tecnología, sino en estrategias para crear ambientes amigables, fomentar la convivencia pacífica y prevenir la violencia.
La especialista concluye con un mensaje de esperanza: “Soñamos con aulas llenas y salarios dignos; pero mientras tanto, nuestra profesión nos da la oportunidad de hacer el bien de muchas maneras. No la desperdiciemos”.
Su llamado es claro: a pesar de las dificultades, la educación sigue siendo el camino para transformar Venezuela, y todos podemos sumarnos a esta misión.

