El presidente de Paraguay, Santiago Peña, denunció ante la Asamblea General de la ONU la violación de los derechos humanos en Venezuela durante su intervención en el marco de la 80ª de Naciones Unidas que se celebra esta semana en Nueva York, Estados Unidos.
Calificó como «verdaderamente alarmante» la situación venezolana, al denunciar «violaciones sistemáticas de los derechos humanos y las libertades fundamentales» y «persecución a líderes políticos».
Añadió que en Nicaragua hay «persecución a opositores políticos», expulsión de órdenes religiosas y despojo de la nacionalidad a nicaragüenses.
«La crisis de la democracia, amigos, no se resuelve con mano dura, ni censura, ni autoritarismo, ni mucho menos violencia. Debemos resistir a estos impostores atrayentes», planteó.
Además, Peña pidió una «acción decidida y coordinada» de la ONU en Haití, que se encuentra asediada por la violencia de bandas armadas.
«Paraguay lo sabe y está listo para ayudar al pueblo haitiano, que ya no puede esperar», advirtió.
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Violencia y crisis de la democracia
El paraguayo advirtió este miércoles ante la Asamblea General de la ONU que existe una «crisis de la democracia», al tiempo que rechazó el autoritarismo y la intolerancia que dijo, se traducen en «crímenes políticos», en referencia a los asesinatos del senador colombiano Miguel Uribe y del activista estadounidense Charlie Kirk.
Peña aseguró que «el mal, la ideologización radical, la intolerancia, son desafortunadamente reales», al afirmar que aún está «conmocionado» por los que denominó «atentados políticos» contra Uribe y Kirk.
Para Peña, ambos «en lugar de acudir a la violencia para imponer sus ideas» recurrieron al «debate libre, abierto, franco» y, pese a ello, fueron asesinados.
«No es tiempo para tímidos, señores. O estamos del lado correcto, de la paz y la razón, o estamos con la violencia y la intolerancia, indicó.
El líder paraguayo dijo que «la violencia política es inmoral, intolerable y profundamente dañina», por lo que llamó a «rechazarla sin matices».

