Habitantes de los bloques Diego Lozada, ubicados en La Pastora, Caracas, aseguran que no quieren trasladarse a refugios tras el daño de sus apartamentos en los terremotos del 24 de junio. Se trata de 90 viviendas que fueron catalogadas con tarjetas amarillas y rojas, los códigos utilizados por los ingenieros encargados de las inspecciones para clasificar el nivel de daños.
Los vecinos instalaron un campamento en el área del estacionamiento, donde duermen y pasan gran parte del día, ya que se niegan a irse a otro lugar. Según indicaron a El Pitazo, los encargados de las inspecciones les prohibieron dormir y cocinar dentro de sus apartamentos, pero les permitieron el ingreso para usar el baño y cambiarse de ropa. También están allí para resguardar sus pertenencias.
Dos vecinas expresaron temor al hablar de su situación, pues les preocupa que cualquier denuncia o reclamo ante las autoridades pueda ralentizar el proceso de restauración. “Las columnas no se vieron afectadas, los daños fueron en las paredes y mampostería. Esperamos solo que vengan a decirnos cuál será el proceso de reconstrucción; mientras tanto, seguimos en las carpas", dijo una de las afectadas que prefirió no identificarse.
Sin embargo, otros vecinos, como María Palma, de 72 años, decidieron regresar a sus apartamentos a pesar de las advertencias. “Mi esposo y yo somos de la tercera edad, no podemos dormir en el piso, vivimos solos. ¿Qué vamos a esperar? Pero sí es importante que las autoridades vengan a decirnos qué se va a hacer con nuestro edificio", detalló.
En el lugar del campamento permanece un grupo de médicos argentinos que, aunque su misión inicial era atender a heridos por los sismos, se quedaron más tiempo para brindar atención a pacientes con enfermedades crónicas.
Debido a la prohibición de cocinar en los apartamentos, los vecinos reciben comida diariamente por parte de organizaciones humanitarias.
Sistema de clasificación
Los equipos técnicos desplegados utilizan el método del semáforo (rojo, amarillo y verde), un sistema estándar internacional de evaluación rápida post-desastre.
Verde significa que la estructura presenta daños leves o nulos y es segura para habitar de inmediato. Mientras que el amarillo indica que los daños son moderados y se requieren reparaciones o evaluaciones adicionales; el uso es restringido hasta completar los trabajos necesarios.
El rojo se traduce en daños graves o riesgo estructural. Queda prohibida su ocupación temporalmente por peligro para la vida. No implica demolición automática; pasará a estudios detallados para definir si puede rehabilitarse o debe ser demolida.
Hasta el momento se intervinieron más de 8.000 viviendas distribuidas en 186 edificios de Caracas y La Guaira, según reportes de la administración de Delcy Rodríguez. Aunque en casos como el de los vecinos de Diego Lozada, que se niegan a irse a un refugio al considerar que sus viviendas son reparables, las decisiones definitivas sobre reconstrucción o reubicación dependerán de los resultados de los estudios de suelo.




