A cuatro meses del doble sismo del 24 de junio, 336 familias comenzaron a dejar el campamento del estadio César Nieves, en Catia La Mar, para instalarse en Ciudad Caribia. Aunque las nuevas viviendas ofrecen mayor privacidad y comodidad, los sobrevivientes temen no adaptarse y que se extienda la espera para la entrega de una vivienda definitiva. El gobierno de Delcy Rodríguez promete desalojar todos campamentos antes de finalizar diciembre de 2026
Juan Viloria desmantela la carpa que le ha dado cobijo durante los últimos cuatro meses. En una de las calles adyacentes al estadio César Nieves, en Catia La Mar, recoge poco a poco las pertenencias que ha logrado conseguir: un ventilador, unas colchonetas y varios botellones de agua.
Las cosas se acumulan junto a un matero, en un espacio que antes ocupaba una caminería. La carpa azul que protegió a su familia durante semanas está a punto de desaparecer. Su próximo destino es una vivienda temporal en Ciudad Caribia, un urbanismo ubicado entre Caracas y La Guaira, cuya entrada principal está en la autopista que une la capital venezolana con el litoral central.
«La verdad es que no sé qué nos espera, pero pido que sea mejor que esto», dice Viloria mientras se prepara para abandonar el campamento.
Viloria, junto a su esposa, dos hijos y su padre, conforman una de las 336 familias que comenzaron a ser trasladadas el 18 de octubre desde el centro deportivo de Catia La Mar hacia las viviendas temporales construidas en Ciudad Caribia, como parte del plan Venezuela Renace, impulsado por el gobierno nacional para atender a quienes quedaron sin techo a consecuencia de los terremotos del 24 de junio.

Viloria perdió su vivienda en el urbanismo Hugo Chávez, en Playa Grande. También perdió a una de sus hijas y a su madre. Ahora, después de cuatro meses de incertidumbre, comienza otra etapa de su vida, esta vez bajo un techo distinto y lejos del lugar donde vivía antes de la tragedia.
Al día siguiente de la mudanza, contó a El Pitazo, por vía telefónica, cómo fue su llegada a la nueva residencia.
«Son unas casitas pequeñitas, pero cómodas. Somos cinco personas en mi familia y, bueno, aquí nos vamos a acomodar. Pero lo que más valoro es que vamos a tener privacidad, tenemos un baño para nosotros nada más y, bueno, aquí mismo están en este espacio las camas, comedor, cocina. Está bastante amoblado», relató.
Las viviendas de Ciudad Caribia tienen una superficie de 36 metros cuadrados, distribuidos en dos habitaciones, un baño y un espacio integrado de sala, comedor y cocina, de acuerdo con la información oficial.
El complejo también cuenta con áreas comunes, parques infantiles y vialidad, mientras las familias reportan que continúan los trabajos para completar el alumbrado público.
El cambio representa un alivio después de semanas de convivencia en un campamento. Sin embargo, la incertidumbre no desaparece con la mudanza.
«Da miedo porque todo lo nuevo como que te asusta, pero, sin embargo, pues lo vemos con mejores ojos. No es la vivienda definitiva que espero, pero, sin embargo, es una buena opción, una mejor opción que estar en la carpa».
La reubicación de las familias del estadio César Nieves constituye una primera etapa de la respuesta habitacional que la administración de Delcy Rodríguez ofrece a los damnificados del doble terremoto.
De acuerdo con información recabada por El Pitazo, las autoridades priorizan a las familias que permanecen en cuatro campamentos transitorios que cuentan con apoyo de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), agencia de las Naciones Unidas que participa en la cogestión de estos espacios.
Estos cuatro son los campamentos ubicados en el estadio César Nieves en Catia La Mar; el polideportivo Dr. José María Vargas; el campo de golf de Caraballeda y Mare Abajo II.
Refugiados que se encontraban hasta el 22 de octubre en los campamentos del campo de golf de Caraballeda y del Polideportivo Dr. José María Vargas aseguraron a El Pitazo que recibieron información de sus traslados, los cuales serían efectivos durante las primeras semanas de noviembre de 2026.

«Una vez atendidas estas familias, vamos a avanzar con la reubicación de quienes permanecen en los otros 22 campamentos transitorios que todavía funcionan en La Guaira» explicó un funcionario vinculado con la administración de los campamentos transitorios en la costa litoralense, quien solicitó mantener su identidad en reserva.
Estos 22 campamentos transitorios se encuentran distribuidos a lo largo de la geografía varguense, desde El Junko y hasta Naiguatá, e incluyen centros educativos, centros deportivos y espacios recreativos.
Aunque El Pitazo solicitó vía correo electrónico, una cifra actualizada del número de familias que permanecen en refugios transitorios en La Guaira hasta este 23 de octubre, la información no fue suministrada.
Un techo nuevo, lejos de la vida cotidiana
Para las familias que dejaron el estadio César Nieves, la mudanza supone una mejora en sus condiciones de alojamiento, pero también un desafío: reorganizar la vida cotidiana en un lugar alejado de sus comunidades de origen.
Los damnificados consultados por El Pitazo manifestaron su preocupación por el acceso al transporte público, la educación, los servicios de salud y sus lugares de trabajo.
Mayela Mata, vecina del barrio Las Angustias de Catia La Mar, es una de las sobrevivientes que ahora debe adaptarse a esa realidad.
Mata trabaja en La Guaira. Trasladarse desde Ciudad Caribia hasta su lugar de empleo implica un gasto que todavía no sabe cómo afrontar. Sus hijas también estudian en Catia La Mar, en una escuela pública recuperada después de los daños sufridos por los terremotos.
Las clases comienzan a las 7:00 de la mañana. La madre desconoce cuánto tiempo necesitará para llegar al plantel y cómo organizará el traslado diario de ella y sus hijas.
«Pero no tengo otra opción que irme a Ciudad Caribia, pese a las dificultades que se voy a enfrentar para moverme. Nada de esto es fácil», sentencia.

Otras familias consultadas por El Pitazo señalaron que en la terraza de Ciudad Caribia trabajan en la instalación del alumbrado público. También identificaron espacios recreativos, como un parque infantil y canchas deportivas.
En cuanto a la movilidad, las familias informaron que se habilitó una unidad del Sistema Integral de Transporte Superficial (Sitssa) para cubrir la ruta Ciudad Caribia-La Guaira.
Suyin Fuentes, otra sobreviviente del doble terremoto que residía en el urbanismo Hugo Chávez, reconoce que las viviendas temporales ofrecen mejores condiciones que las carpas donde permaneció durante los últimos meses. Aun así, la pregunta sobre el futuro de su familia sigue sin respuesta.
«¿Qué ocurrirá después de que nos instalemos en Ciudad Caribia? Es una pregunta para la que no tengo respuesta clara. No sé cuánto tendremos que esperar allí».
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Para ella, la mudanza significa recuperar la dignidad de un espacio propio y mejorar sus condiciones cotidianas. Lo que no sabe es si esta solución temporal será el paso previo a la recuperación de una vivienda propia o el comienzo de otra espera sin fecha de culminación.
«Entonces, lo único que te queda es pedirle a los santos, para no ser olvidados en Ciudad Caribia».
La promesa de diciembre
El 20 de octubre, durante un recorrido por las terrazas de Ciudad Caribia, la encargada de la administración de Venezuela, Delcy Rodríguez, aseguró que el Gobierno espera trasladar a todas las familias que permanecen en campamentos transitorios antes de que termine diciembre de 2026.
«De aquí a finales de diciembre nosotros esperamos que todas las personas que están en campamentos vayan, o ya a una vivienda definitiva, habremos entregado, es la proyección, 4.000 viviendas que ya están censadas y las estamos construyendo, de aquí a diciembre. Pero estas soluciones, la idea es que de aquí a diciembre no quede nadie en los campamentos», declaró Rodríguez durante el acto.

En esa misma actividad, Jorge Rodríguez, presidente de la Asamblea Nacional y jefe del Estado Mayor para los Campamentos Transitorios y Viviendas, se refirió al plan de construcción de unidades habitacionales para atender a las familias afectadas, asegurando que en Ciudad Caribia se levantan tres mil unidades habitacionales transitorias.
Pero el cierre de los campamentos y refugios temporales no sólo se sustenta en las soluciones habitacionales transitorias de Ciudad Caribia.
Las opciones incluyen el pago de alquileres durante seis meses mientras se concreta una adjudicación definitiva en alguno de los desarrollos habitacionales que construye el gobierno nacional; la compra directa de una vivienda en el mercado secundario por un monto de referencia de 30.000 dólares, la posibilidad de recibir una adjudicación en otro estado del país o la reparación de la vivienda a través del plan Venezuela Renace.
Estas alternativas, según fuentes consultadas por El Pitazo, forman parte de la estrategia para cumplir con la meta gubernamental de eliminar los campamentos antes de finalizar diciembre de 2026.

A cuatro meses del doble terremoto del 24 de junio, aunque algunas familias se han despedido de las carpas y el cierre de refugios colectivos es una esperanza difusa.
Para Juan Viloria, Mayela Mata y Suyin Fuentes, dejar la carpa representa un alivio después de meses marcados por la pérdida y la incertidumbre. Ahora, el desafío para ellos tres y de otras familias, es que la provisionalidad no se convierta en una espera indefinida.
Mientras en el resto de los refugios, los sobrevivientes aguardan por una oportunidad, en donde le digan adiós definitivamente a la incertidumbre de no tener techo.






