Luego de que República Dominicana anunciara que Cuba, Nicaragua y Venezuela no estarán invitados a la X Cumbre de las Américas, programada para el 4 y 5 de diciembre en Punta Cana, el canciller cubano, Bruno Rodríguez, calificó la medida como una “decisión impuesta por el Gobierno de Estados Unidos” y advirtió que la Cumbre, en esas condiciones, “está condenada al fracaso”.

En un mensaje publicado en X, Rodríguez dijo: “Expresamos profunda preocupación y rechazo a la decisión impuesta por el Gobierno de EE. UU. a República Dominicana de excluir a tres países, entre ellos Cuba, de la X Cumbre de las Américas”.

El Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba emitió también un comunicado en el que calificó la decisión como una “claudicación ante las brutales presiones unilaterales del Secretario de Estado estadounidense”.

Según el Gobierno cubano, la exclusión constituye un retroceso histórico en el sistema de cumbres, al ignorar los avances logrados en ediciones anteriores en las que La Habana participó, como la VII Cumbre de Panamá en 2015, cuando el entonces presidente Raúl Castro intervino por primera vez en el foro.

El texto del Ministerio afirmó que la medida muestra la continuidad de la Doctrina Monroe y la política de imposición de Washington en la región.

Además, recordó que en la IX Cumbre de las Américas en Los Ángeles (2022), también marcada por la exclusión de Cuba, Nicaragua y Venezuela, varios presidentes de la región se ausentaron en señal de protesta, entre ellos los de México, Bolivia y Honduras.

Dominicana reconoce contradicciones

El Gobierno dominicano reconoció que la decisión contradice su propósito inicial de organizar una cumbre inclusiva. Sin embargo, argumentó que la exclusión busca evitar divisiones que pudieran comprometer el desarrollo del encuentro.

La Cancillería explicó que no todos los foros multilaterales tienen los mismos criterios de participación y que, en el caso específico de la Cumbre de las Américas, la coordinación estrecha con la OEA impone limitaciones específicas.

“La República Dominicana ha adoptado la decisión que considera más favorable para garantizar la mayor participación posible en la Décima Cumbre de las Américas. El Gobierno estima preferible crear las condiciones que aseguren el más amplio diálogo político, con el más alto nivel de representatividad hemisférica”.

Una decisión con impacto político regional

La exclusión de estos tres países podría tener repercusiones diplomáticas en la región. Cuba ya adelantó que la medida afectará el clima de diálogo y acusó a Estados Unidos de obstaculizar un intercambio respetuoso entre América Latina, el Caribe y Washington.

Organismos regionales como la Celac y el SICA han servido de espacios de encuentro donde estos países han participado activamente, a diferencia de la Cumbre de las Américas, más vinculada a la agenda estadounidense.

Sin embargo, la exclusión no es un hecho aislado. En la IX Cumbre, celebrada en Los Ángeles bajo la administración del presidente Joe Biden, Cuba, Nicaragua y Venezuela tampoco fueron invitados. Esa decisión generó críticas de varios gobiernos latinoamericanos y caribeños, además de ausencias significativas de mandatarios.

En esa ocasión, la protesta por la exclusión fue considerada un factor que debilitó la legitimidad del encuentro.

Con información de EFE y medios locales