Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, se declararon este lunes no culpables de todos los cargos a los que se enfrentan ante el tribunal del Distrito Sur de Nueva York (SDNY) durante la primera comparecencia.
La comparecencia, breve y bajo estrictas medidas de seguridad, marcó el inicio formal del proceso judicial contra la pareja, tras su captura por fuerzas estadounidenses en Caracas el pasado 3 de enero.
Maduro, vestido con traje y corbata, tras haber ingresado con uniforme del penal, insistió en su inocencia al declarar: «Soy inocente, no soy culpable, soy un hombre decente y sigo siendo el presidente de mi país».
Por su parte, Flores respondió: «No culpable, completamente inocente». El juez Alvin K. Hellerstein presidió la audiencia y ordenó su detención preventiva, considerando el riesgo de fuga.
Durante la breve comparecencia, tanto Maduro como Flores se negaron a solicitar la libertad bajo fianza , y el tribunal no les concedió la libertad condicional. En su lugar, estuvieron representados por un abogado de oficio durante la audiencia inicial, y posteriormente Maduro contrató a un abogado defensor privado conocido por casos federales de alto perfil. Maduro también solicitó conservar sus notas y registros personales, con la intención de utilizarlos en su defensa, una solicitud que el juez reconoció, pero no resolvió de inmediato.
Contexto de los cargos
Los cargos provienen de una acusación formal presentada por el Departamento de Justicia de EE.UU. en 2020, actualizada recientemente con una «superseding indictment» que incluye a Flores. Maduro enfrenta cuatro cargos principales:
- Conspiración de narcoterrorismo.
- Conspiración para importar cocaína.
- Posesión de ametralladoras y dispositivos destructivos.
- Conspiración para poseer tales armas.
Flores está acusada en al menos tres de estos, incluyendo conspiración para importar cocaína y aceptación de sobornos relacionados con narcotraficantes. La fiscalía alega que Maduro lideró el llamado «Cartel de los Soles», una red que, desde 1999, es señalada de colaboración con grupos como las FARC colombianas y carteles mexicanos para traficar toneladas de cocaína hacia EE.UU., enriqueciendo a funcionarios venezolanos.
La captura ocurrió durante una operación militar estadounidense en Venezuela, calificada por el gobierno de Donald Trump como «quirúrgica» para detener a «fugitivos indictados».
El juez Hellerstein fijó la próxima audiencia para el 17 de marzo de 2026, según reportes de la corte. En las próximas etapas se esperan intercambio de pruebas, cuando la fiscalía entregará evidencias a la defensa; audiencias con posibles solicitudes para desestimar cargos, suprimir evidencias o discutir fianza (aunque la detención parece probable); y preparación para juicio, que podría demorar más de un año, dada la complejidad del caso.
La defensa podría plantear cuestiones legales sobre la jurisdicción estadounidense y la validez de la captura. Mientras, Maduro y Flores permanecen detenidos en un centro federal en Brooklyn. El proceso promete ser prolongado y de alto perfil internacional.
Con información de prensa estadounidense
