Mapas de Poder | ¿Por qué EE. UU. escogió a Dinorah Figuera para negociar con el chavismo?

César Batiz analizó cuáles son los riesgos que afronta Dinorah Figuera, los motivos que llevaron al Departamento de Estado a escogerla y cómo queda la oposición democrática ante esta elección de Marco Rubio

-

Caracas.- Durante ocho años, Dinorah Figuera vivió fuera de Venezuela. Exiliada en España, lejos del centro de la política nacional y sin una maquinaria electoral propia, pocos habrían imaginado que terminaría ocupando un papel clave en un nuevo intento de negociación política en Venezuela.

Pero el 18 de junio de 2026 regresó a Caracas por invitación del Departamento de Estado de Estados Unidos y con el respaldo de Washington. Regresó como negociadora.

¿Cómo pasó una dirigente de bajo perfil a encabezar unas conversaciones que aspiran a discutir las reglas electorales y políticas de Venezuela?

Este domingo, Mapas de Poder reconstruyó el camino que llevó a Dinorah Figuera hasta la mesa de negociación tras revelar detalles de las conversaciones y movimientos políticos que precedieron su regreso al país.

La investigación abordó las razones que llevaron al Departamento de Estado a escogerla, las condiciones planteadas antes de asumir ese papel y los límites de su representación política.

También reconstruyó un conflicto que puede ser determinante para el futuro de las conversaciones: ¿quién tiene realmente autoridad para negociar en nombre de la oposición venezolana?

Figuera preside la Asamblea Nacional electa en 2015, reconocida por Estados Unidos como una institución democrática. Pero María Corina Machado conserva el liderazgo político obtenido en las primarias de 2023, Edmundo González posee el mandato derivado de las actas de la elección presidencial de 2024 y los partidos de la Plataforma Unitaria reclaman participación en cualquier negociación.

El programa también analiza una condición que, según una fuente política consultada por El Pitazo, resulta clave en el diseño de Washington: quienes conduzcan una negociación de transición no deberían tener aspiraciones electorales inmediatas.

¿Es esa una de las claves para entender por qué escogieron a Dinorah Figuera?

¿Quién la eligió y hasta dónde llega realmente su mandato?

¿Qué papel tendrá María Corina Machado?

¿Puede una negociación avanzar sin el respaldo de todos los sectores de la oposición?

Y, sobre todo, ¿podrá esta nueva mesa evitar el destino de los anteriores procesos de diálogo con el chavismo?

Te contamos: Delcy Rodriguez niega pacto con EE. UU. y asegura que desconocía sobre la captura de Maduro

La carrera de Figuera

Dinorah Figuera nació en el estado Aragua, pero se crió en Catia, un sector popular del oeste caraqueño. Estudió medicina en la Universidad Central de Venezuela (UCV), donde participó en los movimientos estudiantiles y egresó como médica cirujana en el año de 1991. Su militancia política comenzó en el partido La Causa R. Fue subsecretaria del municipio Libertador, Caracas, cuando Aristóbulo Istúriz ganó las elecciones con el partido de izquierda. Luego ocupó una concejalía y posteriormente fue concejal metropolitana.

Entre 2024 y 2005 pasó a Primero Justicia. Fue elegida diputada a la Asamblea Nacional de 2010 y reelegida en 2015. Ocupó la presidencia de comisiones de la Familia y Ciencia y Tecnología. Fue sobreviviente de leucemia, razón que la marcó para poner énfasis en el sistema de salud y la crisis de los hospitales durante su trabajo parlamentario.

«Su carrera se había desarrollado en un segundo plano, en un gobierno municipal, las comisiones parlamentarias y la organización partidista», resumió el director de El Pitazo, César Batiz, durante Mapas de Poder.

En 2018 después de denunciar las condiciones en las que murió bajo custodia del Estado, su amigo y exconcejal Fernando Albán, debió resguardarse en la embajada de Francia junto con su hija. Las sospechas de que su muerte fue una ejecución extrajudicial y las contradicciones en las versiones de la Fiscalía y el chavismo gobernante causaron revuelo nacional e internacional.

Albán era el padrino de su hija, una figura muy cercana y denunciar su muerte, según Figuera ha contado, la obligaron a huir de Venezuela. Llegó a España, específicamente a la ciudad de Valencia, donde a pesar de su título de médico no pudo ejercer. Trabajó cuidando a un adulto mayor, pero en 2023 cuando varios partidos de oposición decidieron dar por terminado el mandato del gobierno interino de Juan Guaidó, su nombre surgió para encabezar la AN de 2015. Junto con ella estuvieron Marlene Fernández, en la primera vicepresidencia; y Auristela Vásquez, en la segunda vicepresidencia. La razón: las tres políticas estaban en el exilio, por lo que el riesgo de sufrir persecución era menor.

El respaldo de Washington

Este Parlamento ha contado, desde el primer mandato de Donald Trump, el de Biden y de nuevo con el magnate republicano en el poder, con el respaldo de Washington como la única institución legítima y democrática en Venezuela. Después de la captura y extracción de Venezuela de Nicolás Maduro y Cilia Flores, en enero de 2023, Figuera fue llamada por el Departamento de Estado.

Su primer viaje a la capital estadounidense, según fuentes que se lo dijeron a El Pitazo, ocurrió en febrero de este año, aunque fue en abril cuando se hizo pública la primera conversación con la oficina que encabeza Marco Rubio, el famoso tuit en el que ella dice que sostuvo una reunión de trabajo con Michael Kozak, de la Oficina para Asuntos del Hemisferio Occidental del despacho que encabeza el exsenador republicano.

Aunque ella presentó algunas condiciones como las de notificar a todos los partidos de oposición sobre la intención de Washington que encabezara un diálogo con el chavismo, como parte de la fase de transición democrática previsto en el plan de Estados Unidos sobre Venezuela, el Departamento de Estado tenía y mantiene sus condiciones propias, que no ha cambiado pese a las propuestas de Figuera.

El mandato inicial de Figuera al frente de la AN de 2015 consistía en asegurar la institucionalidad parlamentaria, defender los activos venezolanos en el exterior, garantizar la unidad opositora y acompañar una salida electoral. Pero la decisión estadounidense de ponerla al frente de una negociación con el chavismo, del que excluyen a María Corina Machado y la Plataforma Unitaria Democrática, conlleva sus riesgos.

Aunque Figuera puede parecer una figura institucional y hay transiciones en otros países como España, Túnez y Haití, donde hubo una figura neutral como la exparlamentaria, que no tiene tras de sí una maquinaria electoral, aspiraciones presidenciales ni un liderazgo fuerte, conlleva riesgos. El chavismo tiene 17 procesos de diálogo pasados en los que ha incumplido su palabra, tal como ocurrió con el alcanzado en los Acuerdos de Barbados de 2023, el caso más reciente, y a diferencia de esas tres naciones donde hubo transiciones, Figuera aún no está al frente de las instituciones que controla el chavismo desde 1999.

Te puede interesar: Cayetana Álvarez: Marco Rubio necesita a María Corina Machado

Qué vio el Departamento de Estado en Figuera

Washington vio en Figuera alguien que «no era candidata presidencial, no controlaba una maquinaria electoral propia, mantenía un posición menos confrontacional que otros dirigentes y presidía una institución reconocida por EEUU. También conservaba vínculos con Primero Justicia, Voluntad Popular y otros partidos de la oposición tradicional», dijo Batiz sobre los motivos que llevaron a Rubio a ponerla al frente de una hoja de ruta para unas elecciones libres en Venezuela.

Figuera, incluso, conversó con María Corina Machado sobre las pretensiones de Washington, lo que llevó a la líder opositora a convocar en Panamá a los partidos de la Plataforma Unitaria Democrática, así como otras organizaciones fuera de la coalición, para plantear su propia hoja de ruta en la que ella fuese la que encabezara una negociación con EEUU. Sin embargo, el documento no cayó bien en el Departamento de Estado al considerar que no los consultaron. Incluso, una fuente dijo a El Pitazo, que John Barrett, el encargado de negocios de EEUU en Caracas, pidió al presidente de Panamá, José Raúl Mulino, impedir que Machado estuviera en ese país, algo a lo que él se negó.

Por ello, el retorno de Figuera a Venezuela el 18 de junio pasado para reunirse con Barrett y Jorge Rodríguez fue la respuesta de Estados Unidos a la propuesta opositora que lidera la Premio Nobel de la Paz 2025.

A quién representa Figuera

Con la fecha decidida de retomar la negociación a partir del 1 de agosto, aún la oposición no tiene una postura oficial que comenzó a discutirse el pasado 15 de julio, pero de la que no hay una respuesta. Son conversaciones en las que Figuera no ha participado, por lo que existe el riesgo de que ella, designada por EEUU, pueda dividir a la oposición venezolana una vez más, en especial al sector que mantiene el liderazgo y el capital político expresado desde el 22 de octubre de 2023 por las primarias en las que ganó Machado.

«Dinora Figuera representa formalmente a la AN de 2015. Como presidenta puede hablar en nombre de esa institución, convocar sesiones y firmar documentos aprobados por sus integrantes. Pero la AN de 2015 no representa por sí sola a toda la oposición. María Corina Machado ganó las primarias del 22 de octubre de 2023, con casi 93 % de los votos, conserva el liderazgo político que obtuvo del pueblo venezolano. Edmundo González por su parte tiene el mandato derivado de las actas de la elección presidencial de 2024 y la Plataforma Unitaria Democrática tiene en sus manos sus propios mecanismos de decisión», recordó Batiz sobre las instancias opositoras.

Sin embargo, el Departamento de Estado no quiere, comentaron a El Pitazo, que ningún político con aspiraciones electorales esté en el diálogo con el chavismo, de allí que no consideren lógica la participación de Machado en este proceso de diálogo hacia la transición.

¿Y la oposición que rol juega?

 «¿Qué pasaría si Machado dice no a esta negociación? Si Machado rechaza el acuerdo, las conversaciones podrían continuar y las autoridades podrían pactar medidas con los sectores participantes, pero el resultado no podría presentarse como un acuerdo de toda la oposición. Y ese rechazo volverá a dividir al bloque opositor, entre quienes consideran necesario negociar primero nuevas condiciones electorales y quienes sostienen que cualquier acuerdo debe reconocer el mandato político de las primarias y las elecciones de julio de 2024», analizó Batiz en Mapas de Poder.

Su mayor riesgo es ese, que aunque pueda firmar algún acuerdo, por un lado el chavismo lo cumpla y por el otro que todos los sectores se sientan representados.

«Si Figuera logra romper ese ciclo (que el chavismo deje de violar acuerdos con la oposición), podrá convertirse en una de las arquitectas de la transición venezolana, pero si el chavismo vuelve a utilizar el diálogo para ganar tiempo, dividir a la oposición y evitar compromisos verificables su rol será otro: el de haber sido la cara visible de la negociación número 18 y tal vez un instrumento involuntario del régimen. Sobre los hombros de la doctora reposa una gran responsabilidad», concluyó Batiz.

Artículos relacionados