Han pasado 19 días desde que el pasado 8 de enero se instaló un campamento con 19 carpas en los alrededores de la comisaría de la Policía Nacional Bolivariana (PNB) ubicada en Boleíta, al este de Caracas. Este martes 27 de enero, después de dos meses de no saber nada de sus seres queridos, funcionarios de seguridad permitieron el acceso a los familiares de varios presos políticos.
Venidas desde Maracaibo, Cumaná, Ciudad Bolívar, Caracas y el estado Miranda, las madres, esposas y hermanas de los detenidos por motivos políticos pudieron visitarlos, llevarles paquetería (comida, ropa y productos de higiene). Algunos de los familiares también pudieron corroborar después de dos meses de desaparición forzada que su familiar se encontraba efectivamente detenido en esta sede de la PNB.
“Los vimos, pudimos conversar con un grupo completo y estábamos sentados todos en la mesa con nuestros familiares. Todos entramos la comida y se la llevaron a su celda duramos como media hora”, explicó una de las madres, quien prefirió mantenerse en anonimato por medidas de seguridad de sus familiares.
Los familiares pudieron ingresar al recinto policial en lotes de entre 8 y 10 personas. Mientras los funcionarios de la PNB mantenían el cerco policial.




